Lección 6 La iglesia se expande | Hechos

Actualizado: 25 de nov de 2019





Aquí nos quedamos la semana pasada en Hechos 6:7.



Hasta ahora hemos visto oposición externa a partir del capítulo 3, en donde por dos veces son amenazados y en la segunda ocasión golpeados. Luego en el capítulo 4 y en el capítulo 6 vemos algunos problemas internos de la iglesia, primero por causa de pecado y segundo por causa de la convivencia y falta de organización.


Ahora vamos a ver la tercera oposición que da como resultado el primer mártir cristiano de la historia, el primero de muchos mártires, y este es Esteban, uno de los siete diáconos escogidos para el reparto de alimentos a los necesitados de la iglesia, como vimos en la clase pasada.


Leamos Hechos 6:8-10




Un dato interesante es que menciona algunos de Cilicia, esa es la provincia original del apóstol Pablo, de Saulo de Tarso, por lo tanto, es probable que la participación de Saulo en esta rebelión contra Esteban es porque él era uno de los miembros de esa sinagoga.


La actitud en el verso 10 de estos judíos es la actitud que nosotros tenemos muchas veces con respecto a otros, aun cuando nos damos cuenta que estamos equivocados y que el otro tiene la razón o la verdad, nuestro orgullo toma dominio de nosotros y ya no nos interesa la verdad, sino que nos interesa ganar la discusión. Así de cegador es el orgullo, va de la mano de la ira y la ira de la violencia. Esto pasa por ejemplo en los matrimonios o a veces entre hermanos de la iglesia, entre familiares o amigos… No nos gusta reconocer que estamos equivocados y pedir perdón, a veces preferimos inventarnos cualquier cosa con tal de ganar la discusión.


Leamos del 11 al 15

11 Entonces sobornaron a unos para que dijesen que le habían oído hablar palabras blasfemas contra Moisés y contra Dios. 12 Y soliviantaron al pueblo, a los ancianos y a los escribas; y arremetiendo, le arrebataron, y le trajeron al concilio. 13 Y pusieron testigos falsos que decían: Este hombre no cesa de hablar palabras blasfemas contra este lugar santo y contra la ley; 14 pues le hemos oído decir que ese Jesús de Nazaret destruirá este lugar, y cambiará las costumbres que nos dio Moisés. 15 Entonces todos los que estaban sentados en el concilio, al fijar los ojos en él, vieron su rostro como el rostro de un ángel.


¿Cómo era ese rostro de ángel? No lo sabemos, pero quizás de una forma poética nos habla de un rostro lleno de paz, sin odio, lleno de amor y de gozo. Lo que podemos decir es que era una actitud totalmente diferente a la que se podía esperar en medio de esa situación y eso sólo lo puede hacer el Espíritu Santo en nosotros.


En el capítulo 7 nos encontramos con un largo discurso en donde Esteban habla de la relación de Israel con Dios. Por medio de la historia del A.T. les mostró que los judíos habían rechazado continuamente a los profetas de Dios y a su mensaje, y que este Concilio judío había rechazado al Mesías, al Hijo de Dios. Lo curioso de todo esto es que Esteban no se estaba defendiendo, sino que tomó la ofensiva y resumió su enseñanza acerca de Jesús.


Leamos del 51 al 60 (NTV)






Aquí tenemos a uno de los grandes héroes de la Biblia, desde mi punto de vista, no sólo por ser el primer mártir; otros muchos lo fueron después, sino porque además en medio de ese martirio pudo decir: “¡Señor, no los culpes por este pecado!”. Esto sólo puede salir de la boca de alguien que tiene el corazón lleno de gracia como dice anteriormente en el 6:8, el versículo con el que hemos arrancado la clase de hoy. Ese es el tipo de corazón al que debemos aspirar como hijos de Dios, en semejanza a Cristo. Este es uno de esos textos que debemos recordar en aquellas situaciones en donde nos sintamos ofendidos, atacados, heridos… Si Esteban lo pudo hacer en medio de un apedreamiento, ¿no podemos tú y yo?


Reflexión:

¿Nos creemos maduros? ¿En qué lugar nos encontramos? ¿Estamos llenos de gracia como para reaccionar de esa manera?


Leamos Hechos 8:1-3




Después del apedreamiento de Esteban la Iglesia de Jerusalén empieza a sufrir un creciente clima de hostilidad, aparentemente este acto de apedreamiento público abrió la puerta para que el odio de los enemigos de la Iglesia se manifieste abiertamente, entonces generó un clima hostil de persecución contra la Iglesia.


El verso 1 nos dice que todos los creyentes excepto los apóstoles fueron dispersados, ¿acaso esto fue porque eran más valientes? ¿fue un acto de cobardía el huir o fue un acto de responsabilidad?


Los apóstoles se quedaron porque tenían aún trabajo que hacer en Jerusalén.

Respecto al resto, era un acto de responsabilidad huir y eso deberíamos de hacer siempre y cuando Dios no nos diga lo contrario.


Respecto al verso 3 el original usa la palabra “hacer estragos”. Saulo hacía estragos en la Iglesia entrando de casa en casa y arrastrando a hombres y mujeres los echaba en la cárcel, él organizó y dirigió la persecución en contra de la Iglesia con una violencia casi animal.


La palabra hacer estragos, es una palabra que no se usa mucho o casi no se usa en el Nuevo Testamento, ¿por qué?, porque se refiere básicamente a un animal furioso que entra en un lugar y por su furia arrasa con todo lo que encuentra, es como un perro rabioso, un perro rabioso que no va a tener consideración ni con nada ni con nadie, un animal no domesticado que hace estragos, que tú lo sueltas y rompe, muerde, destruye, esa es la frase que se utiliza para con Saulo de Tarso y animadversión para con la Iglesia.


Pero fíjate lo que nos dice en verso 4:



A pesar de que por causa de Cristo y del evangelio tuvieron que salir huyendo prácticamente “desnudos” y abandonar todo lo que tenían y conocían, no encontramos en ellos una queja o un desánimo, sino que vemos a hombres y mujeres centrados que no pierden la perspectiva de sus vidas y que se dedican a hacer aquello que es lo más importante, predicar el evangelio. Sin duda, aquí la iglesia fue un modelo tremendo a seguir.

Reflexión:

¿Cómo reaccionaríamos nosotros, si de la noche a la mañana nos quedamos sin nada y tenemos que salir huyendo de Cartagena o España? ¿Nos quejaríamos contra Dios o con un corazón alegre aprovecharíamos la situación para llevar el evangelio allá donde fuéramos?


Al final detrás de toda esta persecución vemos la mano soberana de Dios guiando a los creyentes a salir de su lugar de origen para que el evangelio se extendiera por todo lugar.


¿Hasta dónde llegaron?

Leamos Hechos 11:19

19 Mientras tanto, los creyentes que fueron dispersados durante la persecución que hubo después de la muerte de Esteban, viajaron tan lejos como Fenicia, Chipre y Antioquía de Siria.



Un pequeño detalle más que quiero resaltar aquí: estos mismos que salieron huyendo por causa de Pablo y que vieron como familiares y amigos suyos eran encarcelados y sacados a rastras, fueron los mismos que posteriormente ¡se relacionaron con Pablo y recibieron su ministración! Esto nos habla del perdón genuino, ese perdón que no trae cosas a recuerdo, que no tiene memoria histórica, un perdón libre de pasados oscuros. Ese perdón sólo es capaz de producirlo el Espíritu Santo. Sin duda, aquí la iglesia fue un modelo tremendo a seguir.

Ahora pasamos a un segundo personaje para cerrar la clase de hoy, y este es Felipe.

Felipe fue otro de los siete diáconos escogidos para repartir el alimento, y sin duda también fue un hombre íntegro y lleno del Espíritu Santo.


Leamos Hechos 8:5

5 Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo.


Ahora, aquí nosotros tenemos una tremenda sorpresa y una tremenda manifestación de la soberanía de Dios, ¿por qué?, porque Samaria tenía grandes problemas con los judíos, en primer lugar, Samaria y los Samaritanos. Samaria como ciudad estaba separada desde los tiempos de Jeroboam, cuando Israel se separa en dos reinos, el reino de Israel y el reino de Judá, Israel con Jeroboam hacen su capital en Samaria y Judá su capital es Jerusalén.

En Jerusalén se sigue adorando de manera ortodoxa, pero Jeroboam en su intención de ganar el poder de sus súbditos establece un nuevo culto, una nueva manera de adorar, establece un culto pagano en medio de los suyos y Samaria cae prontamente en una serie de herejías y de problemas religiosos.


En el 722 a. C. los Asirios toman el reino de Israel y una de sus formas de colonización era traer gente de otros pueblos para mezclarse con los nativos, generar una raza espuria, de tal manera que tengan mayor dominio sobre esa región, generar una nueva cultura, un nuevo idioma, una nueva forma de ver la vida, una nueva cosmovisión, así que los Asirios fomentaron el cruce interracial que dio lugar a la raza samaritana propiamente tal.


A partir de ese momento se generó una fuerte tensión entre los judíos que retornaron del cautiverio y los Samaritanos, los últimos ya no quisieron adorar a Jehová en Jerusalén y lo hicieron en el monte Gerisim, en Samaria, estableciendo su propio culto. Nosotros vamos a encontrar en los Evangelios como el Señor Jesús tuvo mucha atención con los Samaritanos y hubo momentos en que aún a Jesús no lo dejaron pasar por las aldeas de los Samaritanos cuando él intentaba bajar de Galilea hacia Jerusalén. Entonces este era un lugar conflictivo, un lugar separado, se consideraba a los samaritanos, los judíos los consideraban como inferiores, por lo tanto, Felipe tomó una decisión bastante riesgosa al ir a predicar a Samaria, sin embargo, como buen testigo Felipe sabía que si el predicaba a Cristo estaría haciéndolo bajo el poder de Dios.


Al igual que Felipe, debemos estar dispuestos a correr riesgos en el servicio a Cristo, y desprendernos de todo prejuicio.


Leamos del verso 6 al 8:



No debemos dudar que para los apóstoles este era una preocupación ya que el problema cultural, social, religioso con los samaritanos era muy fuerte y esto era algo que los apóstoles no habían todavía vencido en su propia vida. Por ejemplo, abramos nuestras biblias en Lucas 9:51 al 56:

"Y sucedió que cuando se cumplían los días de su ascensión, El, con determinación, afirmó su rostro para ir a Jerusalén. Y envió mensajeros delante de Él; y ellos fueron y entraron en una aldea de los samaritanos para hacerle preparativos. Pero no le recibieron, porque sabían que había determinado ir a Jerusalén. Al ver esto, sus discípulos Jacobo y Juan, dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo y los consuma? Pero El, volviéndose, los reprendió, y dijo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois, porque el Hijo del Hombre no ha venido para destruir las almas de los hombres, sino para salvarlas. Y se fueron a otra aldea”.


¿Quiénes fueron enviados a Samaria? Pedro y Juan, seguramente para Juan este acontecimiento estaba muy latente, aunque el Señor le impidió a Juan el concebir esa idea que él tenía, ¿Señor quieres que mandemos, que descienda fuego del cielo?, o sea, él era Elías y que consuma a estos pecadores a pesar de que el Señor se lo impidió, con todo el Señor se fue por otra aldea y quizás para Juan era claro que la gracia no pasaba por Samaria, y por lo tanto el rechazo era evidente.


Leamos del verso 14 al 17:




Aquí nos encontramos con un problema teológico del cual hay diferencias, puesto que unos creen que el bautismo del Espíritu Santo es después de creer en Cristo, y otros, como afirma la Biblia en diferentes lugares, que se recibe en el mismo momento que se cree en Jesús.


Para empezar, el apóstol Pedro mismo en Hechos 2:38 había señalado con mucha claridad, lo había dicho con mucha claridad, “arrepiéntanse y sean bautizados en el nombre de Jesucristo para perdón de vuestros pecados y recibiréis el don del Espíritu Santo”, y se nos cuenta que los Samaritanos habían sido bautizados en el nombre de Jesucristo, entonces, ¿cómo es que éste acontecimiento no se dio?, a los que creen reciben el don del Espíritu es lo que nos dice Efesios 1:13 y14.



Entonces ¿qué está sucediendo aquí?

Lo primero que tenemos que ver es que este es el cumplimiento de una de las etapas de la hoja de ruta propuesta por nuestro Señor Jesucristo.

En Hechos 1:8 “recibiréis poder cuando el Espíritu Santo venga sobre vosotros y me seréis testigos en Jerusalén toda Judea y Samaria", o sea nosotros encontramos aquí un punto especial en el cumplimiento del plan de Dios, de la extensión hacia el mundo gentil.


Ya los samaritanos eran otra raza, aunque muy vinculada con el pueblo judío, pero era otra raza enemiga de los judíos y por lo tanto éste era un paso importante.


Nosotros debemos entender que Pedro de una manera especial es protagonista en cada etapa de esta hoja de ruta, nosotros vamos a encontrarlo en Jerusalén, en su primera predicación, vamos a encontrarlo cuando luego dice “varones judíos” en su segunda predicación en el templo del pórtico de Salomón, y ahora nuevamente aunque no lo encontramos como predicador, lo encontramos en este momento importante en el nacimiento de la Iglesia de Samaria en dónde él tiene un rol unificador de la Iglesia en general, de la Iglesia como cuerpo de Cristo.


Más adelante vamos a encontrar que cuando el Señor le está hablando a Cornelio, ¿Quién va a ser el instrumento nuevamente?, Pedro, pero Pedro esta vez con Cornelio, él no va a imponerle las manos a nadie, él va a estar predicando el evangelio y dice: “mientras hablaba, el Espíritu Santo cayó sobre la gente”, nuevamente no hay un patrón, pero lo que sí hay es un cumplimiento de la hoja de ruta de parte del Señor.


Ahora, una cosa importante es que los samaritanos son reivindicados oficial y plenamente por la Iglesia, los apóstoles eran las autoridades de la Iglesia, los samaritanos eran rechazados por el pueblo judío y los samaritanos rechazaban todo lo que venía de Judea, la Iglesia se había organizado en Jerusalén.


Recordemos que Jesús cuando quiso pasar por la aldea de los samaritanos dice que él iba como quién iba a Jerusalén porque él iba camino en Jerusalén, entonces estamos hablando de un problema mayúsculo en donde era necesario mantener la unidad de la Iglesia, en un momento histórico en donde los samaritanos iban a formar parte del pueblo de Dios, por lo tanto la predicación de Felipe iba a ser corroborada por las autoridades de la Iglesia y en esta imposición de manos lo que se iba a dar es vincular la Iglesia de Jerusalén con la Iglesia de Samaria de tal manera que se preserva la unidad del Iglesia.


Este momento importante de imposición de manos, de recepción del Espíritu Santo era el momento en que Pedro, autoridad de la Iglesia viene donde los samaritanos, y los samaritanos reciben el Espíritu Santo, que es el bautismo del Espíritu Santo, ¿y qué es el bautismo del Espíritu Santo?, la incorporación del creyente al cuerpo de Cristo.


Entonces la Iglesia de Jerusalén y la Iglesia de Samaria se mantienen en unidad porque de otra manera, históricamente ¿qué hubiera pasado?, ¿cuál era el gran peligro?, que la Iglesia de Jerusalén hubiera sido una y la Iglesia de Samaria hubiera sido otra, sin embargo, al descender Pedro y Juan, especialmente Juan, aunque estaba callado y siempre permanece callado, era el que poco tiempo, quizás unos años había querido mandar fuego del cielo en el nombre de Dios, ahora estaba imponiéndoles las manos y viendo como el Señor se manifestaba también en medio de los samaritanos.


En el capítulo 8, en el verso 25 dice "y ellos después de haber testificado solemnemente y hablado la Palabra del Señor iniciaron el regreso a Jerusalén anunciando el Evangelio en muchas aldeas de los samaritanos", entonces ¿de qué estamos hablando?, al igual que Pentecostés estamos hablando de un acontecimiento histórico singular, un momento especial en el pueblo de Dios irrepetible por las características del cumplimiento de la hoja de ruta que el Señor estaba haciendo.


Si nosotros seguimos leyendo, dice el verso 26 "un ángel del Señor habló a Felipe diciendo levántate y ve hacia el sur, al camino que desciende de Jerusalén a Gaza”, y en la primera parte del versículo 27 dice "él se levantó y se fue", ahora señores, nosotros nos encontramos con un problema, a Felipe se le está diciendo que baje 50 km hasta Jerusalén y luego valla por un camino desierto hacia Gaza que queda en la costa, que son otros 80 km, o sea tiene que recorrer 130 km de bajada sin saber hacia dónde iba, por supuesto que a pie, un largo viaje de varios días que él tenía que realizar.


La pregunta que nosotros nos hacemos es porque llamarlo al desierto, hablarle a un solo hombre si recién estaba empezado un trabajo futuro fructífero entre los samaritanos, si nosotros leemos el verso 6 del capítulo 8 dice: “y las multitudes unánimes prestaban atención a lo que Felipe decía”, las multitudes. El verso 8 dice "y había gran regocijo en aquella ciudad", o sea el testimonio del Señor se estaba dando en toda la ciudad, en el verso 12 se nos dice que Felipe estaba bautizando tanto hombres como mujeres, había la manifestación del poder de Dios.

Surgen aquí varias preguntas:

¿Por qué llamarlo al desierto, hacerles recoger 130 km?, ¿es que no tenían ningún otro representante en el camino?, ¿no había otro que estuviera más cerca?, ¿no había un apóstol que pudiera bajar de Jerusalén hacia allá?, ¿por qué es que tenía que hacer esto con Felipe?


¿Qué es más importante para el Señor, un hombre o una multitud? ambos, pero al mismo tiempo nosotros sabemos que por ejemplo en Lucas 15 el verso 7 dice: “hay gozo en los cielos cuando un pecador se arrepiente”, por lo tanto, el valor de una vida es tan importante para el Señor como el valor de una multitud, y el Señor va a mover un siervo que estaba ganando multitudes en Samaria y lo va a ser bajar 130 km, como tomar tres aviones en nuestros tiempos, para ir a un lugar desierto para encontrar una sola persona que ni siquiera vamos a encontrar que tiene preponderancia en la misma historia del libro de los Hechos o en la historia Nueva Testamentaria.


Otra pregunta que nos hacemos es ¿obediencia o estrategia? ¿qué es más importante?, imaginemos nosotros a Felipe que ha desarrollado un plan de evangelización en Samaria, lo tiene todo listo, tiene campañas, tiene clase bíblicas, discipulados, ha creado un gran evento para poder trabajar con Pedro, una campaña en el norte de la ciudad con Pedro, un seminario con las autoridades eclesiásticas de Samaria en el sur de la ciudad con Juan, toda una metodología para desarrollar. Entonces él se presenta delante del Señor y le dice, pero Señor, si todo lo tengo cuadrado, y el Señor le dice:

¿Sabes qué?, a mí no me interesa tu estrategia, a mí me interesa tu obediencia, que tú escuches mi voz y hagas lo que yo diga por más que sea una locura.

En Lucas 17:7- 10, cuando el Señor habla del siervo dice "quién de vosotros tiene un siervo arando o pastoreando ovejas y cuando regresa del campo le dice ven enseguida y siéntate a comer, no le dirá más bien prepararme algo para cenar y vístete adecuadamente y sírveme hasta que haya comido y bebido y después comerás y beberás tú. Acaso le das las gracias al siervo porque hizo lo que se le ordenó, así también vosotros cuando halláis hecho todo lo que se os ha ordenado, decid: siervos inútiles somos, hemos hecho solo lo que debíamos haber hecho". ¿Obediencia o estrategia?, el Señor espera obediencia porque Felipe se levanta y se va conforme a la orden que el Señor había establecido.


Otra pregunta que nos podríamos hacer es ¿carrera exitosa o fidelidad inmediata?, a veces nosotros pensamos en el ministerio en términos de una carrera, estoy haciendo una carrera, logros tras logros, pero el Señor está diciendo yo no espero de ti que tú tengas una carrera exitosa, sino que me obedezcas ahora y me seas fiel en lo que yo te mando. Señor, mira la Iglesia de Samaria que ha crecido, varios cientos de miembros tiene ahora y yo estoy a cargo, ellos dependen absolutamente de mí, como es que Tú me vas a mandar a mí como si fuera castigado, a irme 130 km hacia el otro lado sin saber ni siquiera a qué voy, pero el Señor le dice no, tú tienes que obedecerme y el apóstol Pablo lo refleja muy bien cuando en Filipenses 3:7-8 él dice con mucha claridad: “Pero todo lo que para mí era ganancia lo he estimado como pérdida por amor de Cristo y aún más, yo estimo como pérdida todas las cosas en vista del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús mi Señor por quien lo he perdido todo y lo considero como basura a fin de ganar a Cristo.

Y eso no está solamente en términos de la valoración de las cosas del mundo que ahora las tengo por basura, sino que cuando estoy obedeciendo y soy fiel al Señor, todo lo demás no tiene valor, mi corazón se centra en serle fiel a Él, entonces ¿por qué llamar al desierto y hablarle a un solo hombre si recién estaba empezando un trabajo fructífero entre los samaritanos? porque el Señor lo quería así de manera soberana y lo que esperaba el Señor de Felipe es que él obedezca y que estuviera atento a hacer lo que tenía que hacer.

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© 2018 por JOSUÉ SÁNCHEZ CONESA

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