Lección 7 Los dones espirituales 1ª Parte | Siervos de Dios


Hoy comenzamos con la segunda forma de servir a Dios en nuestra iglesia local y es de forma ESPECÍFICA.


Cada miembro en particular sirve a Dios de una forma específica dentro del cuerpo, ¿cómo? Con tus dones espirituales, con tus talentos, con tu personalidad, con tus vivencias y con tu llamado.


Veamos poco a poco cada una de estas cosas, comencemos con los dones espirituales:


1ª Corintios 12:1 dice:

No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales. (RV60)

Hermanos, quiero que sepan muy bien de qué se tratan los dones espirituales. (PDT)


Por lo tanto, es un tema importante que debemos conocer como nos remarca Pablo.


Leamos algunos versículos más que nos hablan referente a los dones espirituales:


1ª Pedro 4:10 (NTV) dice:

Dios, de su gran variedad de dones espirituales, les ha dado un don a cada uno de ustedes. Úsenlos bien para servirse los unos a los otros.


Dios tiene una gran variedad de dones espirituales, quizás no todos estén mencionados en las 3 listas bíblicas que veremos posteriormente, o quizás no estén expresados todos los dones en sus diferentes manifestaciones o formas, pero tenemos un buen número de dones contemplados en la Biblia que luego desarrollaremos. Dios es un Dios creativo e ilimitado, y deposita una parte de esa creatividad especial en nosotros conforme a su gracia, y nos insta a que la usemos para servirnos los unos a los otros, ese es el propósito de los dones.


Efesios 4:7 (NTV):

No obstante, él nos ha dado a cada uno de nosotros un don especial mediante la generosidad de Cristo.


Todos y cada uno de nosotros tenemos al menos un don espiritual dado por Dios.

1ª Corintios 12:7 (NTV):

A cada uno de nosotros se nos da un don espiritual para que nos ayudemos mutuamente.


Romanos 12:6 (NTV):

Dios, en su gracia, nos ha dado dones diferentes para hacer bien determinadas cosas.


Si nos ha dado dones para hacer bien determinadas cosas, significa, por tanto, que hay cosas que no vamos a hacer bien, por tanto, no las hagamos, así de sencillo, no tenemos que hacer todo, sino aquello que se nos da bien en la gracia de Dios. Cuando uno intenta hacer aquello a lo cual no ha sido llamado ni capacita Tenemos que reconocer nuestras fortalezas (esto es, las habilidades que Dios nos ha dado) y edificar sobre ellas es el primer paso para enfrentar las demandas del ministerio.


Muchos de nosotros somos tentados a dar énfasis a nuestras debilidades para mejorar las áreas en que somos menos dotados. Como resultado, no damos importancia a lo que son nuestros puntos fuertes y así limitamos la eficacia en el ministerio. Una segunda y tal vez más devastadora consecuencia de esto es una creciente frustración con el ministerio. En otras palabras, no solamente nos hallamos trabajando duramente para ser eficaces en las áreas en donde somos menos dotados, sino que también experimentamos un retroceso. Debido a esto, en vez de que el ministerio nos renueve, a menudo nos agota.


Bill Hybels es un ministro conocido internacionalmente y con un buen testimonio. No solamente es el pastor fundador de la iglesia Willow Creek Community (la cual cuenta con 24.000 miembros actualmente) sino que es también un orador muy solicitado para retiros y conferencias en todo el mundo. Sin embargo, él experimentó una creciente frustración y llegó al punto de pensar en dejar el ministerio. ¿Cómo es que él llegó a esta situación extrema de agotamiento? Aun cuando una carga sumamente pesada de trabajo contribuyó a su agotamiento, la verdadera causa estaba relacionada con sus dones ministeriales, él había permitido que su ministerio estuviera estructurado de tal manera que dedicaba más tiempo y energía a la enseñanza, que no es su don, en vez de al liderazgo, predicación o evangelismo, que sí son sus dones. Estaba resultando claro que si no aprendía a ministrar de un modo más consistente a lo que Dios lo había capacitado para que fuera, él estaba dirigiéndose a su propia destrucción. De alguna manera tenía que reordenar su ministerio para que dedicara menos tiempo a enseñar, que era su punto débil, y a enfocarse más en el evangelismo, la predicación y en el liderazgo.


Después de meses de mucho agotamiento, llegó a la conclusión que su única esperanza de sobrevivir en el ministerio era compartir la responsabilidad principal de enseñanza con otro ministro cuyo don principal era el de enseñanza. Ciertamente, la idea iba totalmente en contra de todo lo que había sido su enseñanza respecto del ministerio pastoral, y los líderes cristianos a través del país le aconsejaron en contra de ella en los términos más fuertes posibles. “Pero Bill sentía que no tenía otra opción. De la manera como él lo expresó, lo que estaba haciendo en el ministerio estaba destruyendo la obra de Dios en él. Tenía que encontrar una manera diferente de hacerlo”. Ese método diferente de ministerio significó reconcentrar sus energías en los aspectos correspondientes a sus dones, sus puntos fuertes, al mismo tiempo que trabajar en equipo con un ministro, o ministros, cuyas fortalezas fueran diferentes de las de él. Este es el ejemplo que debemos tomar, dedicarnos a hacer aquello para lo cual Dios nos ha capacitado, y aquello para lo cual no fuimos capacitados, Dios ya ha puesto personas que lo pueden hacer, nosotros no tenemos que hacerlo todo.


¿Qué es un don espiritual?


Es una capacidad especial que el Espíritu Santo da a cada creyente, según la gracia de Dios, para usarlo para su gloria y para la edificación de su iglesia.


La palabra “dones espirituales” viene del griego “CHARISMA” y significa: gracia de Dios dada a nosotros. “CHARISMA” viene de “CHARIS” que significa: gracia. De esta palabra surge un grupo dentro de la iglesia católica, que se llaman “carismáticos” porque a diferencia de sus hermanos católicos, ellos tienen una mayor sensibilidad y apertura al Espíritu Santo, dentro de que están errados en su doctrina.


Entonces, vemos que un don espiritual es una gracia de Dios y como tal tenemos que verla, es un regalo inmerecido, así como nuestra salvación, y tenemos que tratarlos con la mayor honra, valor y reverencia, sabiendo que es algo especial, divino, depositado por Dios para que lo administremos en su soberanía y poder. Qué privilegio de nuevo tenemos de que Dios nos haga portadores de capacidades especiales para servirle a Él y a su iglesia, realmente no lo merecemos, pero Dios se goza en hacer esto con sus hijos. Ningún don, por tanto, tiene que ser menospreciado, porque todos y cada uno de esos dones son especiales, son divinos y son regalos de Dios, démosle el valor que realmente tienen.


Por otro lado, hay que hacer una diferencia entre los dones y los talentos: DONES Y TALENTOS, NO SON LO MISMO.

Un don como hemos visto es una capacidad especial y sobrenatural de Dios dada por gracia a nosotros. En cambio, un talento es la capacidad, ya sea adquirida o innata, para el desempeño de algo específico. Los talentos los tienen todos los seres humanos, algunos más otros menos, pero desde que nacemos de forma innata ya tenemos destrezas y talentos que luego se irán desarrollando y haciendo notorios en cada ser humano. En cambio, los dones espirituales, no se aprenden, en el sentido, de que no podemos producirlos en nosotros por nuestro esfuerzo natural, sino que es un regalo de Dios, dado únicamente por Él, no es algo innato, y solamente los tienen los que han nacido de nuevo por el Espíritu de Dios.


El hecho de que un talento no sea una capacidad especial del Espíritu, no significa que no sea un regalo de Dios. Los talentos y destrezas también son regalos de Dios al crearnos a cada uno de los seres humanos con una singularidad única y especial. Los talentos son gracia común de Dios para todos los seres humanos y también debemos usarlos para la gloria de Dios.

Por lo tanto, tenemos que usar a Dios tanto con la gracia común (talentos, destrezas, personalidad y vivencias), como con la gracia especial (dones espirituales). En cuanto a la personalidad, Dios nos ha creado a cada uno con una personalidad específica que también da un toque de color a todo lo que hacemos, con una esencia específica. No hay personalidades malas, sino diversidad de personalidades para servir a Dios. Si no hubiera diferentes personalidades la vida sería en blanco y negro, gracias a Dios que la vida es en color y que cada persona es diferente, sino sería todo muy aburrido y monótono. A veces confundimos personalidad y carácter y son dos cosas muy diferentes. La personalidad es la gracia con la que Dios nos selló en nuestro ADN, ahí van nuestros gustos, si somos más callados o más habladores, más tímidos o más extrovertidos, etc.


Respecto al carácter, son los hábitos y maneras de comportarnos que son aprendidas con el tiempo y que son modificables y enseñables. El carácter si puede ser un mal carácter que debe ser transformado a la imagen de Cristo. Por ejemplo, si eres iracundo, antipático o violento, eso es asunto del carácter y tiene que ser transformado si quieres glorificar a Cristo, sino estaremos dando mal testimonio y estaremos anulando la obra del Espíritu en nuestra vida. El carácter transformado es lo que mejor habla de que estamos madurando en el Señor.


Volviendo al tema de los dones, decir que es nuestra responsabilidad: HALLAR, USAR Y DESARROLLAR al máximo, las capacidades de servicio que Dios nos ha dado. ¿Qué quiere decir esto?


Pues en primer lugar, debemos poner nuestro empeño (sin obsesionarnos) en encontrar las capacidades especiales que Dios nos ha dado para servirlo. Cuando hacemos esto estamos diciendo que realmente nos importa servir a Dios, nos interesa hacerlo y hacerlo bien en su fuerza y en sus capacidades.


En segundo lugar, una vez que lo hemos hallado, tenemos que darle uso, sino estaríamos dándole muy poco valor a aquello que Dios nos dio para que lo administremos sabiamente y diligentemente. A veces por pereza, por comodidad o por excusas, no hacemos uso de nuestras capacidades, ojo porque Dios no pasará por alto esto. Como dijimos en clases anteriores, un cristiano que no tiene anhelo de servir, debería de hacerse un chequeo espiritual porque da síntomas de que está enfermo espiritualmente.


En tercer lugar, debemos desarrollar los dones que Dios nos ha dado. Dios nos da dones, pero esos dones deben adquirir su máximo desarrollo en la medida en que nosotros los valoramos y buscamos con la ayuda de Dios usarlos de la mejor manera para su gloria. Dios bendice ese esfuerzo y nos hace crecer en los dones.


Veamos lo que le dice Pablo a Timoteo, 1ª Timoteo 4:14-15:

No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio. Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos.


2ª Timoteo 1:6 dice:

Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos.


De estos versículos podemos destacar lo siguiente: A veces podemos descuidar de ocuparnos en los dones que Dios nos dio, por lo tanto, tenemos que pararnos y ver nuestros caminos, ver en qué estoy usando mi vida, hacer una reflexión y corregirnos si es necesario.


Otra cosa a destacar es que cuando no usamos los dones que Dios nos dio, no estamos siendo de provecho para otros, y si no estamos siendo de provecho, de alguna manera estamos siendo un “desperdicio”. Todo aquello que no se aprovecha, se desaprovecha, es decir, pierde su propósito.

Vamos ahora a ver las listas de dones espirituales que encontramos en la Biblia, hay 3 listas de dones:


1ª Corintios 12:8-10 dice:

8 Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; 9 a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. 10 A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.


Romanos 12:6-8 dice:

6 De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; 7 o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; 8 el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.


Efesios 4:11 dice:

11 Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros.


Ahora vamos a ir viendo poco a poco cada uno de estos dones haciendo una breve descripción de ellos y pequeños apuntes:


EL DON DE PROFECÍA:


Definición: La palabra griega traducida como “profetizar” o “profecía” en ambos pasajes (en las 3 listas de dones) significa propiamente hablar, revelar, recordar o declarar la voluntad divina, su Palabra. Básicamente es lo que entendemos hoy por predicar, con alguna pequeña excepción que vamos a explicar. Profetizar en el uso griego que está escrito acá por Pablo en estas tres listas de dones, se refiere al hecho de predicar una palabra “fresca” guiada por el Espíritu Santo para un momento adecuado para una persona en concreto o para la iglesia.


Por ejemplo, cuando alguien predica un domingo en el culto, él se ha encargado de buscar la guía del Espíritu Santo para saber qué es lo que Dios quiere traer en concreto ese día a su pueblo, es por lo tanto, palabra fresca de Dios, profecía para su iglesia. En otros casos, Dios en ciertos momentos trae revelación de ciertas cosas para la iglesia o para una persona en concreto, en donde, Dios trae confirmación de su Palabra a la vida de alguien o de la iglesia.


Es muy importante destacar que el don de profecía en estos casos lo que hace es venir a CONFIRMAR aquello que ya Dios ha estado hablando a alguien, pero que necesita ser ratificado para seguridad de la persona o de la iglesia. Esa revelación es espiritual y generalmente va ligada a la Palabra de Dios.


El don profético que anda diciendo lo que uno y otro va a ser en el futuro y lo que Dios va a hacer con un y con otro, hay que tener mucho cuidado con él, puesto que se ha hecho muy mala praxis de esto, y realmente no apunta en esa dirección el don de profecía. Y en cuanto a las revelaciones proféticas del futuro, Dios ya se ha encargado de revelarnos cuanto él ha querido en su Palabra, si nos fijamos así es como funcionaba el ministerio profético en el A.T. prácticamente en un 95% era recordarle al pueblo de Israel (generalmente) de que se pusieran en orden conforme Dios se había revelado en su Palabra, que anduvieran de nuevo en la voluntad de Dios en obediencia a Él.


EL DON DE ENSEÑANZA:


Definición: El don implica el análisis y la proclamación de la Palabra de Dios, explicando su significado, contexto y aplicación para la vida del oyente. El maestro es alguien que tiene la habilidad única para instruir con claridad, sencillez y profundidad y comunicar el conocimiento de toda la Palabra de Dios.


Apolos es un ejemplo en la iglesia primitiva de este don de enseñanza, él no era apóstol y tampoco era pastor, pero sí que desarrollaba su función de maestro enseñando en las diferentes iglesias del imperio romano, tenía un don especial para esto. Cuando un predica busca la dirección del Espíritu para saber acerca de qué predicar, para que Dios hable de forma fresca ese día. Cuando uno enseña, ya ha escogido el tema con antelación o se le ha asignado un tema concreto, lo que buscará entonces es la guía del Espíritu para enseñar ese tema lo mejor posible.


Aclarar también que cada don puede tener diferentes manifestaciones o formas, en este don de enseñanza por ejemplo encontramos personas que tienen un don especial para la enseñanza a niños, otros para adultos, otros para jóvenes, otros para enseñar en Facultades de Teología, otros para escribir libros que desarrollan temas con profundidad… El hecho de que una persona tenga el don de enseñanza no significa que vaya a ser bueno en todas esas áreas, quizá sólo tiene el don para enseñar a adultos, pero no se le da bien escribir libros o tampoco enseñar a niños.


EL DON DE EXHORTACIÓN:


Definición: Es un don que es evidente en aquellos que consistentemente llaman a otros para atenderlos y darles seguimiento en la verdad de Dios, lo que puede incluir su corrección o edificación, a través de fortalecer a los débiles en la fe y el confortarlos en sus pruebas. Son personas que tienen una sensibilidad especial y capacidad para ayudar a otros hermanos débiles en la fe o que están atravesando por problemas, el uso de su don ayuda a otros de manera especial, con ánimo, amonestación, motivación, consolación…


La palabra exhortación viene del griego “paraklésis” y significa: un llamado al lado de alguien (consolación, apoyo, ánimo, aliento, amonestación…). “Paraklésis” viene de “Parakletos” que es el nombre que se le da al Espíritu Santo en varias porciones del Evangelio de Juan, y significa el Consolador.


Este don era muy notable en Bernabé, el cual realmente se llamaba José y le pusieron de sobrenombre Bernabé que significa “hijo de consolación” (Hechos 4:26). Bernabé fue el que se atrevió por primera vez a llevar a Saulo (Pablo) a los discípulos, siendo que Saulo era perseguidos incansable de la iglesia, matando entre otros a niños y mujeres sin compasión. Bernabé al enterarse de su conversión, no dudo en darle una oportunidad, así como hizo con Juan Marcos cuando les dejó tirados a él y a Pablo (Hechos 15:36-41). Bernabé se caracterizaba por ser una persona que daba segundas oportunidades y que no tirar la toalla con la gente, sino que estaba dispuesto a estar ahí a su lado para que crecieran, con profunda paciencia y comprensión. Hacen falta muchos Bernabés en las iglesias. A diferencia del don de enseñanza que se centra en el significado y contenido de la Biblia “este es el camino que debes seguir”; el don de exhortación en cambio, se centra en la aplicación práctica, en el acompañamiento, “yo te ayudaré a ir por ese camino”.


Aunque todos hemos sido llamados a exhortarnos los unos a los otros, hay personas que tienen esta capacidad especial de Dios y cuando la ponen por práctica Dios se glorifica tremendamente en la vida de otros.


EL DON DE LIDERAZGO (PRESIDIR):


Definición: Dirige, preside o administra sobre otras personas en la iglesia. La palabra literalmente significa “guiar” y conlleva la idea de alguien que dirige un barco. Alguien con el don de liderazgo gobierna con sabiduría y gracia y con un corazón apasionado por ese grupo que lidera. Hay que aclarar que el liderazgo de una iglesia no debe de ser escogido por galones o por tiempo en la iglesia o años en el Señor, sino únicamente porque tiene este don de parte de Dios. Un ejemplo muy claro de esto es Santiago (el medio hermano de Jesús). ¿Quién creéis que fue el líder en la iglesia primitiva en Jerusalén, según nos narra Hechos? (Hechos 15) Seguramente la gran mayoría pensarían que fue Pedro, porque era el que más sobresalía de los 12 apóstoles, pero no fue así, fue Santiago que se convirtió después de la resurrección, el que ejerció el liderazgo de la iglesia en Jerusalén y esto nos habla precisamente de que el liderazgo se ejerce no por galones, sino por dones.


Profesor: Josué Sánchez

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© 2018 por JOSUÉ SÁNCHEZ CONESA

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