Lección 5 La iglesia comienza a enfrentar oposición 2ª Parte | Hechos

Actualizado: 16 de nov de 2019






El otro día vimos como a partir del capítulo 3 de Hechos la iglesia comienza a enfrentar oposición externa, hoy vamos a ver cómo la iglesia comienza a enfrentar oposición interna, más que oposición podríamos llamarlo dificultades internas.


Antes de nada, recordemos que Hechos de los Apóstoles no es una historia cronológica de la Iglesia, sino que como ya hemos visto abarca períodos de la vida de la Iglesia que Lucas inspirado por el Espíritu Santo relata para dejar constancia de ellos. Por tanto, hay saltos de tiempo a veces entre capítulos o dentro de los mismos capítulos.


Estas dificultades internas que mencionamos surgen producto de la vida en común, o de la carnalidad, es decir, de la pecaminosidad interna, falta de integridad o consagración de sus miembros.



Forma parte de la vida, del hecho de vivir en comunidad, nosotros no podemos tener una visión idealista de la Iglesia en ninguna etapa, nosotros tenemos una visión realista de la iglesia, la que nos muestra las escrituras en donde hombres y mujeres comunes y corrientes guiados por el Señor tienen que enfrentarse a su propia realidad como seres humanos, enfrentarse a sus propias dificultades y buscar salir victoriosos en el nombre del Señor.


Tenemos que sacarnos la idea de la iglesia perfecta. Mientras estemos tú y yo la iglesia será imperfecta, así que tenemos que llenarnos de la gracia de Dios para poder vivir en comunidad y trabajar juntos para la extensión del reino de Dios. Esto no quita que por momentos las iglesias locales vivan momentos peores que otras o situaciones peores que otras, pero si Dios está en esa iglesia y la respalda, Dios dará la salida para que esa iglesia sea restaurada y siga adelante. Lo que no podemos hacer es a la mínima que hay algo que no me gusta o hay problemas salir huyendo. Tenemos que ser maduros para intentar traer soluciones con amor, llegar a entendimiento, morir a nuestras carnalidades y egos y vivir en comunidad. Obviamente habrá en ocasiones situaciones insostenibles que den paso a que sí o sí tengamos que irnos de una congregación por motivos doctrinales o de conciencia.

Hoy en día es triste ver como por asuntos tan triviales y carnales como ocupar puestos, responsabilidades o que no se hagan las cosas como a uno les gusta o porque un líder metió la pata un día y te ofendió ya la iglesia no sirva y me tenga que ir a otra. Queremos una iglesia a la carta, lo cual revela la gran inmadurez del pueblo de Dios actualmente.


Leamos Hechos 4:34-35



Esta primera Iglesia en estos primeros años estaba formada básicamente por inmigrantes, se estaba formando una comunidad en donde personas de diferentes lugares, de diferentes lenguas, de diferentes pueblos habían decido quedarse en Jerusalén y formar esta primera comunidad cristiana.


Y lo primero que Lucas nos hace es una referencia con respecto a la vida en comunidad dentro de la Iglesia, no había pues ningún necesitado entre ellos porque todos los que poseían tierras o casas las vendían, traían el precio de lo vendido y lo depositaban a los pies de los apóstoles y se distribuía a cada uno según su necesidad.


Hay que resaltar esta frase: “eran los apóstoles los distribuidores”. Más adelante veremos que esta sobrecarga de trabajo y funciones que llevaron los apóstoles les trajo problemas.

Aquí vemos ahora un caso positivo y un caso negativo.


Caso Positivo: Bernabé

Leamos Hechos 4:36-37



Aquí Lucas presenta uno de los muchos casos, Bernabé no fue el único, pero lo usa como ejemplo.


Este Bernabé luego se iba a convertir en el famoso Bernabé, este chipriota, levita, luego lo vamos a encontrar como cabeza de la Iglesia de Antioquia y quien tuvo al apóstol Pablo bajo su cuidado y con quien empieza el primer viaje misionero.


Acerca de la generosidad acompañada por un carácter íntegro. Dios va a respaldar toda ofrenda y servicio acompañado de un carácter honesto, sincero y con motivaciones correctas e íntegras, no a aquellos que hacen las cosas por rutina u obligación o por el qué dirán.


Caso Negativo: Ananías y Safira

Leamos Hechos 5:1-11

Hechos 5:1-11 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Pero cierto hombre llamado Ananías, con Safira su mujer, vendió una heredad,

y sustrajo del precio, sabiéndolo también su mujer; y trayendo sólo una parte, la puso a los pies de los apóstoles.

Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad?

Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios.

Al oír Ananías estas palabras, cayó y expiró. Y vino un gran temor sobre todos los que lo oyeron.

Y levantándose los jóvenes, lo envolvieron, y sacándolo, lo sepultaron.

Pasado un lapso como de tres horas, sucedió que entró su mujer, no sabiendo lo que había acontecido.

Entonces Pedro le dijo: Dime, ¿vendisteis en tanto la heredad? Y ella dijo: Sí, en tanto.

Y Pedro le dijo: ¿Por qué convinisteis en tentar al Espíritu del Señor? He aquí a la puerta los pies de los que han sepultado a tu marido, y te sacarán a ti.

10 Al instante ella cayó a los pies de él, y expiró; y cuando entraron los jóvenes, la hallaron muerta; y la sacaron, y la sepultaron junto a su marido.

11 Y vino gran temor sobre toda la iglesia, y sobre todos los que oyeron estas cosas.


El Señor no condenó la entrega parcial de la ofrenda, sino la hipocresía y la mentira, y tampoco está condenando el hecho de que entregue o no entregue porque Pedro le dice: mientras estaba sin vender te pertenecía, y si la vendías, igual era tuyo, o sea el problema no radicaba en la entrega sino en la actitud del corazón, lo que el Señor condenó no es que este hombre haya dado poco o mucho, sino la hipocresía y la mentira de ambos porque se habían puesto de acuerdo. El Señor mira el corazón, ¿qué hay detrás de mis actos, mi servicio, mi ministerio, mis palabras?


Este es un acontecimiento muy fuerte:


¿Era esta pareja creyente o no era creyente?

Podríamos pensar que al hacer esto no lo eran, pero más bien podría ser que el Señor haya derramado su juicio justamente porque eran creyentes, posiblemente los hubiera dejado pasar si fueran incrédulos, pero al ser creyentes el Señor emitió su juicio.


¿El hecho de que sea creyente significa que cuando uno sea creyente no puede ya mentir nunca más o ser hipócrita porque me caeré muerto?

Sabemos que no es así, porque ¿quién después de convertirse no ha sido hipócrita en alguna ocasión o ha mentido?


Lo que leemos es que como resultado de esta experiencia:

Hechos 5:11 "vino un gran temor sobre toda la Iglesia y sobre todos los que oyeron estas cosas”.


El juicio de Dios no se volvió a repetir en algo así, pero fue una gran advertencia para toda la iglesia acerca de la importancia de la integridad y del temor del Señor, de hacer las cosas de corazón y no por apariencias; a los hombres es fácil engañarles, pero a Dios es imposible. La iglesia debe conducirse de esta manera sino está abocada al fracaso y a la ira de Dios.


Debemos preguntarnos por tanto, ¿Señor hay detrás de mis acciones una motivación incorrecta? ¿Anhelo de protagonismo, egocentrismo, falta de reconocimiento, etc.?


Curiosamente este versículo es la primera vez en donde se menciona a la comunidad cristiana como IGLESIA.


La única ocasión donde vemos de nuevo en el NT que Dios castiga en ocasiones con muerte a los creyentes es en 1ª Corintios 11:17-34 (En el contexto de la Santa Cena; en el audio de la lección puedes escuchar acerca de este asunto).


Leamos Hechos 5:12-13



La comunidad que estaba alrededor de la iglesia estaba observando a la Iglesia con respeto, dice el verso 13, ninguno de los demás se atrevía a juntarse con ellos, sin embargo, el pueblo los tenía en gran estima, la iglesia estaba ocupando un lugar importante, no se le tenía en poco ni se les veía de manera superficial, sabían que ser miembros de la Iglesia era algo significativo, que involucraba un gran cambio personal y por lo tanto la gente los miraba de lejos pero con alta estima por lo que estaba sucediendo entre ellos.


El hecho de que pasara lo que nos narra el versículo 13 habla muy bien de la iglesia, porque significa que vivían en correspondencia con lo que creían, había un cambio profundo y notorio y la gente sabía que ser cristiano no era un juego.


Leamos Hechos 5:14-16

14 Y los que creían en el Señor aumentaban más, gran número así de hombres como de mujeres;

15 tanto que sacaban los enfermos a las calles, y los ponían en camas y lechos, para que al pasar Pedro, a lo menos su sombra cayese sobre alguno de ellos.

16 Y aun de las ciudades vecinas muchos venían a Jerusalén, trayendo enfermos y atormentados de espíritus inmundos; y todos eran sanados.


Lo que leemos en estos versículos no es ni más ni menos que Dios respaldando con poder a su iglesia debido a la consagración y al temor de Dios con el que estaban viviendo producto en parte del acontecimiento de Ananías y Safira.


¡OJO! Lo que no podemos afirmar es que sí o sí cuando hay una mayor consagración o temor de Dios ocurren más milagros, simplemente que Dios decidió que como fruto su poder fuera visible en la iglesia en ese período. A Dios no lo podemos encerrar en una simple fórmula, recordemos que Él actúa cuando quiere y como quiere, lo que sí es cierto es que Dios respalda a una iglesia consagrada y ese respaldo Dios lo demostrará como Él quiera y cuando quiera.



Lo que sucede desde el versículo 17 al 42 lo estuvimos viendo en la clase pasada, solamente queremos hacer un comentario en referencia a eso:


Volvemos a ver la manifestación de un Dios que es soberano y que dirige su Iglesia como él quiere porque tranquilamente los apóstoles hubieran seguido en prisión, como lo vemos luego con Pablo. Pablo estuvo en prisión y él no salió de su prisión en Jerusalén después de dos años, él siguió detenido, cuando en otro momento él estuvo en prisión en Filipos, el Señor causó un terremoto y la prisión se abrió, pero Pablo no salió de la cárcel porque no era la voluntad de Dios que saliera de la cárcel. No se trata de un asunto de fe o falta de fe, de un asunto de oración o falta de oración, se trata de la soberanía de Dios.


Por lo tanto los apóstoles están descubriendo que no hay barrotes que los detengan si es que el Señor quiere abrir los barrotes, si el Señor quiere dejarlos en la cárcel los deja en la cárcel porque finalmente quién aprisiona a los hijos de Dios no son las autoridades locales, no es la oposición, no es la autoridad del sumo sacerdote sino es todo aquello que el Señor soberano permite, y en este caso el Señor de manera soberana abre las puertas de la cárcel y los envía inmediatamente y les dice, vayan y puestos de pie en el templo hablen al pueblo el evangelio. Y eso es lo que hicieron sabiendo que los iban a meter de nuevo en la prisión, pero si el Señor abrió la cárcel una vez, la puede abrir dos veces, y si la quiere dejar cerrada, la deja cerrada también, pero lo importante es que están bajo el control soberano de Dios.


Pasemos al capítulo 6.


A pesar de ver una iglesia tan poderosa como concluye el capítulo 5, nos encontramos nada más empezar el 6 con nuevas dificultades internas. La Iglesia sigue su ciclo, ellos siguen siendo humanos imperfectos.


Leamos Hechos 6:1



En el capítulo 6, en el verso 1 dice nuevamente “por aquellos días”, ustedes ya saben que por aquellos días no necesariamente son unos días, es un largo período de tiempo, nuevamente Lucas hace un alto y nos lleva a otro momento importante de la Iglesia que no está vinculado al anterior, el anterior fue un sumario, nos dijo lo que estaba pasando y viviendo la iglesia, ahora entramos a otro momento diferente, otra etapa, no hay forma en que nosotros podamos relacionar lo anterior con lo que va a suceder ahora.


Recordemos lo que dice el capítulo 4:35 todos los recursos de la Iglesia, los recursos materiales eran distribuidos por los apóstoles a cada uno de acuerdo a su necesidad, pero cuando ya estamos empezando a tener una iglesia de 10.000-15.000 personas entonces se hace difícil que 12 puedan ocuparse de toda esa tarea, más aún cuando ellos no cesaban de enseñar y predicar en las casas y en el templo.



Este nuevo acontecimiento no es por causa de un pecado como fue Ananías y Safira, hipocresía y mentira, esta dificultad no es causa del pecado, sino simplemente por la imperfección humana, falta de organización y lo difícil que es la vida en común entre diferentes personas de diferentes culturas, razas, costumbres…


Por un lado, 12 no daban abasto para tanta gente.


Aquí tenemos que conocer el contexto histórico para entender lo que está pasando aquí y a qué se refiere con estos dos tipos de judíos.


Los judíos griegos, es decir, los judíos que habían nacido en la dispersión tenían sus propias sinagogas. Los judíos nativos de la Palestina se reunían en otras sinagogas, los judíos helenos tenían sus cultos en griego, los judíos nativos tenían sus cultos en arameo, esta división hace que cuando se crea la comunidad cristiana todos estén juntos y revueltos al mismo tiempo, eso genera tensiones sociales, culturales y hasta podríamos llamar tensiones de tipo racial en donde personas que no estaban acostumbradas a estar juntas empiezan a vivir en comunidad generando una profunda tensión.


¿Y qué hay respecto a las viudas? ¿Por qué las viudas tenían que ser atendidas? ¿Acaso había tantas viudas necesitadas?


Una cosa buena que tenía el templo de Jerusalén era que les daba una pensión a las viudas, y las mujeres viudas podían ir al templo y recolectar esos fondos para su supervivencia. Cuando ellas se hacen cristianas ese fondo ya no se les da, se les niega, y por lo tanto tenía la Iglesia que sostener a estas mujeres.

¿Y eran tantas? debemos pensar que en ese tiempo la mortandad era mucho más alta, y el hecho de que hubiera muchas mujeres jóvenes, viudas, es simplemente relacionado con el nivel de mortandad masculino en esta época que era bastante alto y por lo tanto el problema era grande.


Por otro lado, los apóstoles no se habían percatado de la necesidad, lo cual quiere decir que no eran perfectos, es decir, los líderes a veces no ven las cosas y necesitan de otros que con amor les puedan advertir. Ahora bien, ¿contra quién venían las quejas? Contra los apóstoles que eran los encargados de hacer el reparto. Por tanto, estaba habiendo un malestar contra los apóstoles, con todo lo que eso conlleva.


En apenas 6 capítulos ya vemos dos problemas internos en la iglesia. Lucas no esconde esto, de hecho, no es Lucas, es el Espíritu Santo guiando a Lucas a que describa una iglesia valiente, pero también imperfecta.


Por un lado, hemos visto un problema de carnalidad (hipocresía y mentira). En segundo lugar, un problema de organización y de la dificultad de la vida en común.


¿Cuál fue la estrategia que los apóstoles utilizaron para esta tarea?



Lo primero es buscar resolver el problema sin dilaciones ni discriminación, escucharon que había un problema y el verso 2 dice “entonces los 12 convocaron a la congregación de los discípulos”, convocaron a toda la Iglesia, no dijeron vamos hablar con los nativos primero a ver cómo resolvemos y luego nos reunimos con los otros, hagamos una separación porque aquí hay un problema, hagamos la Iglesia de los Helenistas y la iglesia de los Nativos, no, juntemos a la congregación, a toda la congregación y vamos a escuchar lo que está sucediendo y entre todos lo resolvemos con la ayuda del Espíritu Santo.


Esta situación no trastocó el orden de prioridades fundamental, los apóstoles sabían que había un problema, pero sabían también que había un orden de prioridades que ellos no podían trastocar.



Los problemas, las dificultades, las situaciones, no pueden ni deben cambiar nuestro orden de prioridades. Si cambiamos las prioridades por que la situación “lo exige”, entonces estamos tomando una mala decisión.

Dice el verso 2 la segunda parte "no es conveniente que nosotros descuidemos la palabra de Dios para servir las mesas”, y el verso cuatro dice “y nosotros nos entregaremos a la oración y al ministerio de la palabra”. Ellos no se estaban excusando con esto, estaban siendo honestos, reconocían un problema y un descuido, pero sabían que había unos innegociables, su ministerio era la oración y la Palabra, no debían perder tiempo en otras cosas, no porque no fueran importantes, sino porque no era su responsabilidad.


Seguimos leyendo, versículo 3.



“Por tanto hermanos escoged de entre vosotros siete hombres”, ahora, ¿para qué?, para que se puedan encargar de esta tarea, ¿cuál era la tarea? servir las mesas, la palabra servicio es de dónde viene la palabra diaconía porque en el texto original no aparece en ninguna parte el texto diácono, si ustedes lo leen no aparecen, salvo en nuestro título que es un título no canónico por llamarlo de alguna manera, la palabra diácono no aparece sino la palabra servir las mesas.


No podían ser personas cualesquiera. Tenían que lidiar con dos grupos sociales, tenían que lidiar en varios idiomas, tenían que lidiar con varios miles de personas, entonces estos diáconos, estamos hablando de diáconos que tienen una enorme responsabilidad, por los tanto los apóstoles mencionan tres características, buena reputación, llenos de sabiduría y llenos del Espíritu Santo.


El hecho de escoger a estas personas salvaguardaba de una mala administración del alimento, el surgimiento de nuevas quejas, favoritismos, robos, mal trato en el reparto, etc.


Leamos los versículos 5 y 6.



Una cosa interesante hermanos, simplemente a modo de ilustración, nosotros conocemos a Esteban, conocemos a Felipe, del resto de nombres que nosotros tenemos ahí tenemos poca evidencia, pero quizás la nota saltante es Nicolás, porque este último, Nicolás es un prosélito de Antioquia, o sea, no es un judío, sino es un antioquense convertido y esto es sumamente importante porque la Iglesia empieza a extender su brazo hacia el mundo gentil. Empiezan a rechazar todo prejuicio en contra de los gentiles como útiles para el servicio a Dios.


De la misma manera nosotros debemos de rechazar todo prejuicio contra hermanos, descalificándolos como inútiles para Dios. Dios puede usar a cualquiera para la gloria de su nombre, dejemos de minusvalorar a los demás.

Leamos el versículo 7, aquí nos encontramos con el cierre de otra etapa o período y un nuevo salto de tiempo.



Recordemos que hasta este momento todavía a pesar de la oposición la Iglesia seguía reuniéndose en el pórtico de Salomón, en el mismísimo templo de Jerusalén y se dice que en ese tiempo, en el templo de Jerusalén habían alrededor de 20.000 sacerdotes ministrando y cada día estaban haciendo diferentes labores alrededor, como alrededor de 5000 sacerdotes, diariamente tenían cosas que hacer en el templo, por lo tanto ellos fueron expuestos a la palabra de Dios y nos dice que muchos de ellos creyeron, a pesar de la oposición de los Sumos Sacerdotes.


Y aquí terminamos por hoy cerrando esta etapa. En el versículo 8 comienza una nueva etapa, un nuevo período de oposición más fuerte que va a generar la expansión de la iglesia por todo el Imperio Romano. A partir de aquí Hechos es como si saliera del plano de Jerusalén y se extiende hacia el resto del mundo.

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© 2018 por JOSUÉ SÁNCHEZ CONESA

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