Lección 3 El nacimiento de la iglesia 2ª Parte | Hechos

Actualizado: 6 de nov de 2019




Nota: Recordamos que acá hay un resumen de lo impartido en la clase, pero que para adquirir mayor comprensión y profundidad de la lección os animamos a que podáis escuchar el audio de la clase.


Hoy vamos a continuar hablando del nacimiento de la iglesia relatado en los dos primeros capítulos del libro de Hechos y para ello vamos a empezar leyendo donde nos quedamos en la anterior clase.


Hechos 1:12-26 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

12 Entonces volvieron a Jerusalén desde el monte que se llama del Olivar, el cual está cerca de Jerusalén, camino de un día de reposo. 13 Y entrados, subieron al aposento alto, donde moraban Pedro y Jacobo, Juan, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Jacobo hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas hermano de Jacobo. 14 Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos. 15 En aquellos días Pedro se levantó en medio de los hermanos (y los reunidos eran como ciento veinte en número), y dijo: 16 Varones hermanos, era necesario que se cumpliese la Escritura en que el Espíritu Santo habló antes por boca de David acerca de Judas, que fue guía de los que prendieron a Jesús, 17 y era contado con nosotros, y tenía parte en este ministerio. 18 Este, pues, con el salario de su iniquidad adquirió un campo, y cayendo de cabeza, se reventó por la mitad, y todas sus entrañas se derramaron. 19 Y fue notorio a todos los habitantes de Jerusalén, de tal manera que aquel campo se llama en su propia lengua, Acéldama, que quiere decir, Campo de sangre. 20 Porque está escrito en el libro de los Salmos: Sea hecha desierta su habitación, Y no haya quien more en ella; y Tome otro su oficio. 21 Es necesario, pues, que de estos hombres que han estado juntos con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús entraba y salía entre nosotros. 22 comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que de entre nosotros fue recibido arriba, uno sea hecho testigo con nosotros, de su resurrección. 23 Y señalaron a dos: a José, llamado Barsabás, que tenía por sobrenombre Justo, y a Matías. 24 Y orando, dijeron: Tú, Señor, que conoces los corazones de todos, muestra cuál de estos dos has escogido, 25 para que tome la parte de este ministerio y apostolado, de que cayó Judas por transgresión, para irse a su propio lugar. 26 Y les echaron suertes, y la suerte cayó sobre Matías; y fue contado con los once apóstoles.


Vamos a ir destacando y explicando algunas cosas que nos encontramos en estos versículos:


En el versículo 14, nos informa de que perseveraban junto con las mujeres. Muchas veces tenemos la sensación de que el grupo de discípulos que acompañó a Jesús durante su ministerio terrenal estaba compuesto solamente por sus doce discípulos, pero lo cierto es que era un grupo bastante más grande, formado tanto por hombres como por mujeres.


Las mujeres cumplieron un papel muy importante desde el principio y a día de hoy, las mujeres son fundamentales para el desarrollo del ministerio. Si bien, los hombres han sido escogidos para liderar, las mujeres son la ayuda idónea y destacan en su gran fidelidad y su entrega hasta el final.


Otro detalle a destacar aquí es que también estaban los hermanos de Jesús. En realidad, eran sus hermanastros, porque eran sólo hermanos por parte de madre. La palabra usada en griego para referirse a hermanos es "adelfos" y su traducción puede ser tanto hermanos, como primos. La iglesia católica romana, toma la traducción como "primos" para sustentar su herejía de que María fue virgen hasta el final. Lo cierto es que el mismo contexto implica que al acompañar la palabra "adelfos" a la madre de Jesús, se refiere claramente a "hermanos" como indican sin lugar a dudas los traductores y teólogos, por tanto, María dejó de ser virgen, lo cual no es nada malo, sino lo normal en cualquier mujer y además en la cultura de aquella época, no tener hijos estaba mal visto; cuantos más hijos tuvieras significaba que eras más bendecida por Dios, así que no hay ningún motivo para pensar que María no pudiera tener hijos o no quisiera tenerlos.


Si continuamos en el versículo 15, vemos que de repente Pedro empieza a ejercer como líder al levantarse y proponer algo al resto.


Ahora bien, ¿fue un problema para el resto aceptar su liderazgo? Pensemos que Pedro no había sido precisamente el mejor ejemplo dentro de los discípulos, le cortó una oreja a un soldado romano en Getsemaní, fue el primero en negar a Cristo tres veces y en volver a su antiguo oficio, la pesca, olvidándose de que Dios lo había llamado, y esto había ocurrido apenas poco más de un mes atrás, era muy reciente. Pues, a pesar de todas estas cosas, el grupo reunido en el aposento alto, no tuvo problemas en aceptar el liderazgo de Pedro, porque entendieron que el liderazgo de la iglesia, es un liderazgo de gracia y de perdón, y no de méritos personales. Jesús estableció a Pedro como uno de los apóstoles y dentro de ellos, como la voz cantante, y a pesar de sus pecados y errores, a pesar de su pasado reciente, fue escogido, restaurado y transformado por Dios para ser un instrumento útil al Señor y eso lo entendieron el resto. Esto nos debe de servir de ejemplo para nuestros hermanos y líderes, aceptarlos con gracia y perdón a pesar de su pasado y sus errores, recordemos que el Señor nos ha perdonado tanto o más que al resto de nuestros hermanos.


En el mismo verso 15 nos dice que habían unas 120 personas en el Aposento Alto. ¿De quienes estamos hablando?, estamos hablando de un grupo que había acompañado al maestro en su ministerio en Galilea y que luego había estado en Jerusalén con Él y que había permanecido en Jerusalén por la cercanía que tenía con Jesús. Algunos han tratado de plantear una hipótesis un tanto simbólica porque se necesitan 120 personas para formar una comunidad judía en cualquier lugar del mundo. Donde habían 120 judíos se consideraba que había una comunidad, en donde se ayudaban unos a otros como si fueran familia de sangre. Podríamos decir que se estaba fraguando una comunidad nueva, la familia de Cristo, la primera iglesia, con esa identidad de familia como si fueran hermanos de sangre, la sangre de Cristo.


Volvamos de nuevo a Pedro. Pedro se pone en pie en medio de sus hermanos y empieza a hablar pero no habla ya el hombre que nosotros conocemos unos días atrás, sino un nombre restaurado y perdonado por el Señor que por fin había aprendido cuál era su lugar en el Reino de los Cielos. Ahora, Pedro se presenta diciendo que hay la necesidad de elegir al sucesor de Judas, o sea la necesidad de completar a los 12 apóstoles, muchos se han preguntado ¿por qué la necesidad de esta elección?, algunos han dicho siendo muy superficiales, bueno en realidad este acontecimiento se dio pero de este Matías nadie sabe nada, nunca más se supo, por lo tanto esta elección es una elección que no debió darse. Sin embargo, nuevamente recordamos que el propósito del libro de los Hechos no es mostrar la historia de todos los apóstoles, por lo tanto el hecho de que no se hable de Matías no significa que no era importante o que el señor no estaba detrás de la elección de Matías.


Ahora, la pregunta es ¿por qué tenemos que elegir a un sucesor?, lo que Pedro manifiesta es que Judas había desertado, osea, Judas se hizo guía de los que prendieron a Jesús, entonces las posibles razones para la elección está en el hecho de la deserción de Judas y no de su muerte propiamente tal, Judas había renunciado al apostolado, Judas había apostatado, había desertado del apostolado, por lo tanto ese lugar faltante tenía que ser llenado. Es interesante saber que, por ejemplo, más adelante vamos a descubrir en el libro de los hechos que cuando muere Jacobo, también apóstol, y muere como mártir de la Iglesia no se fomentó una segunda elección, o sea la muerte de los apóstoles no generaba la necesidad de una sucesión, el problema aquí entonces no es la muerte sino la deserción de Judas, y en segundo lugar está de por medio también el número 12 como representación del Israel espiritual.

Mateo 19:28 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

28 Y Jesús les dijo: De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.


Ahora, lo que tenemos que tener en claro a pesar de que Pedro utiliza dos pasajes del libro de los Salmos, dos versículos por llamarlos de alguna manera, sin embargo, esta elección tiene un carácter especial porque este acto nunca más se repitió, o sea, nunca más vemos la elección de otro apóstol bajo estas características, tiene que ver específicamente con aquellos doce que acompañaron al Señor a lo largo de su ministerio y aún antes porque compartieron también el ministerio de Jesús.


(Os vamos a dejar un anexo complementario referente a que a día de hoy ya no existe el ministerio apostólico tal como lo encontramos en la Biblia).


Volviendo a la elección de Matías, solamente a modo de pregunta ¿por qué es que esto no fue sugerido por Jesús cuando estuvo en la tierra?, o sea en esos 40 días que él permanece en la tierra enseñando, dirigiendo, liderando, estableciendo el orden de la Iglesia, hablando acerca del Reino de los Cielos, ¿por qué no dejó dicho bueno señores, ahora el que va a suceder a Judas es Matías y lo dejó podríamos decir así, a la suerte de la iglesia? Esta elección se dio en ese momento intermedio entre la partida de Jesús y la venida del Espíritu Santo.


De alguna manera vemos que Jesús otorgó la capacidad y la autoridad a la iglesia para tomar decisiones importantes, guiados por Dios. Jesús estaba certificando aquí el liderazgo de su iglesia a través de sus hombres designados.

Ahora, otra pregunta que surge es porque se echaron suertes, ¿qué es esto de echar suertes para elegir a un sucesor, a un apóstol? sin embargo, nosotros tenemos que tener algunas cosas claras con respecto a la elección. Antes de que la suertes fueran echadas lo importante es que las condiciones fueron fijadas, primero hubo una condición espiritual, es necesario nombrar un sucesor del desertor y fueron establecidas las condiciones de los futuros representantes. Dice el verso 21 “por tanto es necesario que de los hombres que nos han acompañado todo el tiempo que el Señor Jesús vivió entre nosotros, comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que de nosotros fue recibido arriba, uno sea constituido testigo con nosotros de su resurrección.” Ustedes se dan cuenta que las condiciones en cuanto a estos futuros electos es absolutamente clara y habla de gente que había acompañado al Señor desde el principio, siempre, y había presenciado todo este proceso, el ministerio de Jesús y sus palabras y sus milagros lo había acompañado a la cruz y había visto su resurrección, y lo había visto ascender a los cielos. No hablamos de cualquier persona sino que hablamos de personas que habían estado con el Señor siempre y se buscaba ese tipo de personas porque iba a ser testigo, recuerden que ese es la palabra más importante, una de las palabras más importante del libro de los Hechos, va a ser testigo con nosotros de su resurrección. Entonces las condiciones fueron fijadas, los candidatos fueron señalados, se presentaron a dos, a José llamado Barsabás al que también llamaban justo y a Matías. Ahora, se invoca a la voluntad de Dios dice el verso 24 "y habiendo orado dijeron: tu Señor que conoces el corazón de todos muéstranos a cuál de estos dos has escogido para poder ocupar este ministerio y esté apostolado", se invoca la voluntad de Dios y es probable que haya habido un empate, no se sabía si José Barsabás o Matías podía ser elegido, los dos reunían todas las condiciones, por lo tanto se apela a la suerte o a la suertes como recurso final producto de la incapacidad de selección.


Lo interesante de este acontecimiento es que estas suertes tienen que ver mucho con la cultura judía antiguo testamentaria de las que ellos formaban parte, el buscar las suertes no tenía que ver con un proceso de adivinación, sino más bien cuando los judíos estaba incapaces de poder dilucidar un asunto entonces oraban buscando la voluntad de Dios y ellos ponían un par de piedrecillas en una bolsa de cuero, las removían y la piedrecita que caía, la primera, esa era la que posibilitaba la respuesta.


Esto lo hacían los sacerdotes desde el AT, con dos piedrecitas que se llamaban Urim y Tumim.

Lo cierto es que nosotros no vemos que simplemente ellos dijeron vamos a elegir a alguien, hagamos suertes, sino que hubo todo un proceso de elección, oración, discernimiento, búsqueda de la voluntad de Dios y cuando no se pudo llegar a un acuerdo simplemente ellos apelan a la suerte.


Sin embargo, lo cierto es que esto no se vuelve a repetir tampoco, nunca más se vuelve a apelar a la suerte en el nuevo testamento como una posibilidad de encontrar la voluntad de Dios, este es un residuo de la cultura judía en medio de los discípulos y apóstoles que básicamente eran hombres como nosotros.


Una última pregunta con respecto a este tema es si Pablo, muchos dicen Pablo es uno de los doce, Pablo es uno de los doce, Pedro se equivocó al nombrar a Matías, es un error a pesar de que Lucas lo explica tanto y luego no lo desmiente cuando aparece Pablo, sin embargo, para muchos el gran apóstol, el número 12, el abortivo, es el apóstol Pablo. Sin embargo, Pablo no podía ser uno de los 12 porque él no estuvo durante el ministerio terrenal de Jesús ni tampoco siguió a Juan el Bautista, la condición fundamental de los apóstoles era esta relación de permanencia histórica con Jesús durante su ministerio terrenal habiendo conocido a Juan el Bautista, habiendo presenciado su muerte en la cruz, y habiendo observado su resurrección y conocido su ascensión, Pablo no estuvo en esos momentos por lo tanto aunque Pablo es un enviado del Señor, reconocido como un apóstol no es reconocido como uno de los doce. Pablo mismo en 1ª Corintios 15: 5-6 reconoce que habían 12 apóstoles cuando ya no estaba Judas, este pasaje también es muy sencillo pero también nos habla con claridad del propio pensamiento de Pablo con respecto a su ministerio porque él puede ser muy humilde pero también es muy claro. Entonces en 1 de Corintios 15 el verso 5 habla de la resurrección de Jesús y dice "se apareció a Cefas y después a los 12", a los 12 ya no en referencia a Judas sino en referencia a los nuevos 12 apóstoles, luego se apareció a tantos más, después a muchos más y al último de todos como a uno nacido fuera de tiempo se me apareció también a mí, yo soy el más insignificante de los apóstoles, un apóstol en sí, pero no uno de los 12 apóstoles. O sea, esto es importante dilucidar por estas dos razones que son muy evidentes, él no estuvo durante el ministerio terrenal de Jesús que era sumamente importante en esta relación de los doce y Pablo reconoce que había doce apóstoles después de la resurrección del Señor.


Por cierto, ¿qué se sabe de Matías? Puesto que no vuelve a aparecer más su nombre en el libro de Hechos, la única referencia que tenemos es de los escritos de los Padres de la iglesia (así se llama a la generación de líderes de la iglesia inmediatamente posterior a los apóstoles, es decir, del s.II al s.III d.C.).


Lo que sabemos de Matías es que fue un gran siervo de Dios que llevó el evangelio a Capdocia y que murió crucificado como mártir en el año 80 d.C.

Vamos a leer ahora el capítulo 2 de Hechos:


Hechos 2:1-13 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

La venida del Espíritu Santo

Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen. Moraban entonces en Jerusalén judíos, varones piadosos, de todas las naciones bajo el cielo. Y hecho este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua. Y estaban atónitos y maravillados, diciendo: Mirad, ¿no son galileos todos estos que hablan? ¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido? Partos, medos, elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia, 10 en Frigia y Panfilia, en Egipto y en las regiones de Africa más allá de Cirene, y romanos aquí residentes, tanto judíos como prosélitos, 11 cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios. 12 Y estaban todos atónitos y perplejos, diciéndose unos a otros: ¿Qué quiere decir esto? 13 Mas otros, burlándose, decían: Están llenos de mosto.


Vamos a ir de nuevo destacando algunas cosas:


Para empezar, ¿qué es Pentecostés?


¿Por qué la levadura aquí fue permitida? De alguna manera Dios estaba diciendo lo siguiente:

Ahora nosotros tenemos algo interesante e importante en este momento, los 120 creyentes, los 120 que creyeron y fueron bautizados en el Espíritu Santo se diferencia de todos los demás hombres y mujeres salvados después en que ellos tuvieron que vivir el proceso histórico de la complexión de la obra Redentora y el derramamiento del Espíritu Santo en diferentes etapas. Para todos los demás la Salvación y el Bautismo del Espíritu Santo se dará en un único evento irrepetible, nosotros vemos que llega el derramamiento del Espíritu en Pentecostés pero este es un momento único debido a que estas personas que estaban reunidas allí en el Aposento Alto habían tenido que vivir el proceso histórico mediante el cual el Señor en el tiempo muere por nuestros pecados, resucita al tercer día, permanece con sus discípulos por un tiempo, luego asciende al cielo y luego se da el cumplimiento de su promesa luego de que llega al Padre.


Hay un proceso histórico por el cual nosotros no tenemos que atravesar nunca más, el Señor completa su obra en nosotros en un solo momento, al que cree el Espíritu Santo es derramado sobre él, eso es lo que el apóstol Pablo dice en Efesios capítulo 1, definitivamente se trata de una sola obra, el que perdona nuestros pecados nos bautiza con el Espíritu Santo, sin embargo, aquí históricamente nosotros lo vemos como un proceso pero que no se tiene que repetir con nosotros.


Lo cierto es que en este momento sucede algo especial, dice el verso 2 como lo hemos leído, "vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso que llenó toda la casa donde estaban sentados", ahora, interesantemente nosotros interpretamos esto como que hubo un viento, pero lo que el pasaje nos está diciendo es que hubo un ruido como el de un viento, o sea, le voy a explicar lo que sobrenaturalmente sucedió, bueno lo que yo sentí, lo que yo vi, lo que yo oí fue en el ruido como el de un viento impetuoso que entra, no tengo otra manera de explicarlo pero es algo totalmente sobrenatural.


Y dice el verso 3 “y se les aparecieron lenguas como de fuego”, nuevamente, no era ni viento ni fuego, era como ellos lo explicaron, fue un ruido como de viento y vimos unas lenguas como de fuego que se derramaron y que se repartieron sobre cada uno de nosotros, esto es la figura visible de este momento especial en donde se está inaugurando la Iglesia, es evidente, lo encontramos en toda la Biblia que tanto el viento como el fuego son representaciones de la Santidad y la presencia de Dios.


Nosotros podríamos comparar este evento sobrenatural con Moisés allí en el Sinaí viendo esta zarza de fuego que no se quemaba y que inauguraba una nueva etapa en la vida del pueblo de Dios, así también en este momento de una manera especial nosotros nos encontramos con un momento sobrenatural en que el Señor está inaugurando un nuevo periodo de la Iglesia.


Lo cierto es que este estruendo fue oído por todos, dice el verso 6 "y al ocurrir este estruendo la multitud se juntó", por lo tanto fue un ruido audible que se sintió no solamente en el lugar, sino qué fue lo que trajo a colación que toda la gente viniera a ver qué había sucedido.


Pero antes de entrar en ese detalle respondamos a la pregunta ¿Qué sucedió en ese momento de manera espiritual?, en ese momento de manera espiritual el Señor hace una obra invisible y una obra visible en sus creyentes. La obra invisible es la incorporación de los creyentes al cuerpo de Cristo.


1ª Corintios capítulo 12 el verso 13 es el único pasaje que nos da una definición del bautismo del Espíritu Santo, no hay otro pasaje que nos muestre con tanta claridad lo que el bautismo del Espíritu significa, y de manera muy sencilla, el apóstol Pablo, dice "pues por un mismo Espíritu todos fuimos bautizados en un solo cuerpo, ya judíos o griegos, ya esclavos o libres y a todos se nos dio a beber del mismo Espíritu".


La palabra bautismo significa tanto la inmersión como incorporación, por un solo Espíritu o por un mismo Espíritu todos fuimos incorporados, inmersos en un solo cuerpo, sin diferencias entre judíos o griegos, esclavos o libres, a todos se nos dio a beber del mismo Espíritu, la idea de incorporación, el Señor tomó a ese grupo de creyentes y a través del Espíritu Santo de una manera sobrenatural los hizo un solo cuerpo en Él, esa es la interpretación más precisa de lo que significa el bautismo del Espíritu Santo en su obra invisible, el Espíritu Santo los toma y hace de ellos un solo cuerpo, los ubica en el cuerpo de Jesucristo ese es en primer lugar.


Y luego el Señor a través de su Espíritu hace una obra visible que es lo que quizás es más evidente en el libro de los Hechos, los dirige y les da la capacidad de hablar en otras lenguas, que es la palabra lenguaje, convirtiéndolos así en sus testigos. Recordemos que lo importante de esto es “recibiréis poder cuando haya venido en Espíritu Santo sobre vosotros y me seréis testigos”, ¿qué es lo que hace el Pentecostés en ellos?, los incorpora al cuerpo de Cristo y los convierte en sus testigos.


Otro detalle a destacar es referente a las "lenguas": estas lenguas eran idiomas, lenguajes, dialectos como dice en el original griego, eran idiomas que podían ser entendidos por otras personas, por lo tanto estas lenguas no fueron dadas para los discípulos, sino que los receptores de esta señal ¿eran quiénes?, dos, el verso 5 nos da una clara referencia de quienes eran los receptores de estas lenguas, dice el verso 5 en adelante: "Y había judíos que moraban en Jerusalén, hombres piadosos, procedentes de todas las naciones bajo el cielo. Y al ocurrir este estruendo, la multitud se juntó; y estaban desconcertados porque cada uno les oía hablar en su propia lengua”. Y estaban asombrados y se maravillaban, diciendo: Mirad, ¿no son galileos todos estos que están hablando? ¿Cómo es que cada uno de nosotros les oímos hablar en nuestra lengua en la que hemos nacido? Partos, Medos y Elamitas, habitantes de Mesopotamia, de Judea y de Capadocia, del Ponto y de Asia, de Frigia y de Panfilia, de Egipto y de las regiones de Libia alrededor de Cirene, viajeros de Roma, tanto judíos como prosélitos, cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestros idiomas de las maravillas de Dios.” Estas lenguas fueron dadas para bendecir y para dar testimonio a esta gran multitud de hombres que estaban allí reunidos y que estaban buscando una respuesta a todo lo que ellos oían. Ellos estaban atentos, estaban escuchando y todos estaban preguntando ¿qué cosa es esto?, pero aunque ellos oían de las maravillas de Dios en sus propios idiomas, sin embargo, el milagro no era suficiente para proveerles luz y evitar el cinismo propio de la naturaleza humana, ellos estaban oyendo en sus propios idiomas hablar de las maravillas de Dios pero ellos necesitaban ahora escuchar el evangelio. Las lenguas no eran suficientes, las lenguas, este milagro sobrenatural abrió sus corazones en curiosidad para saber qué estaba pasando, pero las lenguas no pueden ocupar el lugar de la predicación del Evangelio porque el evangelio es lo único que penetra hasta partir el alma, las coyunturas y los tuétanos, discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.


De aquí sacamos una reflexión que repetiremos en algún momento más en esta asignatura y es el hecho de que los milagros y señales no garantizan la fe de los incrédulos. Los milagros no son la solución. Muchas veces podemos decir, si ocurrieran más milagros se convertiría más gente... honestamente lo dudo, puede que sí, puede que no, sólo Dios sabe. Los milagros no deben de ser una obsesión para nosotros, si Dios quiere hacerlos adelante, y si no los hace también está bien, al final es Dios el que decide cuando sí y cuando no y cómo y con quién, pero enfatizamos de nuevo, los milagros no garantizan que la gente crea, hay un problema más profundo y es espiritual en el corazón.

Vamos a seguir leyendo en Hechos 2:14-24


Hechos 2:14-24 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Primer discurso de Pedro

14 Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras. 15 Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día. 16 Mas esto es lo dicho por el profeta Joel: 17 Y en los postreros días, dice Dios, Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; Vuestros jóvenes verán visiones, Y vuestros ancianos soñarán sueños; 18 Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días Derramaré de mi Espíritu, y profetizarán. 19 Y daré prodigios arriba en el cielo, Y señales abajo en la tierra, Sangre y fuego y vapor de humo; 20 El sol se convertirá en tinieblas, Y la luna en sangre, Antes que venga el día del Señor, Grande y manifiesto; 21 Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. 22 Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis; 23 a éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole; 24 al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible que fuese retenido por ella.


Quiero destacar algo aquí en el primer mensaje evangelístico, ¿cómo empieza ese primer mensaje evangelístico? Habla de la integridad de los testigos, es decir, aclara de que no están borrachos antes de seguir hablando, ¿por qué? porque sin integridad el mensaje pierde su valor o credibilidad. Esto nos dice a nosotros que antes de predicar el evangelio seamos consecuentes con ese mensaje en nuestras vidas, es decir, que lo que hablemos vaya acompañado del testimonio en nuestro diario vivir.


Seguimos:

Hechos 2:36-41 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

36 Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo. 37 Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? 38 Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. 39 Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare. 40 Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación. 41 Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.


Después de exponerles el mensaje, Pedro los reta a tomar una decisión, no hay término medio, o decides seguir a Cristo o reniegas con las consecuencias que eso trae. Cuando Dios toca con su Palabra, confronta, ahora ellos tienen que tomar una decisión: ¿Qué haremos?


Dos cosas interesante con respecto a este pasaje, en primer lugar, dice que ellos estaban compungidos de corazón, tenían el corazón aprisionado, esta palabra es muy interesante porque ocurre solamente una vez en todo el Nuevo Testamento y ocurre aquí. La palabra compungido tiene que ver con una persona que ha sido sometida a tal carga de testimonio que es incapaz de poder salir de allí sin hacer algo, el Evangelio los ha puesto en una posición tal que lo único que les queda es tomar una decisión, afirmativa o negativa pero una decisión, yo no puedo quedarme incierto con respecto a la realidad que me ha sido presentada. Y eso es una cosa interesante que nosotros debemos aprender con respecto a la predicación del Evangelio, a veces nosotros somos tan suaves para no herir, tan poco detallados para no generar suspicacias, para evitar prejuicios, para no dañar susceptibilidades que nuestro Evangelio no compunge el corazón, no nos lleva a tal presión que tenemos que tomar una decisión.


Y esta decisión no es una decisión intelectual porque ellos dijeron ¿qué haremos?, no dijeron ¿y ahora que pensaremos?, sino que ellos dijeron ¿qué hacemos?, un acto, una decisión importante, ellos tenían que hacer algo y ese algo tenían que hacerlo ya. Dice el verso 38 y 39 "Y Pedro les dijo: Arrepentíos y sed bautizados cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque la promesa es para vosotros y para vuestros hijos y para todos los que están lejos, para tantos como el Señor nuestro Dios llame."


Pedro invita a dos acciones, una acción interna y una acción externa. La acción interna tiene que ver con el arrepentimiento, y la acción externa tiene que ver con el bautismo, en ambos casos tiene que ver con un reconocimiento de la culpabilidad, un reconocimiento del pecado, un reconocimiento de lo lejos que ellos están del Cristo crucificado.


¿Tanta importancia tenía el bautismo?


El bautismo era un ritual que realizaban los gentiles cuando se convertían al judaísmo, era algo que los judíos le exigían a los gentiles para hacerse prosélitos del judaísmo y era una manera de humillarse y reconocer que necesitaban ser limpios, lavados, porque recordemos que los judíos veían a los gentiles como cerdos impuros, hasta tal punto que no querían ni entrar en sus casas.

Por lo tanto, el bautismo era conocido por los judíos, pero no porque ellos lo practicaran en sí mismos, sino porque se lo exigían a los gentiles. Así que ahora de repente Pedro les está diciendo a esos mismo judíos que se tienen que bautizar, esto les resultó muy chocante, al igual que cuando Juan el Bautista llamaba a la gente a bautizarse, era como si les estuviera diciendo, tenéis que humillaros así como vosotros veis a los gentiles y reconocer que sois impuros y que necesitáis ser limpios por la gracia de Dios, y el bautismo era una forma pública de humillarse, arrepentirse y reconocer su impureza y su paso a una nueva vida por la sangre de Cristo, por su gracia.


Leamos:


Hechos 2:42-47 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

42 Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.

43 Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles.

44 Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas;

45 y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno.

46 Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón,

47 alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.


¿En qué perseveraban?


1. En la doctrina que los apóstoles pusieron como fundamento (ellos eran los encargados de establecer los fundamentos doctrinales).


2. En la comunión, como si de una nueva familia se tratara. Esto nos transmite la importancia de ser una comunidad en donde se cuidan los unos a los otros como si fuera una familia de sangre; nos une la sangre de Cristo, debemos tener comunión con nuestros hermanos en la fe, más allá de las reuniones semanales de la iglesia.


3. En el partimiento del pan, es decir, en la Santa Cena, la cual era habitual ya que la celebraban semanalmente y era una forma de recordar el sacrificio de Cristo y su resurrección siempre, tenerlo constantemente grabado en sus mentes y corazones, porque era lo que daba sentido a todo lo que ellos eran y lo que nosotros somos.


4. La oración. Es muy importante que oremos juntos como iglesia, independientemente de que oremos en nuestra intimidad personalmente, cuando oramos juntos como iglesia nos unimos en un sólo corazón, un mismo sentir.


Con esto terminamos el capítulo 2 y la lección de hoy. Que Dios nos de gracia, sabiduría y fuerzas para imitar a esta iglesia naciente.






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© 2018 por JOSUÉ SÁNCHEZ CONESA

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