Reunión de Hombres 23 Febrero 2019 | Portaos varonilmente y esforzaos | Josué Sánchez






1ª Corintios 16:13 (RV60):

Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos.


Pablo escribe esta carta a la iglesia en Corinto y justo al terminar escribe las palabras que acabamos de leer en este versículo y que dan lema a la reunión de hoy.


¿Por qué les dice Pablo que se comporten varonilmente? Lo primero que nos llama la atención es que en nuestro pensamiento cabe la idea de que habían mujeres que también iban a leer esta carta, ¿acaso ellas debían de comportarse varonilmente? Debemos de conocer el contexto histórico primeramente. Las iglesias eran lideradas por hombres y eran los hombres quienes se encargaban de recibir y enseñar la carta al resto de la iglesia. En Corinto concretamente estaban pasando algunas cosas serias dentro de la iglesia, se estaba permitiendo pecado y no cualquier pecado, eran asuntos graves, por tanto Pablo les insta a que se comporten como hombres de verdad, ejerzan ese liderazgo y que resuelvan los asuntos que estaban desatendiendo y haciendo tanto daño a la iglesia y al testimonio del cuerpo de Cristo en esa ciudad de Corinto. En resumidas cuentas, aunque ellos se consideraban hombres, no se estaban comportando como tales.


Esto que sucedía en Corinto nos habla de una realidad a día de hoy:


Hay una gran crisis de masculinidad en la sociedad actual, no solamente por la ideología de género que ataca al diseño de Dios como hombre y como mujer, sino también porque hombres que viven en la voluntad de Dios, con lo que la Palabra determina que es un hombre de verdad, cada vez los hay menos. Satanás siempre va a intentar destruir aquello que Dios diseñó.


Un gran problema que tenemos los hombres es que nos creemos que sabemos cómo debemos funcionar, cómo es un hombre, pero nada más alejado de la realidad cuando vamos a la Palabra y comparamos ese pensamiento con lo que nos revelan las Escrituras.


Una prueba de esta última afirmación es el hecho contrastado de que a nivel mundial en las iglesias se hacen muchas más reuniones de mujeres que de hombres, porque damos por hecho que sabemos comportarnos como hombres.


La sociedad, la familia y la iglesia están siendo constantemente atacadas en cuanto a su diseño original y necesitan que los hombres tomen su lugar y empiecen a vivir su masculinidad conforme a la Palabra de Dios, conforme al diseño de dios, conforme a la voluntad de Dios.

A lo largo de toda la historia de la humanidad, la cosmovisión (forma de pensar) de la sociedad se ha infiltrado sutilmente en la iglesia.


¿Cuál es esa cosmovisión?


Estamos viviendo unos tiempos donde el ataque está siendo brutal contra la figura del hombre, por medio de un movimiento que cada vez está teniendo más fuerza, el movimiento de liberación femenina, también conocido como FEMINISMO.



¿Realmente somos iguales?


Sí en cuanto a derechos, en cuanto a que somos hechos a semejanza de Dios, con inteligencia, dignidad, somos iguales en importancia para Dios.


Pero no somos iguales físicamente, emocionalmente, tampoco en gustos, y lo más importante, no somos iguales en ROLES Y RESPONSABILIDADES según el diseño de Dios.


Dios nos ha dado diferentes ROLES y RESPONSABILIDADES al hombre y a la mujer, y esto no lo entiende o no lo quiere ver así el FEMINISMO.



Líder en la sociedad, en la familia y en la iglesia.


En la actualidad vemos cómo la mujer está tomando los gobiernos, lleva los pantalones en las familias y está empezando a liderar en la iglesia.


Como dicen muchas veces de broma: El hombre tiene la última palabra en su casa "Sí cariño".


Si estudiamos la historia de la iglesia, nos daremos cuenta de que hasta finales del s. XIX, primeros del s. XX, no existían mujeres en el liderazgo de la iglesia y aún menos pastoreando. Esto empezó a ocurrir una vez que comenzó el movimiento feminista que se infiltró en la iglesia.



Jesús como hijo de Dios, siendo plenamente Dios, se sometió al Padre. Así mismo, Dis establece autoridades partiendo de la base del testimonio de la Trinidad.


¿Cuál es el problema con esto?


Que a nadie le gusta ser el segundo, nadie quiere someterse, nadie quiere ser el segundo violinista en la orquesta.


El feminismo dice: Yo no tengo que someterme a mi marido o al hombre, porque yo no soy menos que él, de hecho hasta soy más inteligente que él.


Realmente no es menos, pero Dios estableció roles y responsabilidades.


En parte esto se ha dado porque el hombre ha hecho un abuso de su autoridad, lo que conocemos como MACHISMO.


Pero esto no debería de suponer un problema, porque si bien somos diferentes en diseño de Dios, somos COMPLEMENTARIOS, nos necesitamos y complementamos los unos a los otros, como hombre y mujer.


No somos contrincantes, no hay dos bandos, somos uno, un equipo. Al igual que en un equipo de fútbol no todos los jugadores cumplen la misma función, unos se tienen que sacrificar, otros marcan los goles, etc. Pues de la misma manera ocurre entre el hombre y la mujer.


Yo tengo que comportarme en mi matrimonio como Dios me demanda que me comporte, independientemente de cómo lo esté haciendo o dejando de hacer el otro. Lo que no puedo es decir, si tu cumples tu función o tarea yo también, sino no.

Cada uno es responsable de su responsabilidad, valga la redundancia.


Ahora surge la pregunta de:





Pero la Biblia ya nos advierte desde Génesis que esto no le iba a gustar a la mujer:


¿A quién le dio Dios la responsabilidad de ponerle nombre a los animales? Al hombre, de hecho Eva aún ni existía cuando Adán hizo esto. El hecho de que Dios le diera esa autoridad para ponerle nombre a su creación era una manera de decir, señoreas sobre ellos. De hecho, Adán es el que le pone nombre a Eva.


Tú no le pones nombre a algo sobre lo cual no tienes autoridad dada. Por ejemplo, tú no le pones nombre a los hijos de tu vecino, porque no están bajo tu autoridad, como mucho le pones mote (el orejas, etc.)


Dios dio a Adán la autoridad para ponerle nombre a la mujer, a Eva, lo cual era símbolo de que Eva estaba bajo autoridad de Adán.


Fíjate lo que dice en Génesis 3:6-11 (RV60):

Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.

Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales.

Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto.

Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú?

10 Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí.

11 Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses?


¿A quién llamó Dios? A Adán.

¿Estaban juntos? Sí.

¿Quién pecó primero? Eva.

¿Entonces por qué no llama Dios a Eva si estaba ahí mismo? Porque el primer pecado se le imputa a Adán, puesto que Adán tenía la responsabilidad sobre su mujer Eva.


Por eso el Romanos 5:12 nos dice que por causa del pecado del primer Adán, tuvo que venir un segundo Adán (Cristo) para resolver el asunto y pagar por el pecado de la humanidad. En ese texto obvia a Eva, y le imputa el pecado a Adán puesto que estaba bajo su responsabilidad.


Por lo tanto, ese rol de líder, conlleva una gran RESPONSABILIDAD.

Liderazgo y responsabilidad, van de la mano.


Ahora bien, ¿cómo nosotros entendemos lo que es o significa LIDERAZGO?


Para entender lo que es el liderazgo según Dios, tenemos que apuntar a la fuente, a aquel que nos fue ejemplo en todo, a Jesucristo y ver cómo el hizo y qué dijo:



Debemos como hombres velar por el bien espiritual de nuestra esposa, no solamente por el bien físico y material, lo espiritual está antes, tiene mayor valor. Y como padres lo mismo. Hacer una cosa sin dejar de hacer la otra.


No es que la mujer sea vaso más frágil, sino que le demos honor como si fuera vas más frágil, es decir, cuidarla y tratarla con sumo cuidado.


Jesús demostró su liderazgo y señorío lavándole los pies a sus discípulos, ese es el tipo de liderazgo que Dios nos demanda a los hombres, un liderazgo servicial, no un liderazgo impositivo y aquí mando yo y se hace lo que yo diga, NO.


El liderazgo tiene que ver con servicio y con ejemplo.


Este versículo está dirigido a los líderes (ancianos y pastores) de la iglesia, pero nos ejemplifica claramente de cómo debe comportarse un líder, no como teniendo señorío o por fuerza impuesta, sino siendo ejemplo.


El hombre no puede ser un líder machista que anule y aplaste a la mujer. Tu mujer no es tu chacha, no es tu sirvienta. Tienes que formar parte de las tareas de la casa, y también tienes que contar con ella en toda decisión, tomar siempre en cuenta su consejo, ellas ven cosas que nosotros no vemos. Obviamente que si hay diferencias pues es nuestra responsabilidad como hombres tomar la decisión y si nos equivocamos Dios imputará la responsabilidad al hombre.


El hombre por el lado contrario, no puede ser un líder PASIVO, es decir, negligente, o comportarse casi como un adolescente que se dedica a jugar videojuegos y ver TV. Cuando sucede esto, la mujer tiene que ponerse los pantalones porque el hombre no está dando la talla.


Tristemente en la actualidad se dan muchos casos dentro de las iglesias en las cuales los problemas en los hogares y matrimonios se dan porque los hombres suelen dejar mucho que desear. Generalmente las mujeres son más equilibradas espiritualmente y esto trae malas consecuencias porque el hombre no puede ejercer así un buen liderazgo.


El hombre tiene que ejercer como líder en todos los sentidos, empezando por ser el líder espiritual en su casa.


Aparte de ser un líder que sirva y de ejemplo, tiene que tomar la iniciativa, no verlas pasar, no ser perezoso, sino ser productivo. Además tiene que ser un protector de los suyos, velar por ellos, ser valiente y osado, no abandonar el barco y dejar que la mujer se encargue de apagar fuegos y resolver problemas.


Por último, quiero hacer un pequeño apunte de el rol de líder del hombre en la iglesia y en la sociedad:


Vamos a leer Jueces 4:1-8 (RV60):

1 Después de la muerte de Aod, los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos de Jehová.

Y Jehová los vendió en mano de Jabín rey de Canaán, el cual reinó en Hazor; y el capitán de su ejército se llamaba Sísara, el cual habitaba en Haroset-goim.

Entonces los hijos de Israel clamaron a Jehová, porque aquél tenía novecientos carros herrados, y había oprimido con crueldad a los hijos de Israel por veinte años.

Gobernaba en aquel tiempo a Israel una mujer, Débora, profetisa, mujer de Lapidot;

y acostumbraba sentarse bajo la palmera de Débora, entre Ramá y Bet-el, en el monte de Efraín; y los hijos de Israel subían a ella a juicio.

Y ella envió a llamar a Barac hijo de Abinoam, de Cedes de Neftalí, y le dijo: ¿No te ha mandado Jehová Dios de Israel, diciendo: Ve, junta a tu gente en el monte de Tabor, y toma contigo diez mil hombres de la tribu de Neftalí y de la tribu de Zabulón;

y yo atraeré hacia ti al arroyo de Cisón a Sísara, capitán del ejército de Jabín, con sus carros y su ejército, y lo entregaré en tus manos?

Barac le respondió: Si tú fueres conmigo, yo iré; pero si no fueres conmigo, no iré.


Como no se levantó ningún hombre, tuvo que hacerlo una mujer para liderar al pueblo, esta era Débora, pero hasta ella misma sabía que esa no era la forma que Dios quería, sino que tenía que ser un hombre el que liderara, y de hecho llama a Barac para que cumpla esa función, pero esto no se pone los pantalones y le dice que si ella no le acompaña no va a la guerra. Débora le advierte de que la gloria entonces será para una mujer y no para el hombre como debería de ser.


Es trsite que esa historia se repita en tantos hogares, y también en la iglesia y en la sociedad, porque no hay hombres que quieren dar la talla y ponerse los pantalones y servir como Dios nos ha demandado y dado ejemplo para que lo hagamos.


Tú y yo, hombres, debemos de ser líderes allá donde estemos, ese es nuestro llamado. En la iglesia debes ser alguien que motive, sirva, empuje, tome iniciativa por tus hermanos/as.


Como dijo Pablo: "Portaos varonilmente y esforzaos".


Por Josué Sánchez.

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© 2018 por JOSUÉ SÁNCHEZ CONESA

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