Nuestra morada de paz


Salmo 120


¿Alguna vez ha clamado como el salmista, pidiendo a Dios que le libre de quienes tienen labios mentirosos? A veces pareciera que el mundo estuviera siendo devorado por la falsedad.


Uno de los resultados de ser bombardeado con mentiras es la ansiedad. No importa cuán profunda y bien fundamentada esté nuestra paz, hay gente mentirosa que podría destruirla. Si creemos en todos los comentarios de las noticias, podemos perder la esperanza hasta el punto de desesperarnos. Si nos convertimos en víctimas de chismes calumniosos, podríamos volvernos desconfiados. Cada día debemos decidir cómo manejar las mentiras que nos rodean, y elegir si nos dejaremos controlar por el temor.


El Salmo 120 es el primero de los cánticos que los israelitas usaban en su camino a Jerusalén para las fiestas anuales. El salmista dice que su morada fuera de Israel es con los que viven con engaño y discordia. En sus palabras sentimos un anhelo por Jerusalén, una ciudad cuyo nombre se deriva de shalom, o “paz”.


El cual es también nuestro refugio, no la ubicación física, sino la morada de paz que nos espera cuando vamos a la Biblia para obtener la perspectiva de Dios. Ahí es donde aprendemos a diferenciar la verdad de la mentira, y a descubrir la paz de Cristo, que trasciende toda circunstancia. También es donde encontramos el valor para defender la verdad y resistirnos a pecar.


El salmista lamenta su situación, y dice: “Mucho tiempo ha morado mi alma con los que aborrecen la paz” (Sal 120.6). Si usted sabe lo que es sentirse cargado por las cosas del mundo, halle descanso al morar en la paz que se encuentra en la Palabra de Dios.

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© 2018 por JOSUÉ SÁNCHEZ CONESA

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