Lección 9 Interpretando la biblia 2ª Parte

Actualizado: feb 27




En la clase pasada estuvimos viendo el contexto de género, hoy vamos a ver el contexto literario y el teológico.


CONTEXTO LITERARIO:

Un texto o un versículo, no está aislado del resto, por tanto, para comprenderlo e interpretarlo correctamente debo de ubicarlo dentro de su contexto, es decir, del párrafo en el que está incluido, del libro o epístola a la que pertenece y en último lugar al resto de las Escrituras que al fin y al cabo son un solo libro.


Niveles de contexto literario:



Por último, está el contexto de toda la Biblia, que es al que hemos llamado “contexto teológico”, porque no podemos aislar a un texto o versículo del resto de las Escrituras, es decir, un versículo o texto, aunque a simple vista hiciese parecer que la Biblia se contradiga, estamos fallando a la hora de la interpretación de ese texto porque no lo estamos viendo a la luz del resto de las Escrituras, puesto que la Biblia no se puede contradecir ya que es la misma Palabra de Dios.


Vamos a verlo directamente yendo a la práctica, cogiendo algunos textos y versículos y viendo cómo se mal interpretan por ignorar el contexto literario.


Primero os voy a poner algunos ejemplos sencillos de textos fuera de contexto que no tienen relevancia a nivel doctrinal, para que veáis que hasta en textos sencillos a veces no interpretamos correctamente:


Empecemos con:


JUAN 10:10

"EL LADRÓN NO VINO SINO PARA HURTAR, MATAR Y DESTRUIR"


Muchas personas suponen que el ladrón en Juan 10:10 es el diablo, pero éstas piensan de esta manera porque lo han escuchado así muchas veces, no porque examinaron cuidadosamente el texto dentro del contexto. Por supuesto, el diablo sí viene para robar, para matar y para destruir, pero muchas veces citamos ese pasaje de esta manera y pasamos por alto las aplicaciones directas del texto porque no nos hemos detenido a leer el versículo dentro de su contexto.


Cuando Jesús habla acerca del “ladrón”, lo dice desde un contexto mucho más amplio de ladrones, salteadores, lobos y desconocidos que vienen a herir a las ovejas (10:1, 5, 8, 10, 12). En este contexto, aquellos que vinieron antes que Jesús, diciendo que tenían Su autoridad, eran ladrones y salteadores (10:8). Éstos trataban de acercarse a las ovejas sin hacerlo por medio del pastor (10:1). Lo hacían porque querían explotar a las ovejas; de ahí que Jesús estuviese preparado para dar Su vida defendiendo Sus ovejas de aquellos ladrones, salteadores y lobos.


El sentido se hace más claro aún si comenzamos más atrás en el contexto. En el capítulo 9, Jesús sana a un ciego a quien los líderes religiosos expulsan de la comunidad por seguir a Jesús. Jesús defiende al que había sido ciego y llama ciegos espirituales a los líderes religiosos (9:35-41). Puesto a que en la forma original en que se escribió no se encontraba interrumpido por la división de capítulos, las palabras de Jesús continúan siendo dirigidas en el capítulo 10 a los líderes religiosos. Él declara que Él es el verdadero pastor, y que las ovejas que son de Él siguen Su voz, no la voz de los desconocidos (10:1-5). Aquellos que vinieron antes que Él eran los ladrones y salteadores, pero Jesús era la verdadera salvación de las ovejas (10: 8-9). El ladrón tan solo viene para destruir, pero Jesús vino para dar vida (10:10).


En otras palabras, el ladrón representa al falso líder religioso, como era el caso de los fariseos que expulsaron de la sinagoga al que había sido sanado. El trasfondo del texto aclara aún más este punto. En Jeremías 23 y en Ezequiel 34, Dios era el pastor de Su pueblo esparcido, Sus ovejas. Estos pasajes del Antiguo Testamento a la vez hablan de los falsos líderes religiosos que abusaban de su autoridad sobre las ovejas, al igual que algunos de los líderes religiosos de los tiempos de Jesús, y como no pocos en nuestros días.


CANTARES 2:1

“LA ROSA DE SARÓN Y EL LIRIO DE LOS VALLES”



Muchas canciones cristianas describen a Jesús como “el lirio de los valles”, “la rosa de Sarón”, el “amado entre diez mil”. Las canciones son hermosas, y lo que quieren transmitir es que Jesús es la mayor belleza y el mayor deseo de nuestras almas. Sin embargo, no debemos trasladar el significado de esas hermosas canciones al significado del Cantar de Salomón.


Sin embargo, “la rosa de Sarón” de la cual se habla en este libro no se refiere a Jesús directa ni indirectamente. Este libro es una antigua canción de amor, que provee perspectivas maravillosas acerca del romance, del lenguaje del deseo matrimonial y el cariño, de los conflictos en el matrimonio (el conflicto breve es 5:2-6), del poder de los celos (8:6), etc. Hasta el punto que refleja la belleza del amor marital, también puede brindarnos palabras en nuestra apasionada búsqueda de Cristo, pero este no es el tema directo del libro. Este libro es un ejemplo práctico del amor romántico marital. (Por ejemplo, la “casa del banquete” y la “bandera” en el 2:4 pueden referirse a antiguas costumbres nupciales: mientras los invitados disfrutaban del banquete en el festejo de la boda, el novio y la novia consumaban su matrimonio y levantaban una bandera como señal de que habían sellado su unión sexualmente. Es dudoso que debamos leer tales detalles como símbolos de Cristo. Éste se lee mejor como una imagen del amor sexual de los casados en el antiguo Israel).


Pero aún si los Cantares de Salomón fueran tan solo un símbolo de Cristo y Su iglesia, como algunos han supuesto, la “rosa de Sarón” y el “lirio de los valles” no podrían referirse a Cristo. Como lo refleja la Nueva Versión Internacional, es la novia la que declara, “yo soy una rosa de Sarón, una azucena de los valles” —es decir, tan hermosa como la más hermosa de las flores; su novio la había hecho sentirse amada, a pesar de sus propias inseguridades (1:6).


El novio también la compara con un lirio (2:2; 7:2); ella compara su llegada con alguien que se mueve entre los lirios (2:16; 6:2-3; él también le aplica esta imagen a ella en el 4:5). Inclusive, si el Cantar de Salomón fuera una alegoría de Cristo y la iglesia (lo que es muy poco probable), la “rosa de Sarón” no se referiría a Cristo, sino a Su iglesia. Lo más probable es que este sea un ejemplo del hermoso lenguaje romántico que un autor inspirado le pudiera aplicar a su amada, como una guía inspirada que enfatiza la importancia del afecto romántico en nuestros matrimonios de hoy en día.


MATEO 3:11

“ÉL OS BAUTIZARÁ EN ESPÍRITU SANTO Y FUEGO”



Muchas veces en el lenguaje evangélico cuando hablamos de fuego hacemos referencia a pasión y poder de Dios, es algo muy usado entre los pentecostales, pero ¿es realmente eso a lo que se refiere aquí Mateo?


A veces, en la Biblia, el fuego es usado como un símbolo de la santidad intensa de Dios o de las pruebas que traen consigo purificación, pero cuando en el Nuevo Testamento el fuego es puesto en conjunto con la imagen del bautismo, este no tiene que ver con la sencilla purificación del individuo, sino con la purificación de todo el mundo por medio del juicio. (El juicio es la aplicación simbólica más común del fuego en la Biblia).

Si leemos el contexto inmediato, es decir, el párrafo en el cual está incluido el texto, nos daremos cuenta de que ese fuego al que hace referencia es al juicio y castigo eterno. Leamos Mateo 3:1-12.


El contexto es un llamado al arrepentimiento, y la mayoría de la audiencia a la que se le había prometido este bautismo de fuego no estaba dispuesta a arrepentirse. Juan el Bautista estaba sumergiendo a las personas en agua como señal del arrepentimiento y preparación para el reino de Dios que estaba por venir (Mateo 3:2, 6). (El pueblo judío usaba el bautismo cuando los no judíos se convertían al judaísmo, pero Juan el Bautista exigía que hasta los religiosos judíos viniesen a Dios en los mismos términos en que debían venir los gentiles, cf. 3:9). Juan advirtió a los fariseos acerca de la ira venidera de Dios (3:7), y que si no llevaban fruto (3:8), el hacha del juicio de Dios los echaría en el fuego (3:10; cf. 12:33). Los árboles estériles no servían para nada, excepto para leña. Pero la paja no se podía utilizar como la leña (se quemaba muy rápido); sin embargo, la paja de la que hablaba Juan sería quemada en el “fuego que nunca se apagará” (3:12).

En los versículos que le anteceden y los que siguen a nuestro versículo, “fuego” se refiere a fuego del infierno (3:10, 12). Cuando Juan el Bautista habla del bautismo en fuego, usa una imagen de juicio que se mantiene a lo largo del párrafo. Recordemos que los que aquí escuchaban a Juan no eran gente arrepentida (3:7). El Mesías viene a impartir a Su audiencia un bautismo de doble índole, y diferentes miembros de Su audiencia experimentarán diferentes partes de ese bautismo. Algunos se van a arrepentir, serán recogidos y puestos en el granero y recibirán el Espíritu. Sin embargo, los que no se arrepienten, serán la paja, árboles cortados, ¡que recibirán el fuego!


SALMO 118:24

“ESTE ES EL DÍA QUE HIZO EL SEÑOR”



Muchas iglesias cantan o comienzan sus servicios citando el versículo: “Este es el día que ha hecho el Señor”. Cuando cantamos así, la mayoría de nosotros está queriendo decir que Dios ha hecho cada día y lo que éste trae, y por lo tanto, debemos regocijarnos en lo que sucede en ese día. Este principio es verdadero, pero mejor sería que citáramos un texto diferente para demostrarlo (Efesios 5:20). El texto que estamos citando o cantando (y cantarlo o citarlo no tiene nada malo) realmente nos ofrece una causa diferente de celebración.


Dentro de su contexto, el Salmo 118:24 no se refiere a cada día, sino a uno en particular y trascendental: el día en que el Señor hizo que la piedra desechada fuera la piedra principal (118: 22-23), probablemente del Templo (118:19-20, 27). Aquí se habla de un día especial de triunfo para el rey davídico, aplicable en principio a muchos de los grandes triunfos de Dios, pero usualmente aplicado en el Nuevo Testamento de una manera especial. Si el Salmo 118: 22-23 se cumplió en el ministerio de Jesús tal como lo dijo (Marcos 12:10-11), lo mismo sucede en el Salmo 118:24: el día grande y trascendental que había hecho Señor, el día que el salmista llama a celebrar a quienes le escuchan, el día profético cuando Dios exaltó a Jesús, quien fue rechazado por los sumos sacerdotes como la piedra principal de Su nuevo Templo (cf. Efesios 2:20). El versículo apunta hacia una verdad mucho más significante que simplemente la verdad bíblica común de que Dios está con nosotros diariamente; apunta al hecho más grande de Dios a nuestro favor, cuando Jesús, nuestro Señor, murió y resucitó por nosotros.


Ahora vamos a ver otros versículos que han sido sacados de contexto y que sí tienen implicaciones doctrinales importantes para los creyentes.


JEREMÍAS 29:11

“PORQUE YO SÉ LOS PENSAMIENTOS QUE TENGO ACERCA DE VOSOTROS, DICE JEHOVÁ, PENSAMIENTOS DE PAZ, Y NO DE MAL, PARA DAROS EL FIN QUE ESPERÁIS”



Este versículo es uno de los pasajes más leídos y citados de las Escrituras. De hecho, según biblegateway.com, está entre los 3 versículos más leídos y buscados durante años. Su popularidad se basa en que, si Dios tiene planes buenos de paz y bienestar y no de mal para nosotros, entonces ¿por qué preocuparnos?


El primer problema que surge aquí es el contexto del libro. Jeremías fue escrito para la nación de Israel, en un momento en el que estaban camino al exilio en Babilonia y sin esperanza. Por causa de sus pecados Dios castigó a Israel siendo conquistada y arrasada Jerusalén. Los desterraron y esto es muy significativo porque Dios de manera directa los había guiado hasta esta tierra, y era una bendición prometida a ellos a través de su padre Abraham. Así que al desterrarlos era como si Dios les estuviera fallando en su promesa o quitándole lo que les había prometido para siempre. Ellos empezaron a clamar a Dios en su angustia y Dios se usó de Jeremías para hablarles.


Jeremías habla de parte de Dios y les da un mensaje en principio negativo, que estarían 70 años sirviendo al Rey de Babilonia (Jer.25:11), pero no sólo les da este mensaje negativo sino les transmite cómo deben vivir durante ese tiempo y les da una esperanza futura y eso es lo que describe este texto de Jeremías 29.


Hay un segundo problema, y es que, al personalizar esa promesa hacia nosotros, nos hacemos una idea equivocada sobre lo que Dios promete llegando a la conclusión de que Dios me va a complacer en todo momento a darme una larga vida y estar siempre en paz y con bienestar. El pasaje no dice eso, y tampoco para los israelitas. Es una promesa nacional, es decir, de restauración y paz para la nación después de haber tenido 70 años de cautiverio. Si lo personalizamos entonces llegaremos a conclusiones equivocadas cuando veamos que no sucede esa promesa en nuestras vidas y sentiremos amargura contra Dios.


Entonces, ¿este versículo no tiene nada para nosotros? ¡Por supuesto que sí! Este texto es parte de la Palabra de Dios y fue escrito para nuestro beneficio (Romanos 15:4). En esta promesa de Dios a Israel y su cumplimiento podemos ver el carácter de Dios. Él es soberano, misericordioso, cumple sus promesas, Él da esperanza… Nosotros hemos visto todas sus promesas cumplidas en Jesús, que es más que cualquier otra cosa que pudiera darnos, se ofreció a sí mismo como ofrenda por nuestros pecados. Dios proveyó a Jesús y Él es suficiente.


ISAÍAS 54:17

“NINGÚN ARMA FORJADA CONTRA TI PROSPERARÁ”



Algo muy similar pasa con este versículo de Isaías que también está sacado de contexto. ¿Por qué es tan popular? Porque casi que nos convertimos en intocables. Lo cierto es que está haciendo referencia de nuevo a Israel y Dios les está prometiendo que a pesar de todo el daño que han sufrido por parte de otras naciones, ningún ejército podrá vencerlos si Dios no lo permite, porque Dios está al control de todas las cosas. Para poder darse cuenta de esto uno debe de leer este versículo en su contexto inmediato y el contexto del libro de Isaías.


1ª CORINTIOS 10:13

“NO OS HA SOBREVENIDO NINGUNA TENTACIÓN QUE NO SEA HUMANA; PERO FIEL ES DIOS, QUE NO OS DEJARÁ SER TENTADOS MÁS DE LO QUE PODÉIS RESISTIR…”



Generalmente este versículo se usa para decir “Dios nunca te dará más de lo que puedes soportar”, y normalmente se utiliza en medio de una situación difícil o en medio del sufrimiento, dando por sentado que Dios les quitará el sufrimiento o el dolor cuando lleguen al punto donde ya no lo puedan soportar más y nos convencemos de la falsa esperanza de que Dios nunca dejará que pasemos por algo que afectará nuestra salud, nuestra familia, nuestras finanzas, etc.


Para empezar, ¿a qué se refiere Pablo cuando habla de tentación? Vayamos hacia atrás en el párrafo para ver qué pensamiento o idea está desarrollando Pablo. Leamos desde el versículo 1. Los versículos 11 y 12 son claves, de manera explícita Pablo está diciendo que el que piensa que con sus propias fuerzas puede estar firme contra el pecado debe tener cuidado de no caer., como diciendo que es sólo cuestión de tiempo hasta que caiga. Pero el versículo 13 nos viene a decir que nuestra fuerza para soportar la tentación viene directa de la fidelidad de Dios.


Al decirles que no les dejará ser tentados más de lo que puedan soportar les está haciendo referencia a rechazar a Cristo en pos de la idolatría (de ahí el verso 14), el Señor les dará fuerzas y la salida para combatir esa tentación de buscar satisfacer sus deseos fuera de Cristo. Aquí no está hablando de sufrimiento, está hablando de tentaciones en la carne. Dios es el que hace posible que perseveremos hasta el final, porque está comprometido con nuestra santificación.

Como dice en Romanos el mismo Pablo, ya no somos esclavos del pecado, sino libres en Dios para vencer y decir no a la tentación.


Conclusión: Serás tentado más de lo que puedes soportar con tus propias fuerzas, pero nunca serás tentado más de lo que la fidelidad de Dios puede soportar. Si ponemos nuestra mirada en Cristo, Él hará en nosotros todo lo necesario para poder decir NO a la tentación.


SANTIAGO 5:15

“Y LA ORACIÓN DE FE SALVARÁ (SANARÁ) AL ENFERMO”



Para empezar a interpretar este texto vayamos a ver su contexto inmediato. Leamos de los versículos 13 al 18. Después de ver el contexto inmediato, ¿acerca de qué está hablando el texto? De la oración. Esto lo sabemos porque la oración se menciona en cada versículo, por tanto, el tema es la oración y la confianza en el Señor para lidiar con diferentes situaciones en nuestras vidas, y no la sanación por fe. ¿Cómo sabemos que no se trata de la oración sólo por sanidad? Porque el texto nos muestra la oración en conexión con diferentes problemas del creyente, con el sufrimiento, con los buenos tiempos, con el arrepentimiento y perdón de pecados y aún con la disfunción de la naturaleza, en todos estos casos el creyente debe de tener confianza en Dios para resolver cada uno de esos problemas, pero conforme a su voluntad.


Ahora abordemos el punto en concreto donde habla de la oración por sanidad. El versículo 14 dice: ¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor.


¿Por qué los ancianos?

Parte de la función de estos ancianos es determinar si hay o no alguna conexión entre la enfermedad y la vida de pecado del creyente, aparte de que para que en conjunto Dios de sabiduría y discernimiento acerca de esa enfermedad y esa situación concreta, ¿nos guía Dios a la oración por sanidad, a la oración por gracia para sobrellevar la enfermedad, a la oración por ambas cosas cuando hay una falta de claridad? Por estas cosas es importante la presencia de los ancianos, porque realmente un creyente puede orar él mismo a Dios y ser sano, de hecho, el mismo versículo 16 nos dice esto. Por tanto, los ancianos deben ayudarlo a entender o a encontrar la voluntad de Dios para saber cómo orar.


¿Por qué ungirlo con aceite?

Era algo simbólico en donde el aceite representa consagración a Dios. De una manera simbólica los ancianos orando y ungen al enfermo para simbolizar que esa persona está siendo consagrada para atención y cuidado especial de parte de Dios. ¿Significa esto que debemos ungir siempre a un enfermo con aceite? No, ya que es algo meramente simbólico y en ningún otro momento la Biblia nos indica que esto sea necesario.


Ahora veamos el contexto teológico, es decir, qué dice al respecto de la sanidad por fe en el resto de la Biblia. Un análisis de las Escrituras nos muestra que Jesús sanó a gente que ni siquiera sabía quién era Él, como aquel hombre que había nacido ciego en Juan 9. Así mismo pasó con el paralítico en el estanque de Betesda, que tampoco sabía quién era Jesús. Pablo que sanó a muchos, no pudo sanarse así mismo. El libro de Job es un ejemplo de que la sanidad depende de Dios y su soberanía, no de nuestra fe. Si bien en los evangelios vemos que muchas veces por causa de la fe Dios obró la sanidad, en ningún momento nos garantiza que debido a nuestra fe sí o sí seremos sanos.


También vemos un aspecto más acá y es la conexión del pecado con la enfermedad. No toda enfermedad es resultado del pecado (Juan 9:1-3), pero sí que a veces lo son como vemos en 1ª Cor. 11:27-30, en esos casos ¿qué debemos hacer? Orar y confesar nuestros pecados unos a otros como nos dice el texto. En estos casos vemos que la fe no es suficiente para la sanidad, sino que se necesita primero orar, luego tener fe en Dios, y por último, confesar los pecados, caminando en santidad delante de Dios.


Conclusión: Este versículo está incluido en un pensamiento que está transmitiendo Pablo acerca de la confianza en Dios a través de la oración. Debemos presentar cualquier problema a Dios en oración porque Él es el único capaz de resolverlo, conforme a su voluntad.

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© 2018 por JOSUÉ SÁNCHEZ CONESA

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