Lección 11 Nuestro adversario y nuestra lucha 3ª Parte | Vivir con integridad y sabiduría

A continuación os dejamos el audio de la clase en Fuente Álamo:









Y acá el audio de la clase en Cartagena:









Hoy continuamos desarrollando:


¿Cómo trabajan Satanás y sus demonios?


En primer lugar, en la clase pasada vimos que:


No vamos a desarrollarlo de nuevo porque ya lo vimos en la clase anterior.

En segundo lugar vimos que:


Y para esto pusimos el ejemplo del rey David cuando fue incitado por Satanás para hacer un censo del pueblo.


Dios claramente le había dicho que no hiciera ese censo, algo que a priori no parecía malo porque era un simple censo, es decir, contabilizar a su ejército, ¿qué tendría eso de malo? Contar a un ejército a ojos tuyos y míos no es pecado ¿verdad? pero Dios expresamente le había dicho que no lo hiciera, porque al hacerlo estaba enorgulleciéndose y poniendo su confianza para la victoria en su ejército humano y no en Dios, cuando era Dios el que les daba la victoria sobre sus enemigos. Cuando David cayó en este pecado, la furia de Dios fue muy grande y trajo muy graves consecuencias.


En 1ª Corintios 10:13 dice:

No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.


¿Cómo se aplica este versículo en esta situación o en cualquier otra tentación, siendo que muchas veces caemos en tentación? Parecería una contradicción el hecho de que Dios no permite tentaciones sobre nuestras vidas que no podamos resistir, pero luego caemos en algunas de ellas. Lo que este versículo nos está diciendo es que Dios nos ha dado suficiente capacidad y poder como para no pecar, porque somos libres de la esclavitud del pecado, y por tanto, tenemos opción de no pecar (cosa que antes no, cuando no eramos hijos de Dios). Y, ¿cuál es esa salida que nos da para que podamos soportar? Pues el mismo Espíritu de Dios nos trae a memoria la Palabra de Dios identificando no solamente esa tentación como pecado sino también las consecuencias. También se usará de personas que te adviertan de que eso está mal, o cualquier medio, como por ejemplo una predicación en la radio, una predicación en la iglesia, una conversación con un hermano, un libro que has leído y así podría seguir poniendo ejemplos. Resumiendo, Dios te da la fuerza para no pecar por medio de su Espíritu y te advierte de que eso es pecado y de las consecuencias de ese pecado. Por tanto, si pecamos no es porque no pudimos dejar de hacerlo, sino porque quisimos hacerlo e ignoramos por completo a Dios y a su Palabra, hicimos caso omiso a esa "salida" que Él nos daba, ¿por qué? porque decidimos saciar los deseos de la carne por encima de los deseos del Espíritu.


David en esta historia cayó en la tentación de censar al pueblo porque quiso. Si leemos en 1ª Crónicas 21 del versículo 1 en adelante, veremos de que los mismo generales de David sabían que Dios no estaba de acuerdo con eso, que era una temeridad hacerlo y advirtieron a David para que no lo hiciera. David hizo oídos sordos, pero no sólo a Dios y a ellos, sino al recordatorio de lo que le pasó a Saúl, el rey que hubo antes de él, al cual David sirvió en palacio desde jovencito, y experimentó en sus propias carnes las consecuencias de la desobediencia de Saúl a Dios, y como Dios se apartó de Saúl y lo desechó del reino. Así que David tenía varias "salidas", suficientes como para haberse estado quieto, pero no lo hizo porque no quiso, su orgullo junto a la incitación de Satanás, inclinaron la balanza del lado de su carne para acabar desobedeciendo a Dios y por causa de eso murieron 70 mil personas del pueblo de Israel.


Tenemos que tener 3 cosas en cuenta:


Lo que parece estar bajo control y ser una pequeña concesión de la carne, un pequeño pecado momentáneo, acaba siendo otro más al día siguiente y un hábito con el paso de los días. Dicho de otra manera, cuando pecamos estamos rompiendo una barrera que nos facilita volver a pecar, y no sólo en esa área, sino en otras más.


Anécdota del niño y el pato:


Las consecuencias siempre son más graves de las que uno espera. Es como cuando uno lanza una piedra a un lago en el que está el agua completamente en calma, cuando esa piedra cae sobre el agua empiezan a formarse cientos de ondas que se extienden por todo el lago. De la misma manera, lo que nosotros definimos como un pequeño pecado, al final siempre es más grande de como nosotros lo medimos y las consecuencias abarcan más de lo que nosotros pensamos e incluso el daño que puede producir en terceras personas.


Vayamos al siguiente punto:





Mucho cuidado porque una de las maneras en las que le damos ventaja a Satanás en este aspecto es cuando empezamos a sembrar dudas con respecto a la inerrancia de nuestras traducciones bíblicas y empezamos a dudar de si nuestras Biblias realmente son confiables, a raíz de eso empezamos a dar lugar a enseñanzas que desacreditan a la persona de Cristo y nos alejan de la verdadera fe.


Otra situación que se da es el abrazar un evangelio cómodo, light, que ha perdido de su centro a Cristo, porque está más acorde a mi carne.


Y otra de las situaciones que provocan que Satanás gane venta en esta área con nosotros es cuando hay quejas respecto a nuestra iglesia o las iglesias en general y también de los ministerios, y empezamos poco a poco a rebelarnos en contra de todo lo que tiene que ver con "iglesia", ya sea por descontentos, o por frustraciones o por desengaños, pero damos lugar a que el diablo nos juegue una mala pasada y acabamos abriéndole puertas en este sentido que nos llevan a alejarnos en principio de la iglesia y posteriormente de Dios.



Al igual que la adversidad es un instrumento que Dios usa para que crezcamos a su imagen y se cumplan sus propósitos en nuestras vidas, Satanás también quiere sacar partido de esas circunstancias adversas para alejarnos de Dios, sembrando queja, desconfianza y debilitando nuestra fe.


Pero también va a intentar debilitar nuestra fe cuando todo nos va bien, ¿cómo? Pues creando la sensación de relax que nos lleva a centrarnos en nosotros mismos y a no depender de Dios, a sentirnos autosuficientes y poco a poco bajar la guardia. Como las cosas nos van bien, no buscamos con la misma intensidad a Dios, esto es un mal que nos suele pasar a todos los seres humanos. Tenemos que llegar a la madurez de depender en toda circunstancia y situación de Dios, alejados de Él nada podemos hacer, somos seres dependientes, Dios es la fuente de vida y de sabiduría, nuestra capacidad y nuestra fuerza, en Dios lo tenemos todo, y lo necesitamos cada día, no nos relajemos y dejemos de buscarlo porque será el peor de los errores. Busquemos a Dios por amor, que no mengüe el deseo de relacionarnos con Él porque Él nos amó primero, ese amor avivado es el que nos va a llevar a depender de Él siempre.



Aquí Pablo reconoce que Satanás impidió su visita a Tesalónica. Está claro que van a haber obstáculos e impedimentos en nuestro servicio a Dios, ya sea en nuestro hogar, lugar de trabajo o iglesia. Satanás no quiere ver como avanza el reino de Dios, por eso pondrá todo su empeño en que esto no ocurra. Necesitamos toda la fuerza y sabiduría del Espíritu para que el reino avance, no es en nuestras fuerzas, sino en las suyas, no es en nuestras habilidades o sabiduría, sino en su sabiduría.



No hace falta reprender a Satanás en todas estas áreas de ataque que hemos visto, la Biblia no nos enseña esto, ahora desarrollaremos lo que nos enseña la Palabra. Solamente nos insta a reprender a Satanás en el nombre del Señor en el contexto del evangelismo, para libertar a los cautivos por el diablo, pero aún en ese contexto evangelístico, no debemos abusar de esto, tenemos que hacerlo con discernimientos espiritual, cuando el Espíritu nos guíe en esa dirección. Hemos sido llamados a predicar el evangelio, la Palabra por sí misma tiene poder para liberar, el Espíritu Santo es el que trae convicción de pecado.


Aquí Pablo le está instando a Timoteo a que predique el evangelio con mansedumbre, con paciencia, mostrándole el error, trayéndoles luz a los no creyentes para que se arrepientan. Acá no vemos a Pablo que inste a que los ande reprendiendo, y esto es una constante en todo el Nuevo Testamento.










Cuando Pablo usa la metáfora de la armadura, él tiene en mente la única armadura que ha conocido, la de un soldado romano.

Este cinturón era el que sostenía al resto de la armadura, ceñía los vestidos al cuerpo y sostenía la espada. Ese cinto como se ve en la imagen tenía unos flecos justo al medio, esos flecos eran de cuero grueso y duro acompañado de pequeñas bolas de metal que fortalecían ese cuero y cubrían las partes más nobles (débiles) del cuerpo.


La Palabra de Dios es la verdad, es el cinto que debemos ceñirnos firmes, es nuestro sostén, debemos renovar y limpiar nuestros pensamientos meditando cada día en ella y creciendo en toda sabiduría y discernimiento que vienen a través de ella a nuestras vidas.


Nunca dudemos ni negociemos con lo que está escrito en la Palabra, sino que lo atesoremos y nos aferremos a ella.


La coraza guardaba de los golpes a los órganos vitales como el corazón y los pulmones entre otros.


El apresto es el calzado. El soldado romano llevaba unas sandalias de cuero que en la suela tenían como una especie de clavos que se agarraban al terreno para darle estabilidad al soldado en la batalla y que no se resbalara al correr o caminar.


Ese escudo llegaba a medir normalmente 1,50 metros de alto por 1 metro de ancho, dependiendo de la estatura del soldado, el escudo cubría completamente al soldado. En el centro del escudo tenía como una bola o cono metálico que servía para golpear en el cuerpo a cuerpo y además tenía una forma ovalada para repeler las flechas, piedras y golpes de espada.


Con una fe vida, una fe vivida cada día y que crece y se mantiene avivada por medio de la relación con el Señor, somos capaces de repeler todo tipo de dardo del enemigo. Es nuestra relación íntima con el Señor la que hace que nuestra fe sea viva y realmente sea como un escudo protector para nosotros.


Nuestro escudo es aún mayor cuando formamos parte de una comunidad cristiana (iglesia local), como en la Palabra nos insta a ello. Es de vital importancia vivir nuestra vida cristiana en comunidad, porque necesitamos fortalecernos por medio de la fe de otros que sirven de escudo y fortaleza para nuestras vidas, así como nosotros para la vida de otros.

En el ejército romano tenían una formación llamada "formación tortuga", como vemos en la imagen de abajo. Esta formación ejemplifica de algún modo cómo tenemos que ser como iglesia local, nuestra fe protege a otros y la fe de otros nos protege a nosotros.


Esta formación es prácticamente inexpugnable, sólo cuando uno de los soldados decide retirar su escudo o salirse de la formación, entonces todos sufren y posiblemente ese soldado caiga en batalla rápidamente.


El yelmo es el casco.





Es necesario que oremos los unos por los otros para protegernos, recordemos que somos una familia y que es nuestra responsabilidad velar con toda perseverancia por el resto del cuerpo de Cristo, su iglesia.


Necesitamos toda la armadura, no sólo una parte de ella, sino toda, porque si falta un elemento estamos dándole ventaja a Satanás para que pueda influenciar nuestras vidas con sus artimañas y nos robe, nos empiece a destruir o procure nuestra muerte espiritual.


Profesor: Josué Sánchez Conesa



34 vistas

© 2018 por JOSUÉ SÁNCHEZ CONESA

  • Facebook Clean
  • Twitter limpio
  • YouTube Clean