Lección 2 ¿Cómo conocer la voluntad de Dios? 2ª Parte | Vivir con integridad y sabiduría

Actualizado: 3 de mar de 2019




Entendiendo y aceptando la voluntad de Dios


Efesios 1:3-6 (RV60)

3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, 4 según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, 5 en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, 6 para alabanza de la gloria de su gracia.


Él nos predestinó conforme a su voluntad, ¿para qué? Para alabanza de la gloria de su gracia. Dios me salva para El proclamar su gloria, a través de mi salvación, con lo cual Él pone de manifiesto, en despliegue, la gloria de su gracia. Entonces ahora yo tengo una idea, de qué es lo que Dios procura cuando me pide que yo viva su voluntad, es el despliegue de su gloria.


Pero hay algo más dentro de ese despliegue de su gloria.


Romanos 8:28-29 nos dice lo siguiente:

28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. 29 Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.


En primer lugar, recordemos que este versículo no está diciendo que todas las cosas son buenas, no, está diciendo que todas las cosas cooperan para bien, trabajan para que al final produzcan un bien.


Próxima pregunta, ¿cuál es el bien, que esas cosas están tratando de procurar? El propósito de la voluntad de Dios, que yo pueda ser hecho, de acuerdo a la imagen de su hijo; por tanto, Dios va a poner en ejecución, en acción, su voluntad en mi persona y cuando Él hace eso, Él está procurando formar en mí esa imagen, por tanto, todas las cosas van a cooperar para bien, pero el bien que procuran, es la formación de la imagen de Cristo en mí, y eso implica que enfermedades contribuyen a eso, eso implica que desastres naturales a veces contribuyen a eso, eso implica que la despedida de un trabajo a veces contribuye a eso, y es por eso que Dios me dice que la voluntad suya es siempre buena, agradable y perfecta, porque en último caso lo que están procurando es el bien para mi vida, un bien común para todos los hijos de Dios.


Por tanto, el propósito de su voluntad es la gloria de Dios y para ello nos forma a la imagen de su Hijo y se usará de lo que sea necesario para que esto se cumpla en nosotros.


Entendiendo la voluntad de Dios en su soberanía:


La voluntad soberana de Dios tiene que ver con algo que es eterno, aquello que Dios desde la eternidad pasada, ha concebido y ha decretado como que va a acontecer, que va a pasar, que va a ocurrir, por tanto, es algo que no puede ser alterado.


Isaías 14:24 (RV60) dice:

Jehová de los ejércitos juró diciendo: Ciertamente se hará de la manera que lo he pensado, y será confirmado como lo he determinado.


Dios tiene un pensamiento X, pero cada cosa que Dios piensa, es algo que El en ese momento o más adelante, va a estar poniendo en ejecución, bueno, de hecho lo que Dios ha pensado, lo ha pensado desde toda la eternidad y en el desarrollo histórico de la humanidad, Él va poniendo cada cosa en ejecución y las cosas van ocurriendo en su momento, en su lugar, en su manera, tal cual Él lo había concebido en su mente, tal como lo había pensado, así́ lo he planeado y así acontecerá.


Efesios 1: 11 (LBLA):

También hemos obtenido herencia, habiendo sido predestinados, escucha ahora, según el propósito de aquel que obra todas las cosas, conforme al consejo de su voluntad.


Nadie aconseja a Dios, Dios no tiene consejeros, nadie tiene la sabiduría que Dios tiene, el todo lo que opera, todo lo que obra, o ejecuta, todo lo que lleva a cabo lo ha hecho conforme y de manera exclusiva al consejo de su voluntad, que corresponde a un propósito definido en su mente también, porque nuestro Dios es un Dios de propósitos. Dios tiene el derecho de hacer cuanto Él quiera, Dios tiene el poder para hacer cuanto Él quiera, tiene la autoridad para hacer todo cuanto Él quiera.


Su voluntad no es cuestionable, ningún ser humano, ningún ángel pudiera cuestionar la autoridad de Dios sin pecar, lo podemos hacer, pero pecamos, porque ninguno de nosotros tiene rango por encima de Dios, y Dios revela eso en su palabra de diferentes maneras.


Daniel 4:35 dice:

Y todos los habitantes de la tierra son considerados como nada,

mas El actúa conforme a su voluntad en el ejército del cielo

y entre los habitantes de la tierra;

nadie puede detener[a] su mano,

ni decirle: “¿Qué has hecho?”


Dios tiene la autoridad, tiene el poder, tienen la santidad, tiene la justicia, para poder hacer eso y que nadie se atreva a cuestionarle.



Muchas veces la dificultad que tenemos, en la aceptación de la voluntad de Dios es que, tenemos concepciones de que es la felicidad que yo quiero, entonces cuando algo ocurre que aparentemente interfiere con la felicidad que yo entiendo, me siento mal, me siento irritado con Dios, o desagradado, o me preocupa, bueno, independientemente de que la voluntad de Dios me cause esas emociones que yo acabo de mencionar, Él la va a poner en ejecución y así́ va a ocurrir.


También es importante que yo recuerde, que, a la hora de yo buscar la voluntad de Dios, yo no debo esperar que esa voluntad me sea revelada en su plenitud.


Dios le dice Abraham en un momento dado: Vete de tu tierra y de tu parentela, ¿a donde tú quieres que me vaya? Y Dios le dice: hacia la tierra que yo te mostraré, bueno, pero ¿cuál es esa tierra? No, yo no te voy a decir, es la que yo te voy a mostrar, la tierra que yo te mostraré, tiempo futuro, camina, ve de camino, y cuando tú llegues allá́, yo te voy a mostrar esa tierra, esa es la tierra a la que yo te voy a apuntar. Esa fe entonces que yo necesito para vivir esa voluntad de Dios que me está haciendo revelada de esa manera, será́ probada a lo largo del camino, y en la medida en que yo paso la prueba, en esa misma medida Dios me revela el próximo paso de su voluntad.


Dios me llama a ejercitar la fe, pero yo tengo que entender lo que es la fe, yo tengo que entender la importancia que ejerce la fe en el plan de Dios. El autor de Hebreos en el capítulo 11: 6 me dice que sin fe es imposible agradar a Dios, bueno, ya yo comencé́ mal si mi grado de fe no está, porque Dios no está complacido si yo no muestro confianza en El, para el desarrollo de mis planes o de sus planes para conmigo.

Pero yo necesito entender lo que es la fe, porque mucha gente piensa que fe es un buen deseo o un gran deseo que yo tengo de que algo va a ocurrir y yo por fe sé que el año que viene yo voy a viajar, no, eso no es fe, eso es credulidad.


Fe por un lado es creer que Dios hará lo que Él ha dicho que hará y tú te vas al libro de Hebreos 11, en el salón de la fama de la fe, los héroes de la fe como se titula el capítulo y dice: por la fe Moisés hizo esto y aquello, pregunta ¿le dijo Dios a Moisés que fuera? Si, por la fe Abraham se fue de su tierra, ¿le dijo Dios a Abraham? Si, por la fe cada uno de los héroes mencionados a lo largo del camino en el libro de hebreos, por la fe Noe, ¿le dijo Dios a Noé que construyera un arca? Si, entonces fe es creer que Dios hará lo que Él dijo que va a hacer, lo revelado.


Por otro lado, fe es obedecer a Dios aun cuando no estoy seguro de lo que va a venir, Abraham no estaba seguro de lo que le esperaba, vete de tu tierra y de tu parentela, a la tierra que te mostraré ¿cuál tierra? La tierra que te voy a mostrar, él no sabe lo que va a venir y, ¿qué se come allá, que abundancia de alimentos hay allá? Nada de eso él podía preguntarlo, porque ya sería caminar por vista y no por fe.


Entonces la fe va a requerir mi obediencia, es obedecer aunque yo no esté seguro de lo que viene, y fe es obedecer independientemente de las consecuencias, quizás Abraham iba a tener consecuencias, bueno, él tuvo algunas; quizás Moisés iba a tener consecuencias, bueno, él tuvo algunas, y quizás las consecuencias ni siquiera son consecuencias producto de pecado en mí, sino producto de seguir la voluntad de Dios, entonces, independientemente de si terminó en la cruz o no, Cristo tenía que obedecer, eso es fe, yo obedezco independientemente de las consecuencias, entonces la voluntad de Dios está intrínsecamente relacionada a la vida de fe, porque la vida de fe se supone que tiene que ver precisamente, con el ejercicio o la vivencia de la voluntad de Dios para con nosotros.


Volviendo al tema que veníamos desarrollando, yo creo que Dios, una de las razones por la que no nos revela su voluntad en plenitud es porque muchas veces esa voluntad está llena de sinsabores, como fue el caso de Moisés en el desierto, yo creo que si Moisés hubiese sabido tempranamente todo lo que le esperaba, probablemente él hubiera insistido a Dios en que él no quería ir y que enviara a otra persona, “aquí́ estoy yo envía a otro”, y así somos nosotros, si Dios nos revelara lo que nos espera en el camino, renunciaríamos a esa voluntad.


Mucha gente piensa que cuando comienza a tener problemas en su vida, en una profesión que haya elegido, en un trabajo, o con una novia o esposa que haya elegido, cuando los problemas comienzan, muchas veces piensa "ah, yo creo que esta no fue la voluntad de Dios, porque mira los problemas que me está originando”, eso es un mal concepto.


La voluntad de Dios no está exenta, no es inmune a los problemas.

El mejor ejemplo de eso es el Señor Jesucristo, la única persona que vivió́ todo el tiempo 100% alineado conforme con la voluntad de Dios fue el Señor Jesús y nosotros sabemos que si hubo alguien que tuvo problemas, fue el Señor Jesús.


Lo que pasa que junto con los problemas Dios me da la gracia, para que yo pueda entonces vivir a través de esos problemas.

Dios a veces comienza a orquestar cosas en nuestras vidas, eso que Dios orquesta en ocasiones incluye cosas que son malas experiencias y cada vez que me acontece una de ellas yo se la atribuyó a Satanás, yo muchas veces le voy a estar atribuyendo a Satanás cosas que Dios está haciendo.


Hechos 4:27-28 (LBLA):

27 Porque en verdad, en esta ciudad se unieron tanto Herodes como Poncio Pilato, juntamente con los gentiles y los pueblos de Israel, contra tu santo siervo Jesús, a quien tú ungiste, 28 para hacer cuanto tu mano y tu propósito habían predestinado que sucediera.


De una manera muy clara, el libro de los Hechos nos está dejando ver que, ciertamente Herodes, Pilatos, los judíos, los Romanos, conspiraron para llevar a Cristo a la cruz, pero a fin de cuentas cuando ellos hicieron eso, lo que estaban llevando a cabo era algo que Dios había previamente predeterminado conforme a su propósito.


¿Cómo Dios pone en ejecución ese plan sin Él pecar, sin Él poner en Pilatos, en Herodes, en los judíos, el deseo de crucificar a su hijo? Dios no lo hace así, porque Él no es autor de pecado conforme a Santiago, sin embargo, Él lo orquesta que a fin de cuentas ellos si lo hagan así́, de una manera que ellos sean responsables de su pecado y Dios permanece responsable de su plan. Si te pones a pensarlo bien asusta el poder y la sabiduría que Dios tiene para que ocurra algo así. Dios es ilimitado, incontenible.


📷Fíjate lo que dice Pablo en Romanos 11:33-36 (NTV):

33 ¡Qué grande es la riqueza, la sabiduría y el conocimiento de Dios! ¡Es realmente imposible para nosotros entender sus decisiones y sus caminos! 34 Pues, ¿quién puede conocer los pensamientos del Señor? ¿Quién sabe lo suficiente para aconsejarlo? 35 ¿Y quién le ha entregado tanto para que él tenga que devolvérselo?



Dios nos dice a través del profeta Isaías 55:8-9 (NTV):

8 «Mis pensamientos no se parecen en nada a sus pensamientos —dice el Señor—.

Y mis caminos están muy por encima de lo que pudieran imaginarse.

9 Pues así como los cielos están más altos que la tierra,

así mis caminos están más altos que sus caminos

y mis pensamientos, más altos que sus pensamientos.


Mis caminos, mis pensamientos, son más altos que los tuyos, pero no un poco más altos, no, son infinitamente más altos que los tuyos, es un atrevimiento de parte del hombre, cuestionar una voluntad que él no tiene ni la más mínima idea de cómo opera, ni tiene la comprensión necesaria de la misma, ni del plan que se está́ elaborando, para que el cuestione a Dios como muchas veces el hombre le cuestiona.


El hombre tiene solamente una cosa que hacer con la voluntad de Dios y es aceptarla y obedecerla.

Dios en el ejercicio de su voluntad a veces da permiso para que una acción pecaminosa ocurra, pero el permiso de Dios, no implica necesariamente la aprobación de Dios, como algo que es santo.


Una buena ilustración de esto es la historia de José, cuando fue vendido como esclavo.


Génesis 45:4-8 (NTV):

4 «Por favor, acérquense», les dijo. Entonces ellos se acercaron, y él volvió a decirles: «Soy José, su hermano, a quien ustedes vendieron como esclavo en Egipto. 5 Pero no se inquieten ni se enojen con ustedes mismos por haberme vendido. Fue Dios quien me envió a este lugar antes que ustedes, a fin de preservarles la vida. 6 El hambre que ha azotado la tierra estos dos últimos años durará otros cinco años más, y no habrá ni siembra ni siega. 7 Dios me hizo llegar antes que ustedes para salvarles la vida a ustedes y a sus familias, y preservar la vida de muchos más. 8 Por lo tanto, fue Dios quien me envió a este lugar, ¡y no ustedes! Y fue él quien me hizo consejero del faraón, administrador de todo su palacio y gobernador de todo Egipto.


Dios no es autor de pecado, pero Dios dio permiso para que los hermanos de José lo pudieran vender, pero eso no implicaba, la aprobación de Dios, el aplauso de Dios como algo que era santo, bueno, no, pero Dios lo iba a permitir como un fin próximo.


Lucas 22:31-32 (RV60) Cristo hablando dice:

31 Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; 32 pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos.


Entonces Dios ha dado un permiso a Satanás para que haga X cosas, pero Cristo dice al mismo tiempo, yo he rogado por ti para que te puedas devolver, seguir por el camino correcto, no temas Simón, yo he estado rogando, pero va a haber un permiso dado para que Satanás pueda afectar a Pedro hasta un punto. Ese permiso que Dios otorga, no implica una vez más que Dios está aprobando como algo santo, lo que está a punto de acontecer es simplemente que Dios piensa orquestar eso para que pueda producir un buen fin para sus propósitos.


Otra pregunta que muchos tienen es ¿hasta dónde realmente hay una voluntad individual de Dios, para cada uno de nosotros?


Por ejemplo, si yo quiero estudiar una carrera, ¿tiene Dios una voluntad individual acerca de si yo debo hacerme médico o ingeniero o arquitecto? O ¿simplemente Dios, me pide que yo viva una vida en santidad y al vivir mi vida en santidad, yo pudiera escoger la carrera de mi elección y al escoger la carrera de mi elección, pues yo tengo esa libertad y no necesito consultar con Él acerca de eso?


Bueno, hay algunos que opinan de esa manera, yo no opino de esa manera porque entiendo que a la hora de Dios concebirme el me concibió con dones y talentos que Él iba a darme y a desarrollarlos en un momento dado, que correspondería mejor a una carrera versus otra, o a la vivencia en un país versus otro o de una circunstancia versus otra. Dios tiene una voluntad para cada uno de nosotros y eso es lo que algunos llaman la voluntad individual de Dios, pero yo no quiero llamarla de esa manera, porque es la misma voluntad soberana de Dios, pero es simplemente como esa voluntad se hace práctica en la vida de cada uno de nosotros.


El hombre tiene un camino a la voluntad de Dios yo no creo que él tiene más de uno, tiene la necesidad de aceptarla y luego someterse y la sumisión implica poderla vivir con gozo.


Isaías 45:9-10 (NTV) dice:

9 ¡Qué aflicción espera a los que discuten con su Creador!

¿Acaso discute la olla de barro con su hacedor?

¿Reprocha el barro al que le da forma diciéndole:

“¡Detente, lo estás haciendo mal!”?

¿Exclama la olla:

“¡Qué torpe eres!”?

10 ¡Qué terrible sería si un recién nacido le dijera a su padre:

“¿Por qué nací?”

o le dijera a su madre:

“¿Por qué me hiciste así?”.


Prepárate para lo que va a venirte si comienzas a contender, a resistir la voluntad de Dios, y la vida de Jonás está ahí́, como buena ilustración para todos nosotros.


Para ir resumiendo:


El ejercicio de la voluntad de Dios o vivir la voluntad de Dios va a requerir que yo arriesgue, si tú no quieres nunca arriesgar tú no puedes vivir la voluntad de Dios, porque la voluntad de Dios por definición requiere riesgo, Dios me pone en condiciones de cierto riesgo, para ejercitar mi fe.


En segundo lugar, el ejercicio de la voluntad de Dios va a requerir dejar lo familiar, nosotros preferimos lo conocido, lo manejable, lo controlable, y Dios dice no, yo prefiero lo que tú no conoces, lo que tú no manejas, porque es ahí donde tú vas a aprender a conocerme y a depender de mí.


Ejercer la voluntad de Dios va a requerir que yo suelte el control, Dios es el que está en control, nosotros creemos estar en control, nosotros pretendemos estar en control, pero todo el tiempo Dios dice: tú nunca has estado en control, yo tengo el control, tú tienes que soltarlo porque realmente yo soy quien siempre lo he tenido.


Seguir la voluntad de Dios va a requerir que yo confíe, que a fin de cuentas los resultados están en manos de Dios, a la hora de predicar, si estamos predicando un sermón evangelístico, quisiéramos ver convertidos, ¿pero sabes qué? Quizás no van a ver convertidos, pero yo tengo que confiar que esos resultados dependen de Dios y no de mí.


Condiciones y obstáculos para escuchar la voz de Dios y conocer su voluntad:


En la clase pasada dijimos que Dios nos va a hablar principalmente de 4 maneras: por medio de su Palabra, por medio del Espíritu Santo, por medio de las personas y por medio de las circunstancias. Además dijimos que Dios usa múltiples maneras de atraer nuestra atención hacia Él para escuchar su voz y revelarnos su voluntad.


Ahora quiero hablar un poquito de ciertos requerimientos para poder escuchar la voz de Dios y conocer su voluntad, así como de ciertos obstáculos que impiden que escuchemos su voz.


El primer requisito por supuesto es ser salvo, esa es la base y el fundamento de todo lo demás, no vamos a tocar este tema porque damos por hecho que todos los que estamos en esta escuela bíblica somos salvos.


El segundo requisito es la santidad.


1ª Tesalonicenses 4:1-3 (RV60):

1 Por lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús, que de la manera que aprendisteis de nosotros cómo os conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más. 2 Porque ya sabéis qué instrucciones os dimos por el Señor Jesús; 3 pues la voluntad de Dios es vuestra santificación.


Romanos 12:1-2 (RV60):

1 Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. 2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.


Ambos versículos nos muestran que su voluntad es nuestra santificación y que para poder comprobarla y vivir en esa voluntad yo necesito presentar mi cuerpo como sacrificio vivo y agradable, como un sacrificio que es aceptable a Dios, no puedo adaptarme a las corrientes de este mundo, y yo necesito una mente y un corazón transformado.


Por tanto, no podemos ocultar ningún pecado, es decir, si sé que hay un pecado en mi vida no puedo dejarlo ahí escondido, tengo que resolver el problema. Cuando hemos orado con persistencia con relación a algún problema y Dios se mantiene silencioso, es preciso que nos analicemos para ver si hay pecado oculto. Incluso podemos no tener conciencia de que lo estamos escondiendo. Es por ello que lo único que puede dar resultado es un cuidadoso examen. Cuando Dios nos hace ver algún pecado en particular, y respondemos negativamente, no creo que nos vuelva a decir algo hasta que hayamos obedecido la orden anterior. ¿Por qué habría de seguir hablándonos si no pensamos obedecer? Ocultar el pecado nubla nuestra visión, divide la mente y tapona los oídos.


Anécdota de Charles Stanley:

En una de las iglesias en que fui pastor hicimos una campaña para saldar una deuda bastante grande sobre la que estaba pagando intereses muy altos. Elegí a dos líderes para que dirigieran la campaña a fin de que pudiéramos saldar la deuda en pocas semanas. Habían sido amigos durante muchos años. Ambos ayudaron a comenzar la iglesia y colaboraron en diversos aspectos de nuestras actividades.


Hubo que tomar una decisión en la que ellos no se ponían de acuerdo. Cuando la iglesia votó a favor de la posición de uno, el otro inmediatamente se enojó y se volvió hostil y amargado; dejó de concurrir a los cultos y arrastró a su familia consigo. ¡Y todo ese resentimiento estaba dirigido hacia su mejor amigo!


Se negó a escuchar los ruegos para que se reconciliaran. Pude ver las desalentadoras consecuencias de su creciente amargura. En menos de un año su negocio estaba prácticamente en bancarrota. Tuvo un ataque al corazón. Se aisló de la gente. Su hijo se rebeló. Su esposa amenazó con abandonarlo. Y sin embargo ninguna de estas circunstancias tuvieron efecto alguno en él. A los pocos años murió derrotado y arruinado. No fue capaz de superar su amargura, su espíritu no perdonador.


El tercer requisito es ser llenos del Espíritu Santo.


Efesios 5:15-18 (NTV):

15 Así que tengan cuidado de cómo viven. No vivan como necios sino como sabios. 16 Saquen el mayor provecho de cada oportunidad en estos días malos. 17 No actúen sin pensar, más bien procuren entender lo que el Señor quiere que hagan. 18 No se emborrachen con vino, porque eso les arruinará la vida. En cambio, sean llenos del Espíritu Santo.


Muchos cristianos dicen: “No entiendo por qué Dios no me ha revelado con quién debo casarme”, otros dicen: “¿por qué no me muestra qué trabajo o profesión debo estudiar?” Etc. Y durante todo ese tiempo las personas ni siquiera están llenas del Espíritu, lo cual está claramente revelado como su voluntad. ¿Por qué Dios debe mostrar a una persona algo si ni siquiera está cumpliendo con aquello que está revelado claramente en su Palabra? Le preguntamos a Dios por su voluntad en ciertas cosas pero luego aquello que está revelado claramente no lo llevamos a cabo, eso es como decirle a Dios, me interesa esto, pero esto otro que tú me dices no tanto.


Solamente 3 requisitos, si estos 3 requisitos se dan en nuestras vidas ¿quién gobierna nuestros deseos? Dios. Por eso este versículo cobra sentido:


Salmos 37:4-5 (RV60):

Deléitate asimismo en Jehová,

Y él te concederá las peticiones de tu corazón.

5 Encomienda a Jehová tu camino,

Y confía en él; y él hará.


¿Cuándo concederá los deseos de mi corazón? Cuando mi corazón lo gobierne el Espíritu de Dios y el Señor sea mi deleite, entonces todo aquello que pida estará alineado con su voluntad.


Hay un versículo que habla claramente de que lo normal es que el creyente escuche la voz de Dios sin ningún problema:


Juan 10:27 (RV60) dice:

Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen.


El andar natural del creyente lleno del Espíritu es tal que cuando Dios habla debería poder reconocer su voz.

¿Qué sucede entonces? Honestamente, debemos ser llenos del Espíritu y vaciarnos de nosotros mismos, el escuchar a Dios debería de ser algo casi natural para un cristiano y no un mar de dudas.


Como ya hemos definido los requisitos indispensables para poder conocer y caminar en la voluntad de Dios, ya podemos por descarte identificar algunos de los obstáculos: la falta de santidad y por ende la falta de llenura del Espíritu Santo.


Veamos algunos obstáculos más:


Poca lectura de su Palabra


Otro obstáculo es el sentimiento de culpa.

Hay dos tipos de culpa. Uno es la culpa verdadera, vale decir, la que nace de haber pecado contra Dios; somos responsables por la situación creada y tenernos que resolverla. El segundo es la culpa falsa, esto ocurre cuando el diablo nos acusa de no estar a la altura de lo que Dios quiere.


Muchas son las personas que viven innumerables años bajo esta engañosa sensación de culpa. Piensan que no pueden llegar nunca a ser realmente aceptados por Dios; creen que nunca lograrán estar a su altura y que jamás lo agradarán; piensan que nunca llegarán a ser todo lo que Él quiere que sean. A estas personas les resulta difícil oír a Dios, porque Satanás no deja de acusarlas, diciendo: «¿Crees que Dios te va a hablar a ti? Mira lo que has hecho en el pasado. ¿Piensas que va a pasar por alto todo eso?» Todo lo que oyen les llega a través del marco pre programado de sus sentimientos de culpa.


Se trata del engaño del diablo porque Dios nos ha perdonado, y cuando hemos sido perdonados queda todo arreglado. Los individuos cuyo corazón vive hostigado por un sentido de culpabilidad son aquellos cuyas oraciones se centran fundamentalmente en sí mismos, porque están muy preocupados por lo que hay de malo en ellos y por la forma de resolverlo. Cuando tenemos esos sentimientos de condenación divina apenas si nos atrevemos a escuchar, porque ya no aguantamos que nos sigan juzgando.


Otro obstáculo es un espíritu rebelde.

La persona rebelde puede querer orar pero no oír. Dios le habla al de corazón rebelde para que se arrepienta de su pecado, pero SI no hay ningún cambio, se niega a hablarle sobre otros asuntos. La rebeldía obstaculiza la penetrante voz de Dios.


La rebeldía no es lo mismo que la renuencia. Dios entiende que titubeemos a veces, corno ocurrió cuando habló con Moisés. Cuando Dios lo llamó básicamente le respondió que se

había equivocado en la elección de la persona. Después de todo, él había estado dedicado a cuidar ovejas durante cuarenta años, y quería que volviera a Faraón y sacara a dos millones y medio de personas de la esclavitud en Egipto. ¡Seguramente también nos hubiéramos resistido! Como Moisés, le podernos decir a Dios que no nos gusta lo que nos está diciendo; pero rebelamos en contra de sus instrucciones es otra cosa.


Consecuencias de no escuchar a Dios y no aceptar y obedecer su voluntad:


1. Somos fácilmente engañados por nuestro corazón y por Satanás.

2. Tomamos decisiones que apelan a la carne.

3. Ofrecemos excusas por nuestros errores.

4. Sufriremos las consecuencias.

5. Otras personas alrededor de nosotros sufrirán.

6. Perderemos lo mejor de Dios.


Pincha aquí para para hacer el test de auto evaluación:



https://goo.gl/forms/Mf7VLSx9pSSKW9H23



Profesor: Josué Sánchez


Bibliografía:

Vivir con integridad y sabiduría (Miguel Núñez)

Cómo escuchar la voz de Dios (Charles Stanley)

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© 2018 por JOSUÉ SÁNCHEZ CONESA

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