Lección 4 La iglesia comienza a enfrentar oposición | Hechos







En la clase anterior terminamos el capítulo 2 diciendo lo siguiente: la iglesia "tenía favor con todo el pueblo".



Hoy vamos a comenzar el capítulo 3 de Hechos y nos vamos a dar cuenta de que esto de repente empieza a cambiar.


Para empezar es muy importante que tengamos esto en cuenta, del capítulo 2 al capítulo 3 hay un salto de 1 a 4 años.


Recordemos que la narración del libro de Hechos no cubre todo lo que pasó cada día durante 30 años de historia, sino que va dando saltos en el tiempo y destacando aquello que Lucas quiso destacar inspirado por el Espíritu Santo.


Entonces podemos decir que durante un período bastante largo, de entre 1 a 4 años la iglesia tuvo el favor del pueblo, es decir, avanzó sin oposición en la predicación del evangelio. No tuvo tampoco oposición por parte de los sacerdotes judíos ni de las autoridades, pero a partir de este capítulo 3 vemos que esto empieza a cambiar.


Este nuevo período de oposición y prueba que iba a empezar a enfrentar la iglesia, dio como lugar una mayor consagración y también un mayor número de almas para Cristo. Y de esta manera tenemos que ver estos períodos que a veces enfrenta la iglesia a lo largo de la historia, como una oportunidad que Dios usa para consagrar aún más a su iglesia y multiplicarla, pareciera contradictorio pero realmente siempre ha sido así.

Vamos a comenzar leyendo el capítulo 3:1-10:

Hechos 3:1-11 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración.

Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo.

Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna.

Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos.

Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo.

Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.

Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos;

y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios.

Y todo el pueblo le vio andar y alabar a Dios.

10 Y le reconocían que era el que se sentaba a pedir limosna a la puerta del templo, la Hermosa; y se llenaron de asombro y espanto por lo que le había sucedido.


Vamos a ir destacando algunas cosas tal como hemos venido haciendo en las anteriores clases.


Lo primero que salta a la vista en el versículo 1 es que iban al templo y esto al parecer lo hacían a diario.


La Iglesia de Jerusalén mantenía viva las relaciones con el culto judío. Debemos recordar que el mantenimiento del vínculo con el templo, con los sacrificios, con las oraciones, con las participaciones en las sinagogas se mantuvo por muchos años.

Es importante notar que la Iglesia de Jerusalén mantuvo ese vínculo, ¿Por que mantuvo ese vínculo?, porque para ellos el naciente cristianismo era continuidad y cumplimiento, no ruptura, o sea, el cristianismo no venía a romper, venía a cumplir, no venía a discontinuar, venía a continuar, había una relación de continuidad, había una relación de cumplimiento que los primeros cristianos lo vieron claramente desarrollado en el culto judío, ellos querían transformarlo también, querían mostrar, querían hablar desde el templo.


Es interesante notar que nosotros vemos allí en el capítulo 12 en algún momento dice “día tras día continuaban unánimes en el templo dice el verso 46, ahora, ¿por qué en el templo? porque nosotros vamos a descubrir en Hechos capítulo 3 que la Iglesia ya no entraba en el Aposento Alto, no había ningún auditorio con una capacidad para poder albergar a miles de personas que se reunirán a adorar al Señor y escuchar a los apóstoles en sus enseñanzas.


¿Dónde había un lugar en que ellos pudieran entrar?, el único lugar con esas dimensiones era el templo y básicamente este lugar que era el pórtico de Salomón, entonces en ese lugar la Iglesia se estaba reuniendo y allí es donde realizaban sus reuniones dentro del mismo templo judío.


Por curiosidad veamos un poquito qué es ese pórtico de Salomón y cómo era el templo de aquella época:


Como vemos a la derecha queda el templo, y Jerusalén no era una ciudad excesivamente grande en aquel momento, por tanto, todo el mundo podía llegar al templo caminando desde cualquier rincón de la ciudad porque no quedaba muy lejos.


Aquí tenemos una vista frontal mirando desde el Huerto de Getsemaní, desde el monte de los Olivos.


Esa línea roja delimita el espacio que ocupaba el pórtico de Salomón.


Por dentro lucía más o menos de esta manera. Aquí es donde se reunían los primeros cristianos.


Aquí tenemos una vista aérea del templo, en donde se observa la entrada principal conocida como Puerta de la Hermosa, que es donde ocurrió el milagro que nos narra el capítulo 3 de Hechos.


En esta imagen podemos ver la situación actual de Jerusalén, en la explanada del antiguo templo, encontramos ahora la Mezquita de Omar de los musulmanes. Este lugar un día volverá a estar ocupado de nuevo por el templo como profetizan las Escrituras.


Volviendo de nuevo al capítulo 3:


Por un tiempo, al parecer por un largo período de tiempo, ellos fueron aceptados, no sin muchos miramientos, no sin muchos problemas, pero las autoridades judías al parecer permitieron que estas reuniones se fueran dando. Entonces lo que encontramos en Hechos el capítulo 3 es justamente el momento en que se empieza a resquebrajar este vínculo que se había estado manteniendo hasta ese momento.


Otra cosa que podemos destacar es que los judíos observaban 3 tiempos de oración al día:


A las 9 de la mañana.

A las 3 de la tarde.

Al ponerse el sol.


Este modelo de oración nos sirve como ejemplo de la necesidad de mantenernos en constate oración a lo largo del día, como la Palabra nos insta a que oremos sin cesar. Por supuesto que para muchos de nosotros apartar tres momentos al día será muy difícil o prácticamente imposible, pero si que debemos cultivar una vida de constante oración y comunión con Dios aún en medio de las actividades cotidianas, sin dejar de apartar al menos un momento de quietud al día para poder tener un tiempo de oración especial e intimidad con Dios.

Vamos a seguir leyendo el capítulo 3:


Hechos 3:11-19 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Discurso de Pedro en el pórtico de Salomón

11 Y teniendo asidos a Pedro y a Juan el cojo que había sido sanado, todo el pueblo, atónito, concurrió a ellos al pórtico que se llama de Salomón.

12 Viendo esto Pedro, respondió al pueblo: Varones israelitas, ¿por qué os maravilláis de esto? ¿o por qué ponéis los ojos en nosotros, como si por nuestro poder o piedad hubiésemos hecho andar a éste?

13 El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su Hijo Jesús, a quien vosotros entregasteis y negasteis delante de Pilato, cuando éste había resuelto ponerle en libertad.

14 Mas vosotros negasteis al Santo y al Justo, y pedisteis que se os diese un homicida,

15 y matasteis al Autor de la vida, a quien Dios ha resucitado de los muertos, de lo cual nosotros somos testigos.

16 Y por la fe en su nombre, a éste, que vosotros veis y conocéis, le ha confirmado su nombre; y la fe que es por él ha dado a éste esta completa sanidad en presencia de todos vosotros.

17 Mas ahora, hermanos, sé que por ignorancia lo habéis hecho, como también vuestros gobernantes.

18 Pero Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos sus profetas, que su Cristo había de padecer.

19 Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio.


Destacamos:


Este cojo que había en la Puerta de la Hermosa era un mendigo habitual que tenía más de 40 años como nos dice Hechos 4:22, por lo tanto, lo conocía todo el pueblo, incluido los sacerdotes.


Surge entonces la siguiente pregunta: Sabiendo que transcurren de 1 a 4 años entre el capítulo 2 y el capítulo 3, ¿por qué ahora de repente Pedro y Juan deciden sanarlo si lo veían a diario durante todo ese tiempo?


Entendemos que fueron guiados por el Espíritu Santo para orar por sanidad por este hombre. No fue un arrebato de fe de Pedro y Juan, sino una indicación del Espíritu de Dios, que marcó un antes y un después en la iglesia.

Debemos de tener esto muy en cuenta, porque las sanidades no ocurren por arrebatos de fe, o porque tengamos mucha fe, sino ocurren cuando Dios quiere y como Dios quiere y tenemos que estar sensibles a su voz y a sus indicaciones para cuando quiera usarnos como instrumentos para sanar a los enfermos.


El versículo 12 nos deja una perla espiritual y es la humildad de Pedro y Juan reconociendo que la gloria es de Dios, que ellos no habían sanado a ese hombre, sino que había sido Dios. Esta actitud choca con la actitud de muchos ministros cristianos actualmente, en donde dan mucha publicidad a sus "ministerios de sanidad" como si ellos tuvieran el poder para sanar cuando quieran y como si fueran ellos ungidos de forma especial para sanar a los enfermos. Sabemos que Dios da el don de sanidad, pero aún teniendo ese don, debe ser usado conforme el Espíritu indique y la gloria siempre será de Dios, no nuestra y no somos especial por tener uno u otro don, nada de eso nos pertenece.


Hay un pequeño detalle en este asunto que Pedro nos deja ver y que puede pasar un poco desapercibido. Pedro dice aquí "como si por nuestro poder o piedad". Osea como si por nuestra devoción a Dios, nuestra santidad, o nuestra fe, seamos capaces de realizar ese milagro. Déjame decirte que:


No por hacer milagros eres el más santo y tampoco el más santo es por esa causa capaz de hacer más milagros.

Pasemos al capítulo 4:

Hechos 4:1-3 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Pedro y Juan ante el concilio

Hablando ellos al pueblo, vinieron sobre ellos los sacerdotes con el jefe de la guardia del templo, y los saduceos,

resentidos de que enseñasen al pueblo, y anunciasen en Jesús la resurrección de entre los muertos.

Y les echaron mano, y los pusieron en la cárcel hasta el día siguiente, porque era ya tarde.


De repente esta sanidad se convierte en un problema para los sacerdotes del templo, siendo que hasta ahora no les había molestado la presencia de los cristianos allí, ahora sí, ¿por qué?


Al parecer atrajeron a toda la multitud y en vez de estar en el lugar donde eran enseñados por los sacerdotes, estaban ahora reunidos con los cristianos y siendo predicandos y enseñados por Pedro por causa del milagro que había ocurrido. Es decir, toda la multitud fue al Pórtico de Salomón y los sacerdotes se quedaron sólos, esto llamó su atención, no había ocurrido anteriormente.


El versículo 2 nos deja ver que ellos estaban resentidos de que enseñasen al pueblo.


Imaginarse la cantidad de gente que podría haber en el templo, decenas de miles de personas se reunían a diario allí.


Según los estudiosos de la Biblia, para el capítulo 7 de Hechos (el martirio de Esteban), el número de creyentes llegó a ser de alrededor de 25 mil creyentes en Jerusalén. Este número es increíble porque en el período de tranquilidad entre el capítulo 1 y 2 hasta el capítulo 3 eran 3 mil creyentes, luego en el capítulo 3 después de este milagro en el templo nos dice que se convierten 5 mil personas más o que el número de 3 mil creció hasta los 5 mil, y después de la oposición que comienzan a enfrentar, ese número se multiplica por 5. Esto nos habla de nuevo de que en medio de la oposición Dios se glorifica aún más.


Sigamos leyendo el capítulo 4:

Hechos 4:4-21 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Pero muchos de los que habían oído la palabra, creyeron; y el número de los varones era como cinco mil.

Aconteció al día siguiente, que se reunieron en Jerusalén los gobernantes, los ancianos y los escribas,

y el sumo sacerdote Anás, y Caifás y Juan y Alejandro, y todos los que eran de la familia de los sumos sacerdotes;

y poniéndoles en medio, les preguntaron: ¿Con qué potestad, o en qué nombre, habéis hecho vosotros esto?

Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: Gobernantes del pueblo, y ancianos de Israel:

Puesto que hoy se nos interroga acerca del beneficio hecho a un hombre enfermo, de qué manera éste haya sido sanado,

10 sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano.

11 Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo.

12 Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.

13 Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús.

14 Y viendo al hombre que había sido sanado, que estaba en pie con ellos, no podían decir nada en contra.

15 Entonces les ordenaron que saliesen del concilio; y conferenciaban entre sí,

16 diciendo: ¿Qué haremos con estos hombres? Porque de cierto, señal manifiesta ha sido hecha por ellos, notoria a todos los que moran en Jerusalén, y no lo podemos negar.

17 Sin embargo, para que no se divulgue más entre el pueblo, amenacémosles para que no hablen de aquí en adelante a hombre alguno en este nombre.

18 Y llamándolos, les intimaron que en ninguna manera hablasen ni enseñasen en el nombre de Jesús.

19 Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios;

20 porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído.

21 Ellos entonces les amenazaron y les soltaron, no hallando ningún modo de castigarles, por causa del pueblo; porque todos glorificaban a Dios por lo que se había hecho.


Los versículos 15 al 17 nos muestran una vez más que no necesariamente los milagros cambian el corazón o la fe de las personas, es un asunto espiritual.


Los versículos 18 al 21 nos muestran la valentía y osadía con la que Pedro y Juan responden a las amenazas. Esa valentía se la dio el Espíritu Santo.


El versículo 23 y el 29 al 31 dice:

23 Y puestos en libertad, vinieron a los suyos y contaron todo lo que los principales sacerdotes y los ancianos les habían dicho.

Y ellos orando dijeron:

29 Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra,

30 mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús.

31 Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios.


De la misma manera nosotros debemos orar para recibir fuerzas de parte de Dios. Ellos oraron porque sabían que a partir de ahora las cosas se iban a poner serias y vemos como Dios respondió de forma contundente y sobrenatural para dejarle claro que Él estaba con ellos hasta el fin, que no tuvieran temor.


Es curioso que la iglesia no se reunió para plantear una nueva estrategia o plan para pasar desapercibidos o no llamar demasiado la atención de los sacerdotes que los habían amenazado, tampoco mudan la iglesia de lugar, sino que ellos descansan en la soberanía de Dios y siguen adelante con sus fuerzas.


El versículo 31 marca otro espacio de tiempo, hacemos aquí un pequeño salto, leamos el v.32 y 33 y luego el capítulo 5:12-16.


32 Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común.

33 Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia era sobre todos ellos.

Hechos 5:12-16 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Muchas señales y maravillas

12 Y por la mano de los apóstoles se hacían muchas señales y prodigios en el pueblo; y estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón.

13 De los demás, ninguno se atrevía a juntarse con ellos; mas el pueblo los alababa grandemente.

14 Y los que creían en el Señor aumentaban más, gran número así de hombres como de mujeres;

15 tanto que sacaban los enfermos a las calles, y los ponían en camas y lechos, para que al pasar Pedro, a lo menos su sombra cayese sobre alguno de ellos.

16 Y aun de las ciudades vecinas muchos venían a Jerusalén, trayendo enfermos y atormentados de espíritus inmundos; y todos eran sanados.


Esto es básicamente de forma resumida lo que pasó después de que fueran amenazados por los sacerdotes. Pasó un tiempo donde la iglesia siguió predicando y creciendo, nada los pudo parar, ¡gloria a Dios!


Esta actitud los llevó a ser confrontados de nuevo por los sacerdotes como vemos en Hechos 5:17-42. Y quiero culminar la clase de hoy leyendo esos dos últimos versículos:


41 Y ellos salieron de la presencia del concilio, gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre.

42 Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo.


Ellos siguieron adelante aún en el mismo templo predicando el evangelio, a pesar de las amenazas de muerte, y estaban gozosos por haber sido perseguidos por causa de Cristo.


Que Dios nos de la fuerza para ser igual de osados y valientes que esta iglesia primitiva que comenzó a enfrentar oposición, conscientes de que esto nos puede pasar a nosotros en cualquier momento de la historia.



15 vistas

© 2018 por JOSUÉ SÁNCHEZ CONESA

  • Facebook Clean
  • Twitter limpio
  • YouTube Clean