Lección 6 Cómo leer y estudiar la Biblia: Introducción

Actualizado: feb 3



Hoy vamos a comenzar una segunda área de esta asignatura, a la que nosotros hemos agrupado en una sola y técnicamente se le divide y conoce de las siguientes maneras: métodos de estudio bíblico, exégesis y hermenéutica.


¿Qué significa exégesis?

Explicación o interpretación de algo, generalmente de la obra de un autor o de un texto concreto, especialmente bíblico.


¿Qué es la hermenéutica?

La hermenéutica establece principios y reglas para interpretar lo textos.

Se puede decir que la diferencia entre Hermenéutica y Exégesis es que la primera es la ciencia que estudia las distintas reglas de interpretación mientras que la segunda es la aplicación de dichas reglas al estudio bíblico.


Nosotros hemos resumido a estas 3 áreas de estudio con un nombre más simplificado: “Cómo leer y estudiar la Biblia”.


Dicho esto, lo primero que debemos preguntarnos es ¿y por qué tenemos que leer y estudiar la Biblia? ¿tan importante es?



Yo encuentro al menos 10 razones:



Ok, son 10 razones muy contundentes como para no leerla y estudiarla, pero ahora surge una segunda pregunta, si es tan importante...




Para la primera razón de que “no tengo tiempo”, a veces es más una excusa que una realidad, hace más el que quiere que el que puede. El tiempo que dedicamos a las cosas revela el nivel de importancia que tienen para nosotros. Aunque sí que es cierto que a veces tenemos vidas tan ajetreadas que se nos hace difícil tener un buen tiempo de lectura y estudio diario, en circunstancias así debemos procurar organizar nuestro tiempo diario y semanal para poner las prioridades en su lugar, más adelante abordaremos este asunto.


La segunda razón es muy común para muchas personas e intervienen varios factores en esto, para ello abordaremos más adelante algunos principios y consejos para que sea más fácil la lectura y comprensión de la Biblia.


En tercer lugar, hay gente que argumenta que ellos no han leído nunca, que les parece aburrido y que se quedan durmiendo o se distraen con mucha facilidad. Lo cierto es que hay muchas personas a las que les pasa esto, pero al menos deberían de hacer un esfuerzo por leerla siendo que no es un libro cualquiera. Hacemos muchas cosas en la vida que no nos gustan porque son importantes y necesarias, como por ejemplo una dieta o ejercicio, o a veces ir a trabajar en un trabajo que no nos gusta pero que sabemos que necesitamos para poder vivir. Leer la biblia no es cuestión de gustos, es cuestión de vida o muerte y debemos buscar la manera de que nos funcione la lectura y esforzarnos en cultivar este hábito vital. Hablaremos más delante de algunos consejos para facilitar la lectura a los que no están acostumbrados o se le hace tedioso leer.


En cuarto lugar, hay cristianos a los que la Biblia les parece aburrida. Esta causa me parece hasta un poco cómica por decirlo de alguna manera. Quizá se debe a malos hábitos de lectura o quizá porque piensan que la vida cristiana se trata de pasar buenos ratos y que todo es un camino fácil, cómodo, placentero y divertido. La vida cristiana es una vida de entrega, sacrificio y abnegación, y nuestra carne está en franca oposición a esto, por eso a veces nos puede resultar aburrido no solamente leer la Biblia sino orar, porque a nuestra carne no le gusta.


En quinto lugar, hay muchos cristianos que no leen la Biblia apenas porque no la valoran como deben. Este probablemente sea la razón más triste de todas porque es un asunto del corazón, si simplemente no hay deseo de leer la Biblia en nosotros, es porque apenas deseamos conocer a Dios y relacionarnos con Él.


Hemos visto la importancia de leer y estudiar la Biblia y algunas de las razones por las cuales los cristianos la leen poco, visto esto es necesario que nos preguntemos, ¿necesito aprender a leer y estudiar la Biblia? Rotundamente sí. Para algunos de vosotros posiblemente ya sean familiares gran parte de los principios o consejos que vamos a ver y para otros posiblemente sean cosas desconocidas y de mucha ayuda, sea como fuere, espero que todos podamos aprender algo que nos ayude a poder leer y estudiar mejor la Biblia.


Entonces, ¿por qué necesitamos aprender a leer y estudiar la Biblia?



Respecto a la primera causa, si hay indicios de estancamiento espiritual en nuestras vidas, de falta de madurez y crecimiento a pesar de los años en el Señor y de conocer en teoría su Palabra, entonces no estamos leyendo y estudiando la Palabra de Dios adecuadamente, porque lo más importante a la hora de leer la Escritura o uno de los fines primordiales de ella es que seamos transformados a su imagen, a la imagen de Dios y para esto la Biblia es indispensable.


Veamos lo que dice al respecto la misma Palabra de Dios:






Por lo tanto, si esto no está ocurriendo, entonces algo está fallando en nosotros. Más adelante hablaremos de algunos errores que se cometen en este aspecto y consejos para fortalecer en nuestras vidas la obra transformadora del Espíritu por medio de su Palabra.


Respecto a la segunda razón por la cual necesitamos aprender a leer y estudiar la Biblia es porque en muchos casos no sabemos leer bien, son cuestiones más bien técnicas, muchas de ellas por malas costumbres o por desconocimiento. Hablaremos de esto más adelante también.


Respecto a la tercera causa, al problema interpretativo de la Biblia, decir que, aunque la Biblia está escrita de manera que podamos entenderla e interpretarla fácilmente, comúnmente se cometen errores básicos para hacerlo correctamente que pasamos por alto y nos llevan a interpretaciones privadas que realmente no expresan la intención de lo que Dios nos quiere comunicar.


En otras ocasiones, esas interpretaciones que hacemos provienen de nuestras propias opiniones o ideas y se las imponemos al texto, a esto se le llama eiségesis.


¿Qué significa eiségesis?

La eiségesis busca que el texto diga lo que el intérprete, a priori y subjetivamente, está interesado que diga, y esto tristemente es una práctica muy común en la iglesia contemporánea.


A veces esta interpretación personal pasa desapercibida o no tiene mucha relevancia, pero en otras ocasiones sí, convirtiéndose en una interpretación que puede causar daños a nuestras vidas y a la de otros. Una persona que tiene esa tendencia en cuanto a las Escrituras tiene que corregir cuanto antes ese gran error porque puede acabar lastimándose y lastimando a otros por una mala praxis.


La eiségesis impone al texto las ideas del que está leyendo, en cambio, la exégesis expone lo que el texto realmente está tratando de decir.


Veamos un ejemplo de esto:

Pensemos en un predicador cualquiera, en una ciudad cualquiera. Él, al igual que cualquier otro predicador estaba pensando en que iba a predicar a la semana siguiente, él tenía ya un tema previsto, quería hablar de la importancia de asistir a la iglesia, veía la necesidad de recordarle a su congregación que era importante ser fiel en la asistencia a la iglesia. Desde hacía varias semanas estaba queriendo mostrar a su congregación la necesidad de pasar valores espirituales, de una generación a otra, en los miembros de la iglesia. Ahora que él ya tenía el tema, que reconocía la necesidad, ahora necesitaba encontrar un pasaje que le ayude a poder mostrar a la congregación esto que estaba en su corazón.


Leyendo la palabra, se encontró con 2º Crónicas 27:1-2. El texto dice lo siguiente: “Jotam tenía veinticinco años cuando comenzó a reinar, y reinó dieciséis años en Jerusalén. El nombre de su madre era Jerusa, hija de Sadoc. E hizo lo recto ante los ojos del Señor, conforme a todo lo que su padre Uzías había hecho; pero no entró en el templo del Señor. Y el pueblo seguía corrompiéndose”. Estos dos versículos fueron como una revelación para él, de alguna manera le hicieron pensar que él había encontrado el texto que andaba buscando para poder compartir su tema acerca de la necesidad de asistir a la iglesia y de que una generación a otra comparta los valores importantes de la vida de iglesia dentro del pueblo de Dios.


El armó sus pensamientos y dijo: ‘El rey Jotam fue un buen rey tanto como su padre Uzías lo había sido, excepto por una cosa, él no iba al templo. Eso es lo que él concluye porque el pasaje aparentemente eso es lo que dice, que, a diferencia de su padre, él no iba al templo. Este pasaje caía como un anillo al dedo para su sermón de tal manera que él lo compartió de la siguiente manera: “El centro de su mensaje: Uzías fue al templo cada semana, pero su hijo no hizo lo mismo, al final todo el pueblo se corrompió. Así también, muchos jóvenes de hoy dejan la costumbre fiel de sus padres y no asisten más a la iglesia. Pregunta final: ¿Cuántas bendiciones Jotam dejó de recibir por no haber asistido al templo como lo hizo su padre? Llamado final: Los padres deben inculcar el hábito de asistir a la iglesia y los jóvenes deben seguir la costumbre de sus padres.


Aparentemente, éste era el tema perfecto que calzaba perfectamente con la necesidad que este predicador había visto en su iglesia y lo había compartido de esa manera. Sin embargo, esa fue una imposición al texto. Ahora veamos cómo es que ese texto se hubiera expuesto correctamente si se hubieran seguido las reglas hermenéuticas.


En primer lugar, yo no tengo que ir con ideas predeterminadas con respecto al texto bíblico. Tengo que ir abierto de corazón a dejar que el Señor me guíe en su Palabra para poder exponerla correctamente. Por lo tanto, primero debo leer detalladamente el pasaje, buscando entender claramente el contexto de ambos reyes al leer sus historias completas.

Una de las normas de la hermenéutica, uno de sus principios fundamentales es que ‘un texto fuera de contexto es un pretexto’. Yo necesito conocer no solamente el versículo que me agrada, sino conocer el contexto de las historias para poder ubicarme correctamente; por lo tanto, no basta con leer un solo versículo, debería leer también: 2 Crónicas 26-27, 2 Reyes 15:1-6 y luego del 32-38 para tener una visión panorámica de lo que está sucediendo.


Cuando yo tengo ese contexto, entonces, a través de ese contexto puedo aprender que el rey Uzías fue un buen rey, pero lamentablemente desobedeció al Señor cuando fue al templo y ofreció el incienso que sólo podía ser ofrecido por los sacerdotes; eso dice 2 Crónicas 26:16-20.


Su orgullo y su desobediencia fueron castigados con lepra hasta el día de su muerte; eso es lo que nos dice 2 Crónicas 26:21. Ahora, entiendo entonces, que Uzías entró al templo y realizó una función que no le correspondía y el Señor lo castigó con una enfermedad.

Queriendo saber por qué Uzías pasó el resto de sus días en solitario, yo puedo encontrar en la misma Biblia, en el Levítico, por ejemplo, y hacer un estudio acerca de la lepra; así yo descubro que en otros pasajes la lepra es también considerada como un castigo divino. Como ustedes ven, este trabajo es un trabajo más concienzudo, más contextual, más analítico, pero que me va a llevar a una correcta interpretación del pasaje que vimos hace un momento.


Entonces ya podemos vislumbrar algo importante. Cuando el pasaje dice que Jotam no entró en el templo como su padre lo hizo, era simplemente porque él no quiso repetir el error que su padre cometió al entrar ilegalmente al templo y realizar funciones que no le correspondían. Por lo tanto, no se trataba de que Jotam dejó la costumbre de su padre de asistir al templo, como lo vimos en la imposición anterior, sino que, si nosotros queremos exponer el texto, nos vamos a dar cuenta que Jotam no entró al templo porque no quiso cometer el error de su padre, quién habiendo desobedecido a Dios fue castigado severamente por el Señor. Por lo tanto, aquí nos encontramos, ahora sí, con un sermón, el cual podemos predicar expositivamente, señalando la verdad de lo que el texto dice.

El sermón, finalmente puede tratar acerca de la disciplina del Señor para con sus hijos y cómo Él bendice la obediencia cuando aprendemos de los errores del pasado en vez de repetirlos. Como ustedes ven, la exégesis nos lleva en una dirección y la eiségesis nos lleva en la dirección completamente opuesta. La eiségesis hace imponer mi verdad al texto, mientras que la exégesis me ayuda a apuntar con claridad la verdad que el texto quiere mostrar.


Quiero terminar la clase de hoy leyendo este versículo en Timoteo:


Respecto a la cuarta y última causa, el no saber establecer hábitos y principios para la lectura y estudio eficaz, es más de cuestiones de organización, disciplina y técnica. Hablaremos de todo esto más adelante.

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© 2018 por JOSUÉ SÁNCHEZ CONESA

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