Lección 8 Los libros de sabiduría: Job | Vivir con integridad y sabiduría

Actualizado: oct 1

El audio de la clase en Fuente Álamo:







Y el audio de la clase en Cartagena:



Después de haber visto el libro de Eclesiastés, continuamos con el siguiente libro de sabiduría que es Job.


Hagamos un breve repaso de lo que hemos visto acerca de los libros de sabiduría y cómo encaja Job en todo esto:



Esta pregunta se la hacen muchas personas justas a lo largo de su vida cuando enfrentan el sufrimiento, ¿por qué esto Dios? ¿por qué a mí? En este libro se trata este asunto.


Antes de profundizar en el tema del libro veamos unos pequeños datos introductorios:



La época de los patriarcas es la época de Abraham, Isaac y Jacob, anterior o en el mismo tiempo de Moisés.



El libro comienza con dos capítulos que nos introducen en la historia de lo que le ha acontecido a este hombre llamado Job, y de forma paralela lo que está pasando en los cielos. Después de este prólogo comienza la parte que ocupa casi todo el libro, el diálogo entre Job y sus amigos donde ellos exponen su punto de vista de por qué le está pasando todo ese sufrimiento a Job. Una vez que ellos terminan sus opiniones y dan por perdido a Job porque según ellos no entra en razón y no reconoce que la culpa es suya por pecar, entonces aparece Dios en escena en quizás algunos de los capítulos más impresionantes de toda la Biblia en donde Dios demuestra su grandeza y soberanía. El capítulo 42 es el desenlace final de la historia.


Veamos este vídeo introductorio para tener un panorama completo del libro y su mensaje:


Ahora vamos a leer y desarrollar las diferentes partes del libro para poder extraer la enseñanza.


Comenzamos leyendo los dos primeros capítulos, la introducción en donde vemos lo que le sucede a Job:


Job 1 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Las calamidades de Job

Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.

Y le nacieron siete hijos y tres hijas.

Su hacienda era siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas, y muchísimos criados; y era aquel varón más grande que todos los orientales.

E iban sus hijos y hacían banquetes en sus casas, cada uno en su día; y enviaban a llamar a sus tres hermanas para que comiesen y bebiesen con ellos.

Y acontecía que habiendo pasado en turno los días del convite, Job enviaba y los santificaba, y se levantaba de mañana y ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque decía Job: Quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado contra Dios en sus corazones. De esta manera hacía todos los días.


Job era tan temeroso de Dios que dice aquí que cada día ofrecía sacrificios por sus hijos por si acaso hubieran pecado. Había en Job un ardiente deseo por agradar a Dios no sólo de forma personal, sino toda su familia.


El hecho de que ofreciera sacrificios por la familia nos hace fortalecernos en la idea de que Job pertenece a la época de los patriarcas porque solamente era en esa época donde el cabeza de familia hacía sacrificios por el resto, luego esto pasó a hacerse en el tabernáculo con Moisés y Aarón y después en el templo y era reservado a los levitas.


Sigamos leyendo:


Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás.

Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: De rodear la tierra y de andar por ella.

Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?

Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde?

10 ¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra.


En la NTV este versículo 10 dice:

Job 1:10 Nueva Traducción Viviente (NTV)

10 siempre has puesto un muro de protección alrededor de él, de su casa y de sus propiedades. Has hecho prosperar todo lo que hace. ¡Mira lo rico que es!


Gloria a Dios que como hijos suyos tenemos un muro de protección infranqueable, indestructible, Satanás no te puede hacer nada, solamente si Dios le da permiso y siempre es con un buen fin, con un buen propósito.

Sigamos leyendo:


11 Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia.

12 Dijo Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová.


Si por Satanás fuese lo hubiera matado directamente a Job, como quiere hacer contigo y conmigo, pero no puede, porque Dios ha puesto un muro delante nuestra y Satanás no puede tocarnos.


13 Y un día aconteció que sus hijos e hijas comían y bebían vino en casa de su hermano el primogénito,

14 y vino un mensajero a Job, y le dijo: Estaban arando los bueyes, y las asnas paciendo cerca de ellos,

15 y acometieron los sabeos y los tomaron, y mataron a los criados a filo de espada; solamente escapé yo para darte la noticia.

16 Aún estaba éste hablando, cuando vino otro que dijo: Fuego de Dios cayó del cielo, que quemó las ovejas y a los pastores, y los consumió; solamente escapé yo para darte la noticia.

17 Todavía estaba éste hablando, y vino otro que dijo: Los caldeos hicieron tres escuadrones, y arremetieron contra los camellos y se los llevaron, y mataron a los criados a filo de espada; y solamente escapé yo para darte la noticia.

18 Entre tanto que éste hablaba, vino otro que dijo: Tus hijos y tus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en casa de su hermano el primogénito;

19 y un gran viento vino del lado del desierto y azotó las cuatro esquinas de la casa, la cual cayó sobre los jóvenes, y murieron; y solamente escapé yo para darte la noticia.

20 Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró,

21 y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito.

22 En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno.


Tremenda la reacción de Job, a pesar de todo lo que vino de repente, de toda la calamidad una tras otra en la misma conversación porque ni alcanzaban a terminar de hablar que le daban una noticia aún peor, pues a pesar de todo, adoró a Dios y no le echó nada en cara a Dios, simplemente un hombre impresionante.


Vayamos ahora al capítulo 2:


Job 2 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Aconteció que otro día vinieron los hijos de Dios para presentarse delante de Jehová, y Satanás vino también entre ellos presentándose delante de Jehová.

Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondió Satanás a Jehová, y dijo: De rodear la tierra, y de andar por ella.

Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal, y que todavía retiene su integridad, aun cuando tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin causa?

Respondiendo Satanás, dijo a Jehová: Piel por piel, todo lo que el hombre tiene dará por su vida.

Pero extiende ahora tu mano, y toca su hueso y su carne, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia.

Y Jehová dijo a Satanás: He aquí, él está en tu mano; mas guarda su vida.


Una vez más vemos que para poder matar a alguien, Satanás necesita tener permiso de Dios, por lo tanto, el dueño de la vida y de la muerte es Dios, es el que determina los días de tu vida, el día que mueras, será porque Dios lo quiso, Él es soberano.


Entonces salió Satanás de la presencia de Jehová, e hirió a Job con una sarna maligna desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza.

Y tomaba Job un tiesto para rascarse con él, y estaba sentado en medio de ceniza.

Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete.

10 Y él le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios.


Tremendas palabras de Job a su esposa. ¿Recibiremos lo bueno pero no lo malo? Ambas cosas si provienen de Dios son para nuestro bien.

11 Y tres amigos de Job, Elifaz temanita, Bildad suhita, y Zofar naamatita, luego que oyeron todo este mal que le había sobrevenido, vinieron cada uno de su lugar; porque habían convenido en venir juntos para condolerse de él y para consolarle.

12 Los cuales, alzando los ojos desde lejos, no lo conocieron, y lloraron a gritos; y cada uno de ellos rasgó su manto, y los tres esparcieron polvo sobre sus cabezas hacia el cielo.

13 Así se sentaron con él en tierra por siete días y siete noches, y ninguno le hablaba palabra, porque veían que su dolor era muy grande.


Durante 7 días y 7 noches, esos amigos de Job estuvieron a su lado, sintiendo su dolor y sin pronunciar ninguna palabra. Realmente esos amigos eran amigos de verdad, aunque luego parezca otra cosa, y veremos más adelante por qué.


Pasados esos 7 días, Job ya no puede más y expresa su dolor, su queja, su malestar:


Estas palabras de Job nos recuerdan las del maestro en el libro de Eclesiastés, donde decía que prefería no haber nacido, antes que vivir en esta vida sin sentido. Job debido a su dolor llega a decir estas palabras.


Al abrir la boca Job con semejante afirmación es que da lugar a que los amigos le contesten y manifiesten su opinión y se vuelvan cada vez más críticos con Job porque a medida que la conversación avanza, Job en ciertos momentos expresa palabras necias ante Dios diciendo que Dios es injusto. Job debido a su dolor y a la extenuación, es como si viviera en una montaña rusa de emociones.



Elifaz: Al parecer era el mayor y más influyente de los supuestos consoladores. Elifaz fue el primero en hablar. Dio tres discursos y fueron los más largos. Empezó poniendo en duda la integridad de Job, luego fue a más y dijo que Job era descarado y malvado y que no respetaba a Dios. Por último, lo acusó de ser codicioso e injusto.

Bildad: Fue el segundo en hablar. Sus discursos fueron más cortos para aún más hirientes que los de Elifaz. Acusó a Job de que sus hijos habían pecado y que por tanto merecían lo que les había acontecido, también dio a entender que Job no temía a Dios y que era malvado.

Zofar: Fue el tercero en hablar y que lo acusó con más dureza. Sólo intervino dos veces. Acusó a Job de charlatán y le dijo que abandonara sus prácticas pecaminosas. Además, insinuó que Job disfrutaba del pecado.

Falta un último amigo, Elihú, este era más joven que los anteriores y estuvo ahí casi todo el tiempo pero callado. Elihú no creía que Job fuese inocente, y se enojó con él porque no lo reconocía, por su tozudez, pero al mismo tiempo no podía demostrarlo y le echaba en cara esto a los otros tres amigos más ancianos.

Job casi al final del diálogo con los amigos llega a pedirle a Dios mismo que Él se presente y le de una explicación a todo.


Después de todo esto vienen los capítulos más sublimes de todo el libro y quizá de los más sublimes de toda la Escritura porque demuestran la grandeza y la soberanía de Dios por encima de todas las cosas.






Por poner algunos de los versículos de la respuesta de Dios. Lo que Dios hace es decirle a Job con 40 preguntas, ¿quién eres tú comparado conmigo para exigirme una respuesta?


En ningún momento Dios le da una explicación de por qué le ha pasado a Job todo lo que le ha pasado.


Tremenda reacción de Job y quizá uno de los versículos más preciosos de toda la Escritura, Job 42:5, como dice en la RV60: De oídas te había oído, mas ahora mis ojos te ven. Es decir, ahora es cuando realmente te conozco y se que al lado de ti no soy nada, y que tu Señor lo sabes todo y eres bueno y justo y no te puedo exigir una respuesta a lo que permites o no. Si lo haces es porque es lo mejor y yo te adoro por ello.

Me hace gracia esto último, Dios les dice a los amigos de Job que estaban completamente errados y que para pasarles por alto el mal trato que le dieron a Job y todo lo que dijeron, Job tenía que presentar sacrificio por ellos y orar por ellos, y solamente si Job hacía esto era que iban a ser perdonados. De alguna manera les estaba diciendo, este al que vosotros le llamabais sin vergüenza y pecador, y no lo era, es al que yo voy a escuchar para perdonaros a vosotros que sí lo sois.


El final del libro concluye diciendo que Dios le da el doble a Job de lo que un día tuvo, no como recompensa, sino simplemente porque a Dios le plació, Dios no tenía obligación de darle el doble, ni de darle nada, simplemente lo quiso así.


Y a modo de conclusión del libro podemos decir:





A continuación, el test de evaluación de la lección:


https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSevaoL7svYatwfhuRrBsRBiglyCHnKzGTByzFZ1lieAGNwK_Q/viewform?usp=sf_link


Profesor: Josué Sánchez Conesa


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© 2018 por JOSUÉ SÁNCHEZ CONESA

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