Lo que más ataca el diablo en nuestras vidas | DISCÍPULOS




En 1ª Timoteo 4:7-8 el Apóstol Pablo le dijo a su joven discípulo Timoteo: “Ejercítate para la piedad; porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera”.

La sociedad de hoy en día está afanada con su cuerpo. Para tener éxito en esta sociedad todo se resume en una palabra: imagen. Si luces bien, todo está bien. De repente en los últimos años a la gente le ha dado una fiebre muy extraña por salir a correr y por ir al gimnasio. Antes esto también se hacía, pero no como ahora. Jesús dijo que en los últimos tiempos habría gente amadora de sí misma, envanecidos con sus cuerpos. Vivimos en una sociedad totalmente superficial.

Esta corriente se ha introducido en la iglesia también y son muchos los que se preocupan más en su imagen, en su cuerpo, que en su espíritu. ¿Cuántas veces nos cruzamos con un hermano o venimos a la iglesia y en lo primero que está interesado el hermano/a es en los kilos que a lo mejor has cogido que en cómo te encuentras espiritualmente? Es muy triste… porque también los cristianos nos hemos vuelto muy superficiales. Quizá te vayas del culto, sin haberle preguntado a nadie cómo se encontraba espiritualmente, sin saber cómo se siente en su interior tu hermano/a, pero seguro que no se te olvida la ropa que llevaba, el peinado que tenía y por supuesto, si estaba gordito/a.

Como dice la Palabra: No hay nada nuevo debajo del sol. Esto ya pasaba en la época de Pablo. Los griegos tenían una cultura muy hedonista y Narcisista y miraban mucho por sus cuerpos. Pablo consciente de esto, le advierte a Timoteo y le remarca la idea, para que no siguiera ni Él ni la congregación que estaba a su cargo, la corriente del mundo. Pablo le dice que el ejercicio corporal para poco es provechoso. ¿Por qué? ¿Acaso no es bueno estar saludable? Claro que sí, tenemos que procurar comer sano y hacer algo de ejercicio por cuestiones de salud. Pero hasta ahí. El problema surge cuando se le da una importancia mayor, para lucir bien, para sentirme bien, para que me miren, para sentirme aceptado… Se puede convertir tu propio cuerpo en tu ídolo, es decir, ocupar el primer lugar de tu corazón. Por eso Pablo dice que es poco provechoso. Lo que es realmente provechoso es ejercitarnos para la piedad.

Ahora bien, ¿Qué es la piedad? La piedad es la vida espiritual, la vida cristiana llevada a la práctica. Pablo le está enfatizando a Timoteo: ejercita tu vida espiritual, ejercita tu espíritu, porque no hay otra cosa que sea más provechosa que esa.

En una ocasión me encontré con una imagen de una frase de Leonard Ravenhill (fue un destacado evangelista, predicador, y ministro cristiano británico del siglo XX, escribió varios libros) la frase decía lo siguiente: “No hay nada que el diablo ataque más que tu vida devocional”, y me pareció una frase muy acertada, una gran verdad.

¿Qué es la vida devocional? Es ni más ni menos que nuestra comunión con Dios, nuestra intimidad con Él a diario. Cada día caminamos con el Señor aquellos que somos sus discípulos, y apartamos un tiempo especial con Él, al que se le conoce generalmente como “devocional”. En ese tiempo, nosotros tenemos comunión con Dios por medio de la lectura de la Palabra, la meditación en ella, y la oración.

Por supuesto que el diablo no quiere que tú tengas comunión con Dios, al contrario él quiere destruir tu vida y sabe que si tienes comunión con Dios eso no va a suceder. Por lo tanto, ¿por dónde crees que va a empezar a atacarte? Primeramente por tu “devocional diario”. ¿Por qué? Porque si no eres capaz de apartar un tiempo especial en el día para el Señor (dentro de todas nuestras responsabilidades, familia, trabajo, estudios, etc.), pues obviamente serás incapaz de vivir una vida entera para Él.

Si tu vida devocional se basa en leer un libro que en la portada se titula DEVOCIONAL DIARIO… mal vas. Devocional no es un libro con pequeños mensajes para cada día o un audio de 2 o 3 minutos con un mini mensaje que puedas escuchar cada día. No. Devocional es ese tiempo de intimidad con Dios especial y apartado para Él. Un tiempo de calidad. No se trata de cantidad, aunque obviamente cuanto más tiempo apartes mejor. Pero lo importante es que ese tiempo devocional sea genuino, sea fructífero, sea sincero.

Seamos honestos y directos. Sin una vida devocional no se puede ser discípulo. ¿Por qué? Porque la intimidad con Dios, la comunión con Él a diario (no el rato que vayas a la iglesia), son los cimientos de tu vida. Si no hay esto, tu vida se desmorona, tu vida se seca, tu vida es una vida carnal. Es la base de todo.

Dejar de tener tiempo con Dios es como preguntarte cuánto tiempo puedes vivir sin aire. Si te falta el aire te mueres. Pues de igual manera, si no tienes tiempo con Dios te mueres espiritualmente. A veces muchos hermanos vienen diciéndote: me cuesta orar, me cuesta adorar, no tengo ganas de venir a las reuniones, estoy desganado, no me siento bien… y cuando le preguntas: ¿cómo está tu vida devocional? Te contestan: pues apenas leo y oro… ¿Entonces como quieres sentirte? Jajaja. Si no tienes comunión con Dios a diario en tu casa, no esperes venir a la iglesia y que se solucionen tus problemas.

Quiero darte cuatro razones de peso del por qué debemos tener nuestro Tiempo devocional diario y a continuación también quiero darte unos consejos para cómo tener tu tiempo devocional:

¿Por qué debemos tener nuestro Tiempo devocional diario?


1. El Tiempo Devocional es para conocer a Dios por medio de la comunión con el, si no pasas tiempo con Él, no lo vas a conocer nunca, ni a Él ni a su voluntad. Al igual que si te echas novia/o no lo conocerás si no pasas tiempo con él o ella.

2. El tiempo devocional es para recibir dirección en cuanto a nuestras decisiones diarias, y así cumplir la voluntad de Dios en nuestras vidas, que es para lo que Dios nos llamó.

3. El tiempo devocional es para llevar nuestras necesidades a Dios y la de nuestros prójimos y así depender de Él. “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.” (Filipenses 4:6) “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (Hebreos 4:16)

4. El tiempo devocional es para capacitarnos para producir fruto.

“Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros os pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mi nada podéis hacer” (Juan 15:4-5 )

Nuestro tiempo devocional nunca debe ser aburrido, ni hacerlo por imposición. Jamás puede ser aburrido hablar y pasar tiempo con una persona a la que nos queremos acercar.

Si amamos a Dios, y si anhelamos de corazón acercarnos a él, más bien debemos esperar con ansias el momento del día en el cual podamos alejar todo lo demás y sacar tiempo solo para crecer, para estar a solas con él y desahogarnos en intimidad con El.

Dicho esto quiero darte unos consejos acerca de cómo tener tu tiempo devocional diario:

La vida devocional sin ser una imposición aburrida, tiene que convertirse en una disciplina para el discípulo. Pablo le dijo a Timoteo, ejercítate para la piedad. Ejercitarse conlleva disciplina, es decir, hábitos desarrollados con perseverancia. Cada uno debe determinar qué momento o momentos en el día va a apartar. Puede ser una vez, o varias, depende obviamente del nivel de responsabilidades, trabajo, familia, matrimonio, hijos que tengas… Si eres soltero y no trabajas, ni estudias pues tienes todo el día, pero si trabajas 10 horas al día, tienes esposa e hijos, pues ya la cosa se complica… pero al menos una vez en el día es necesario apartar ese tiempo de calidad, y si lo estableces en un horario determinado mucho mejor, porque así vas a tener un orden y te va a ser más fácil a la hora de cumplir con esa disciplina. Es como ir a trabajar, tú sabes que a las 8 te toca. Pues de la misma manera, si estableces un horario, tú sabes que ese tiempo es para eso y nada más. Personalmente pienso que el mejor momento es en la mañana, antes que cualquier otra cosa que hagas. Y si a la noche antes de dormir apartas otro momento especial, mejor que mejor.

Otro pequeño consejo que te doy es que tengas un lugar en donde tengas las menores distracciones posibles. Evita tener delante el ordenador o el móvil, apágalos a ser posible. Procura tener un lugar donde puedas estar tranquilo y nada pueda desconcentrarte.

Comienza en oración pidiéndole al Señor que ministre tu corazón en ese tiempo. Es bueno que tengas preparada alguna música de adoración que te guste, con la que te sientas cómodo para adorar a Dios, que te ministre y puedas soltarte y expresarte a Él con libertad y gratitud. Ten unos minutos de adoración a Dios y ábrele todo tu corazón. Exprésale lo que sientes, cómo te sientes, háblale con sinceridad como a tu mejor amigo. No seas un loro que repite las mismas palabras sin sentido siempre, que se las sabe de memoria.

Lee la Palabra. A ser posible una porción no muy extensa. Se trata de que lo que leas te alimente. No leas por leer, no corras leyendo por querer abarcar mucho, procura leer unos cuantos versículos o un capítulo pero bien leído. Pídele al Señor que te ministre con su Palabra, que te de sabiduría, dirección, que te muestre si estás haciendo algo mal o estás equivocado en cómo estás caminando en ciertos asuntos. Este momento en la Palabra tiene que estar más enfocado de esta manera. Si te encuentras con versículos o textos difíciles de entender, quizá lo mejor sea que tomes nota para que luego cuando a lo largo de la semana o el día tengas más tiempo, estudiar la Palabra para salir de dudas y seguir enriqueciéndote en el conocimiento de Dios. Para ello también Dios ha puesto el ministerio de maestros dentro de la iglesia que te pueden ayudar.

No te olvides de compartir con otros aquello que recibiste de Dios. Recuerda que tenemos que edificarnos los unos a los otros y aquello que Dios te ministró puede ser de mucha bendición para un hermano que está necesitado de esa Palabra.

Excusas para no tener un tiempo devocional Van a haber miles. Pero al igual que hallamos tiempo para comer hallaremos tiempo para estar a solas con Dios. Nadie dice: hace días que no como porque no tengo tiempo, y sin embargo tristemente para el alimento espiritual lo decimos, al igual que para congregarnos.

Aún el Señor Jesucristo con todas sus ocupaciones, apartaba tiempo para estar a solas con su Padre: “Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba” (Lucas 1: 35). Los grandes personajes bíblicos hallaban ese tiempo. Por ejemplo Daniel: “Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado,… se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes” (Daniel 6: 10).


Recuerda: “No hay nada que el diablo ataque más que tu vida devocional”, por algo será.


Autor: Josué Sánchez Conesa

0 vistas

© 2018 por JOSUÉ SÁNCHEZ CONESA

  • Facebook Clean
  • Twitter limpio
  • YouTube Clean