Lección 2 Consideraciones para servir a Dios | Siervos de Dios |


A continuación el audio de la lección (espere a que cargue):




El Señor nos lanza un reto a cada uno de sus hijos a servirle: Lucas 10:2 dice que la mies (cosecha) es mucha, pero los obreros son pocos y que es necesario que se ore pidiéndole al Señor por más obreros. Esto nos lanza un reto de urgencia a servirle y de preocuparnos por que haya más obreros que sirvan al Señor, nos pide que tomemos la responsabilidad de orar por esta necesidad y en la medida de nuestro llamado, capacitar a otros para que sirvan al Señor.


En Josué 24:15-16, encontramos de nuevo un reto a servir al Señor, y si no lo servimos a Él, estaremos sirviendo a otros dioses (a ti mismo).

15 Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová.

16 Entonces el pueblo respondió y dijo: Nunca tal acontezca, que dejemos a Jehová para servir a otros dioses;


Todo lo que no sea escoger servir a Dios, es escoger servirte a ti mismo, no hay término medio.

Dice en 2ª Timoteo 2:4 que Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado. Los negocios de la vida puede ser cualquier cosa (incluso buena) que te distraiga y te haga ocupar tu tiempo de forma vana, sacándote del propósito de servir a Dios.


En 1ª Corintios 7:25-35 (NTV), vemos como Pablo desde su perspectiva reafirma esto último, dando urgencia al hecho de que cuantas menos distracciones mejor. Pudiera parecer que está hablando de forma irresponsable al animar a que aunque estemos casados sea como si no lo estuviésemos, pero el énfasis que Pablo da aquí es al hecho de que aunque atendamos como Dios quiere a nuestras familias, que es nuestra PRIORIDAD; que procuremos organizar nuestras vidas de tal manera que tengamos las menores responsabilidades posibles para poder servir a Dios.


25 Ahora, con respecto a la pregunta acerca de las jóvenes que todavía no se han casado, para ellas no tengo ningún mandato del Señor. Pero el Señor, en su misericordia, me ha dado sabiduría digna de confianza, que les transmitiré a ustedes. 26 Debido a la crisis actual,[a] pienso que es mejor que cada uno se quede como está. 27 Si tienes esposa, no procures terminar tu matrimonio. Si no tienes esposa, no busques casarte; 28 pero si te casas, no es pecado; y si una joven se casa, tampoco es pecado. Sin embargo, los que se casen en este tiempo tendrán problemas, y estoy tratando de evitárselos.

29 Déjenme decirles lo siguiente, amados hermanos: el tiempo que queda es muy breve. Así que, de ahora en adelante, los que estén casados no deberían concentrarse únicamente en su matrimonio. 30 Los que lloran o los que se alegran o los que compran cosas, no deberían ser absorbidos por sus lágrimas ni su alegría ni sus posesiones. 31 Los que usan las cosas del mundo no deberían apegarse a ellas. Pues este mundo, tal como lo conocemos, pronto desaparecerá.

32 Quisiera que estén libres de las preocupaciones de esta vida. Un soltero puede invertir su tiempo en hacer la obra del Señor y en pensar cómo agradarlo a él; 33 pero el casado tiene que pensar en sus responsabilidades terrenales y en cómo agradar a su esposa; 34 sus intereses están divididos. De la misma manera, una mujer que ya no está casada o que nunca se ha casado puede dedicarse al Señor y ser santa en cuerpo y en espíritu; pero una mujer casada tiene que pensar en sus responsabilidades terrenales y en cómo agradar a su esposo.35 Les digo esto para su propio beneficio, no para imponerles restricciones. Mi deseo es que hagan todo lo que les ayude a servir mejor al Señor, con la menor cantidad de distracciones posibles.


Dicho todo esto, Dios es conocedor de nuestras responsabilidades familiares, de nuestra situación familiar, de nuestra salud, horario de trabajo, etc. Él no ignora eso y no te va a demandar algo de forma irresponsable. Además, Él conoce que hay diferentes etapas en la vida y que depende de cada etapa el nivel de involucración en el servicio.


A pesar de lo dicho, pudiera parecer que Dios nos necesita urgentemente, y no es así.


Dios no nos necesita, pero le ha placido que nos sintamos necesarios, dándonos el gran privilegio en su gracia de poder serles útiles sirviéndolo a Él y al prójimo.

Si no lo hacemos nosotros, lo harán las piedras, porque Dios es soberano para que le sirva cualquiera:


Lucas 19:37-40 (NTV)

37 Cuando llegó a donde comienza la bajada del monte de los Olivos, todos sus seguidores empezaron a gritar y a cantar mientras alababan a Dios por todos los milagros maravillosos que habían visto.

38 «¡Bendiciones al Rey que viene en el nombre del Señor! ¡Paz en el cielo y gloria en el cielo más alto!»[a].

39 Algunos de los fariseos que estaban entre la multitud decían:

—¡Maestro, reprende a tus seguidores por decir cosas como esas!

40 Jesús les respondió:

—Si ellos se callaran, las piedras a lo largo del camino se pondrían a aclamar.


1ª Corintios 4:1 y 6 al 7 (NTV):

1 Así que, a Apolos y a mí, considérennos como simples siervos de Cristo, a quienes se nos encargó la tarea de explicar los misterios de Dios.

Amados hermanos, puse el caso de Apolos y el mío propio como ilustración de lo que les vengo diciendo. Si prestan atención a lo que les cité de las Escrituras,[a] no estarán orgullosos de uno de sus líderes a costa de otro. Pues, ¿qué derecho tienen a juzgar así? ¿Qué tienen que Dios no les haya dado? Y si todo lo que tienen proviene de Dios, ¿por qué se jactan como si no fuera un regalo?


Así que servir a Dios es un regalo que Él mismo nos concede.


Tengamos claro que nadie es indispensable. Alguien dijo una vez: “El plan de Dios y su obra es eterna, aunque el hombre muera”. Si tú no lo haces, lo hará otro, pero la obra de Dios no la para nada ni nadie.

José de Egipto es un claro ejemplo de esto: Génesis 41:14-16 (NTV)

15 Entonces el faraón le dijo:

—Anoche tuve un sueño, y nadie aquí puede decirme lo que significa; pero me enteré de que cuando tú oyes un sueño puedes interpretarlo.

16 —No está en mis manos el poder para hacerlo —respondió José—, pero Dios puede decirle lo que su sueño significa y darle tranquilidad.


José aquí afirmó que la capacidad era de Dios, el don era propiedad de Dios, aunque se manifestara por medio de José. José era sólo un administrado de ese don, que era propiedad de Dios. Por tanto, era Dios quien determinaba cuando ese don funcionaba y cuando no. Aunque José hubiese interpretado 1.000 sueños en el pasado, el don seguía siendo propiedad exclusiva de Dios.


Esto nos lleva a un siguiente punto:


No se trata de gente superdotada o super capacitada o super talentosa, a Dios le encanta usar a gente sencilla que se rinde a Él y depende exclusivamente de Él.

1ª Corintios 1:25-29 (NVI):

25 Pues la locura de Dios es más sabia que la sabiduría humana, y la debilidad de Dios es más fuerte que la fuerza humana.

26 Hermanos, consideren su propio llamamiento: No muchos de ustedes son sabios, según criterios meramente humanos; ni son muchos los poderosos ni muchos los de noble cuna. 27 Pero Dios escogió lo insensato del mundo para avergonzar a los sabios, y escogió lo débil del mundo para avergonzar a los poderosos. 28 También escogió Dios lo más bajo y despreciado, y lo que no es nada, para anular lo que es, 29 a fin de que en su presencia nadie pueda jactarse.


Hechos 4.13 (NVI)

13 Los gobernantes, al ver la osadía con que hablaban Pedro y Juan, y al darse cuenta de que eran gente sin estudios ni preparación, quedaron asombrados y reconocieron que habían estado con Jesús.


2ª Corintios 4:7 (NVI)

Pero tenemos este tesoro en vasijas de barro para que se vea que tan sublime poder viene de Dios y no de nosotros.


Más importante que los dones o el servicio, es el carácter. Dios no está interesado en un servicio de alguien que no está dispuesto a agradarle a Él. Agradar a Dios no son actos, sino un estado de vida.

Pero también debemos de recordar que:


No se trata de perfección, sino nadie lo haría, se trata de madurez.

Generalmente no queremos esperar, no somos pacientes y no entendemos cuando un líder nos dice “no es el momento aún”.


Hay personas a las que si no le das ministerio o le dices que aún no es el momento, se van de la iglesia en busca de otra iglesia que le de ese lugar que reclaman, y al final tristemente encuentran esa iglesia. Eso generalmente no acaba bien, porque no es un proceder correcto. Ahora bien, ¿qué es madurez? ¿cómo distinguir a un cristiano maduro de un inmaduro?


Leamos Efesios 4:13-15 (PDT)

13 Este trabajo debe continuar hasta que estemos todos unidos en lo que creemos y conocemos acerca del Hijo de Dios. Nuestra meta es convertirnos en gente madura, vernos tal como Cristo y tener toda su perfección.

14 Así no nos portaremos como niños, ni seremos como un barco a la deriva arrastrados por cualquier nueva enseñanza de quienes buscan engañarnos con sus trampas. 15 Por el contrario, maduraremos y seremos como Cristo en todo sentido, enseñando la verdad con amor. Cristo es la cabeza


La madurez es nuestra meta, está por encima del servicio.


Según 1ª Corintios 13:11 (PDT) podemos ver 3 formas de reconocer la madurez de un creyente:

11 Cuando era niño hablaba como niño, pensaba como niño y razonaba como niño. Pero ya de adulto, dejé de comportarme como niño.


1. Lo que habla: en nuestras conversaciones quedamos retratados porque de la abundancia del corazón habla la boca. (Lucas 6:45)


2. Lo que piensa: Dice en Proverbios 23:7 que el hombre es como piensa. Quizá no podamos leer los pensamientos de nadie, pero al ver sus hechos podemos saber qué había en su cabeza.


3. Lo que razona o juzga: A través de las decisiones que toma, se ve la sabiduría que tiene, el discernimiento, etc.


Aun así, la madurez es un proceso continuo que nunca terminará en esta vida:

Filipenses 3:12-14 (PDT)

12 No quiero decir que ya llegué a la perfección en todo, sino que sigo adelante. Estoy tratando de alcanzar esa meta, pues esa es la razón por la cual Jesucristo me alcanzó a mí. 13 Hermanos, no considero haber llegado ya a la meta, pero esto sí es lo que hago: me olvido del pasado y me esfuerzo por alcanzar lo que está adelante. 14 Sigo hacia la meta para ganar el premio que Dios me ofreció cuando me llamó por medio de Jesucristo.

Y es muy importante tener en claro que para cualquier área de servicio en la iglesia se requiere madurez. Repito: no perfección, pero sí madurez. Y enfatizo que para cualquier área, por muy sencilla que parezca o de menor importancia.

Hay que tener claro también que no hay diferentes niveles de servicio, como vimos en 1ª Corintios 12, pero sí que es cierto que hay diferentes responsabilidades y consecuencias.


No es lo mismo un cristiano inmaduro ordenando las sillas de la iglesia, que un cristiano inmaduro pastoreando. Las consecuencias del segundo caso son mucho más relevantes, devastadoras con respecto al primer caso. (Santiago 3:1 PDT). Pero esto no debe servir para bajar el listón.

Una persona inmadura, poco espiritual, tiende a ofenderse y una persona que no es edificable, no es usable.


Veamos lo que dice en Hechos 6:1-7 (RV60)

1 En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria.

Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas.

Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo.

Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra.

Agradó la propuesta a toda la multitud; y eligieron a Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas, y a Nicolás prosélito de Antioquía;

a los cuales presentaron ante los apóstoles, quienes, orando, les impusieron las manos.

Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe.


Para una tarea tan simple como servir a las mesas buscaron personas de buen testimonio (intachables, integras), llenas del Espíritu Santo y de sabiduría. 3 rasgos que debe tener toda persona que quiera servir a Dios.


Por hacer hincapié en la reverencia que debemos darle a cualquier servicio a Dios y a su iglesia, es curioso como el texto dice que hasta los apóstoles le impusieron las manos y oraron por los elegidos para esta tarea tan simple de servir las mesas.


Veamos otro texto referente a esto para terminar: 1ª Timoteo 3:1-13 (RV60)

Requisitos de los obispos

Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea.

Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar;

no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro;

que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad

(pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?);

no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo.

También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo.

Requisitos de los diáconos

Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez, no dados a mucho vino, no codiciosos de ganancias deshonestas;

que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia.

10 Y éstos también sean sometidos a prueba primero, y entonces ejerzan el diaconado, si son irreprensibles.

11 Las mujeres asimismo sean honestas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo.

12 Los diáconos sean maridos de una sola mujer, y que gobiernen bien sus hijos y sus casas.

13 Porque los que ejerzan bien el diaconado, ganan para sí un grado honroso, y mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús.


Aquí podemos ver los requisitos para nombrar ancianos y diáconos.

Si nos fijamos bien, todo son cualidades del carácter, a excepción de un par de aptitudes (enseñar y gobernar bien), todo lo demás es referente al carácter, es decir, a ser, porque:


Es más importante SER que HACER.

Profesor y autor: Josué Sánchez

38 vistas

© 2018 por JOSUÉ SÁNCHEZ CONESA

  • Facebook Clean
  • Twitter limpio
  • YouTube Clean