Para esta hora hemos llegado | DISCÍPULOS




PARA ESTA HORA HEMOS LLEGADO

A día de hoy estamos viviendo una de las muchas pandemias que el ser humano ha experimentado a lo largo de su historia, esta no es la primera, ni será posiblemente la última. La Organización Mundial de la Salud, advirtió en septiembre del año pasado, en 2019, que el espectro de una emergencia sanitaria mundial se vislumbraba peligrosamente en el horizonte. El informe decía lo siguiente:

“Enfermedades propensas a epidemias como la gripe, el SARS, el ébola, el zika, la peste, la fiebre amarilla y otros, son precursores de una nueva era de brotes de alto impacto y propagación rápida que se detectan con mayor frecuencia y son cada vez más difíciles de manejar… El riesgo de propagación de infecciones crece debido a factores como la falta de acceso a servicios básicos de los países pobres, la sobrepoblación mundial, el cambio climático y las migraciones, (en referencia al trasiego de personas de un país a otro).”

Para mitigar esos riesgos, la OMS decía que había que tomar una serie de "medidas urgentes" a nivel global… Por supuesto que estas medidas no se han tomado y pasados varios meses desde esa advertencia, no muchos, por cierto, nos encontramos viviendo esta pandemia de Covid19 que ha hecho estragos y los sigue haciendo a nivel mundial.

En España parece que ya estamos viendo la luz al final del túnel, Dios quiera que esto no repunte, que tengamos conciencia ciudadana y actuemos con responsabilidad, que el gobierno pueda hacer una gestión eficaz, que Dios de sabiduría al hombre para encontrar una vacuna y que todo esto acabe pronto…

Hasta cierto punto, todo lo que estamos viviendo ha sido un shock para todos. Nuestra generación nunca había vivido algo parecido. De hecho, muchos ni sabían lo que significaba la palabra “pandemia”, porque nunca habíamos vivido algo parecido tan de cerca y con tanta repercusión global. Sin lugar a dudas esta pandemia por Covid19, está trayendo y traerá graves consecuencias y repercusiones a la economía mundial, con todo lo que eso conlleva. Aún desconocemos o no somos plenamente conscientes de la magnitud de los problemas y sacrificios que traerá esto para nuestros países y para nuestras familias, pero obviamente el panorama no pinta demasiado bien, no es muy alentador, y no es momento de ser iluso, sino realista, prudente y precavido, y no hay que ser ni economista ni muy inteligente para darse cuenta de esto…

No somos la primera generación que vive cosas difíciles… cuando uno estudia la historia de la humanidad encuentra en ella, guerras, pandemias, epidemias, hambre, crisis económicas. La tragedia, el dolor, el sufrimiento y la muerte han sido compañeras de viaje del ser humano desde que entró el pecado en nuestros corazones tras la caída en el huerto del Edén. Realmente lo que estamos viviendo hoy, no es diferente a lo que ha sido habitual en la historia del ser humano, pero al venir de tiempos de bonanza, de tranquilidad, de cierta seguridad y bienestar general, es como que todo esto nos ha pillado muy de sorpresa. Y no quiero transmitir un mensaje pesimista o desalentador con todo esto… no se trata de eso, de hecho, todo lo contrario, mi deseo es transmitir un mensaje de fe, de esperanza y de aliento para aprovechar este tiempo que nos ha tocado vivir. Pido que el Señor nos ayude a discernir los tiempos que nos tocan vivir y a enfrentarlos de la mano de nuestro Señor… como dice en su Palabra, que Dios nos de sabiduría para que seamos entendidos en los tiempos y para aprovechar bien el tiempo porque los días son malos.

Hay un proverbio popular que dice: "Un mar en calma nunca hizo un marinero experto"… Las tormentas y la adversidad son absolutamente imprescindibles para generar cambios, en las personas, en la sociedad, en el mundo y también cómo no, en la iglesia… Las grandes crisis encierran las mayores oportunidades, y así debemos verlo. Como una vez dijo alguien: "Bendita la crisis que te hizo crecer, la caída que te hizo mirar al cielo, el problema que te hizo buscar a Dios" Y es que la gracia a veces viene envuelta en desgracia. Quizá la desgracia que estamos viviendo sea el motor de la gracia que necesita este mundo y con esos ojos tenemos que verlo como discípulos de Cristo, como su iglesia.

Hay algo en lo que pensaba y reflexionaba en estos días y es el hecho de que nada de lo que vivimos es por casualidad… tengo la plena convicción de que nada ocurre por azar, porque si así fuera Dios no sería soberano… Este es el tiempo que Dios ha permitido que vivamos, y desde antes de la fundación del mundo, tú y yo fuimos escogidos para vivir este momento, para vivir esta hora…. Dios ya pensó en nosotros en la eternidad pasada y dispuso que naciéramos justamente en este período de la historia, pensó en ti y en mí y dijo, estos serán mis instrumentos para darme gloria en el siglo XXI. Tenemos el grandísimo privilegio de ser sus escogidos, de ser su iglesia, en esta hora, y tenemos una gran responsabilidad por delante, pero también una gran oportunidad de brillar en este mundo en medio de la oscuridad, en medio de la necesidad… En un mundo asustado, el Señor necesita una iglesia sin miedo y para esta hora hemos nacido, es la hora de los valientes, es la hora de que la iglesia sea realmente iglesia, es la hora de ser sal y luz más que nunca.

Tú y yo tenemos un propósito que cumplir. Hechos 13:36 dice que David, después de haber servido el propósito de Dios en su propia generación, durmió, y fue sepultado con sus padres. De esta misma manera, tú y yo, somos la apuesta de Dios para esta hora. Y déjame decirte algo… ¡somos una apuesta ganadora!… sí, y ¿sabes por qué? Porque Dios nunca pierde… o déjame decírtelo de otra manera… ¡Dios siempre gana! Jesús le dijo a Pedro, yo soy la Roca, y mi iglesia está fundamentada sobre esa Roca, por tanto, las puertas del Hades, las puertas del infierno, no prevalecerán contra ella…. Déjame leerte Romanos 8:28-39:

28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. 29 Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. 30 Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó. 31 ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?

35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? 37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. 38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Somos más que vencedores, hemos sido escogidos, tenemos la garantía de la victoria en Cristo, no porque nosotros seamos capaces por nosotros mismos, sino porque Cristo mismo garantiza esa victoria, Él da la cara por nosotros, Él guía a su iglesia, Él fortalece a su iglesia, Él cuida a su iglesia y Él le da la victoria a su iglesia, por amor y para la gloria de su Nombre. ¿No te da gozo pensar en esto hermano?

Me venía hace unos días a la mente la historia de Ester. Ante la amenaza de destrucción de la raza judía en la tierra de Babilonia, en el cautiverio, siglo IV a.C., bajo el gobierno del Rey Asuero, rey de Persia. Dios usa a una muchacha hebrea, una joven bella para que llegase a ser reina y así llegado el momento poder ser un instrumento de Dios para preservación de los judíos. Dios de manera soberana usó a Ester con un propósito específico y todos los planes diabólicos se fueron al traste, ¡porque Dios gobierna! ¡Dios tiene el control de todo! Y Dios ha decidido usarnos a ti y a mí para cumplir sus propósitos… Dice en el libro de Ester 4:13-16:

Mardoqueo le envió la siguiente respuesta a Ester: «No te creas que por estar en el palacio escaparás cuando todos los demás judíos sean asesinados. 14 Si te quedas callada en un momento como este, el alivio y la liberación para los judíos surgirán de algún otro lado, pero tú y tus parientes morirán. ¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino? 15 Entonces Ester envió la siguiente respuesta a Mardoqueo: 16 «Ve y reúne a todos los judíos que están en Susa y hagan ayuno por mí. No coman ni beban durante tres días, ni de noche ni de día; mis doncellas y yo haremos lo mismo. Entonces, aunque es contra la ley, entraré a ver al rey. Si tengo que morir, moriré».

Gloria a Dios que Ester estuvo dispuesta a lo que fuera para cumplir con su propósito, ella entendió que para esa hora había nacido.


Jesús, en su última semana en Jerusalén, delante de una multitud dijo lo siguiente:

Juan 12:26 Todo el que quiera servirme debe seguirme, porque mis siervos tienen que estar donde yo estoy. El Padre honrará a todo el que me sirva. 27 Ahora mi alma se ha angustiado; y ¿qué diré: ¿Padre, sálvame de esta hora? Pero para esto he llegado a esta hora.

Queda claro que, de la misma manera, tú y yo, hemos llegado a esta hora por designio de Dios, y con un propósito, que su voluntad se cumpla por medio nuestro.

Una de las cosas que ha hecho esta pandemia en la iglesia en todo el mundo, es que ha traído una cada vez mayor sensación de que estamos a las puertas de la venida de Cristo, por lo menos en líneas generales, obviamente hay gente que cree en esto y otros que no… hay diferentes líneas de interpretación respecto a las profecías de los últimos tiempos, es un tema en el que es bastante difícil ponerse de acuerdo, porque es un tema difícil de interpretar en la Biblia. Lo cierto es que, aunque hay cosas que se han cumplido y se están cumpliendo, hay profecías que aún tienen que cumplirse, hay cabos sin atar. El capítulo 24 de Mateo ha estado en boca de muchos en estos días, porque en ese capítulo, junto con Lucas 21 y Marcos 13, encontramos las palabras de Jesús en referencia a los últimos tiempos y al fin del mundo. No voy a entrar a profundizar en este tema y en esos textos, pero solamente quiero destacar una revelación que Jesús nos deja aquí, en Mateo 24:14.

14 Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.

Esto aún no ha ocurrido. Hay una organización llamada Gospel for Asia (GFA), que creó un término llamado Ventana 10/40, para referirse a los países que, ya sea por las dificultades socio económicas o por políticas gubernamentales no han tenido acceso al evangelio de ninguna forma posible. Esta ventana se refiere a las regiones del hemisferio oriental situado entre 10 y 40 grados al norte del ecuador.

Acá podéis verlo en este mapa. La ventana forma una banda que abarca la región del Sahara y el norte de África, así como casi toda Asia. Aproximadamente dos tercios de la población mundial vive en la ventana 10/40, es decir, unos 2.500 millones de personas. La ventana 10/40 está poblada por personas predominantemente musulmanes, hindúes, budistas, animistas, judíos o ateos.

Muchos gobiernos de la Ventana 10/40 están opuestos a la obra cristiana de cualquier tipo dentro de sus fronteras. Son en su mayoría zonas del mundo con una gran pobreza y baja calidad de vida, combinada con la falta de acceso a los recursos cristianos. En muchos de esos países está perseguido el cristianismo.

Te he hablado del mundo, pero déjame que te hable por un momento de España. Según una conocida ONG cristiana llamada “Decisión”, el nuevo padrón desvela un gran aumento de pueblos importantes sin testimonio evangélico. En la actualidad en España hay 331 pueblos de más de 5000 habitantes sin Iglesia Evangélica que tampoco tienen una iglesia cercana a menos de 5 Km. Así, más de 10 millones de españoles viven en pueblos no alcanzados, según los datos de la entidad Decisión actualizados en abril de 2019. El resultado demuestra que de los 8.131 pueblos que hay es España, el 92% no tiene Iglesia Evangélica establecida todavía. Esto por su puesto no quiere decir que no haya llegado el evangelio allí, pero da que pensar, porque si somos honestos sabemos que en nuestras mismas ciudades donde estamos nosotros y hay muchas iglesias, hay muchas personas que aún no han escuchado de forma clara el evangelio, las Buenas Nuevas de salvación por medio de Jesucristo, entonces imaginémonos en esos lugares donde ni siquiera hay iglesias y posiblemente no haya cristianos.

¿Con esto que quiero decir? Que tú y yo tenemos una gran labor que hacer en esta hora, queda mucha tarea que realizar todavía como iglesia, hay muchas personas sin escuchar el evangelio, y para esta hora y para este tiempo hemos llegado… con las tormentas que vengan, con la necesidad y la oscuridad que se cierne sobre este mundo… hemos sido escogidos desde antes de la fundación del mundo para ser luz a los perdidos… Hemos nacido para esta hora… para esta hora hemos llegado. ¿Asumiremos el reto?...


Necesitamos despertar como iglesia, necesitamos cambiar para cumplir este llamado, Dios mediante, estaré hablando de esto en los próximos programas, pero quiero dejarte con esto… recuerda:


Es tiempo de que la iglesia sea realmente iglesia, Dios nos escogió para esta hora, somos su apuesta ganadora…y para esta hora hemos llegado.

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© 2018 por JOSUÉ SÁNCHEZ CONESA

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