La batalla de la fe


2 Crónicas 20.1-18

1 Pasadas estas cosas, aconteció que los hijos de Moab y de Amón, y con ellos otros de los amonitas, vinieron contra Josafat a la guerra.

Y acudieron algunos y dieron aviso a Josafat, diciendo: Contra ti viene una gran multitud del otro lado del mar, y de Siria; y he aquí están en Hazezon-tamar, que es En-gadi.

Entonces él tuvo temor; y Josafat humilló su rostro para consultar a Jehová, e hizo pregonar ayuno a todo Judá.

Y se reunieron los de Judá para pedir socorro a Jehová; y también de todas las ciudades de Judá vinieron a pedir ayuda a Jehová.

Entonces Josafat se puso en pie en la asamblea de Judá y de Jerusalén, en la casa de Jehová, delante del atrio nuevo;

y dijo: Jehová Dios de nuestros padres, ¿no eres tú Dios en los cielos, y tienes dominio sobre todos los reinos de las naciones? ¿No está en tu mano tal fuerza y poder, que no hay quien te resista?

Dios nuestro, ¿no echaste tú los moradores de esta tierra delante de tu pueblo Israel, y la diste a la descendencia de Abraham tu amigo para siempre?

Y ellos han habitado en ella, y te han edificado en ella santuario a tu nombre, diciendo:

Si mal viniere sobre nosotros, o espada de castigo, o pestilencia, o hambre, nos presentaremos delante de esta casa, y delante de ti (porque tu nombre está en esta casa), y a causa de nuestras tribulaciones clamaremos a ti, y tú nos oirás y salvarás.

10 Ahora, pues, he aquí los hijos de Amón y de Moab, y los del monte de Seir, a cuya tierra no quisiste que pasase Israel cuando venía de la tierra de Egipto, sino que se apartase de ellos, y no los destruyese;

11 he aquí ellos nos dan el pago viniendo a arrojarnos de la heredad que tú nos diste en posesión.

12 !!Oh Dios nuestro! ¿no los juzgarás tú? Porque en nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud que viene contra nosotros; no sabemos qué hacer, y a ti volvemos nuestros ojos.

13 Y todo Judá estaba en pie delante de Jehová, con sus niños y sus mujeres y sus hijos.

14 Y estaba allí Jahaziel hijo de Zacarías, hijo de Benaía, hijo de Jeiel, hijo de Matanías, levita de los hijos de Asaf, sobre el cual vino el Espíritu de Jehová en medio de la reunión;

15 y dijo: Oíd, Judá todo, y vosotros moradores de Jerusalén, y tú, rey Josafat. Jehová os dice así: No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande, porque no es vuestra la guerra, sino de Dios.

16 Mañana descenderéis contra ellos; he aquí que ellos subirán por la cuesta de Sis, y los hallaréis junto al arroyo, antes del desierto de Jeruel.

17 No habrá para qué peleéis vosotros en este caso; paraos, estad quietos, y ved la salvación de Jehová con vosotros. Oh Judá y Jerusalén, no temáis ni desmayéis; salid mañana contra ellos, porque Jehová estará con vosotros.

18 Entonces Josafat se inclinó rostro a tierra, y asimismo todo Judá y los moradores de Jerusalén se postraron delante de Jehová, y adoraron a Jehová.


Algunas veces, la fe se siente como una batalla. Un día confiamos en Dios y el siguiente día dudamos de Él. El péndulo de nuestros pensamientos y emociones puede oscilar entre la confianza y la incertidumbre. Pero Dios provee la clave para afianzar nuestra fe.


Los períodos de temor, ira o estrés provocados por la duda son normales para los seres humanos, pero como cristianos, tenemos el poder del Espíritu Santo para someter estos sentimientos naturales al Señor. Recordar la naturaleza y las promesas de Dios es una de las mejores maneras de comenzar este proceso. Cuando Satanás nos da razones para dudar, Dios quiere que recurramos a la fuente de las verdades bíblicas, porque centrarnos en el Padre hace oscilar nuestro péndulo hacia la confianza en Él.


En 2 Crónicas 20, el rey Josafat se entera de un ataque que se avecina. A pesar de una reacción inicial de temor, demostró total confianza en Dios. Al reunir al pueblo de Judá, ofreció una oración grandiosa centrada en Dios.


- Comenzó alabando a Dios por ser el gobernante de todas las naciones (v. 6).

- Recordó cómo el Señor había luchado por Israel en el pasado (vv. 7-9).

- Luego, basándose en los atributos de Dios y en las promesas y ayuda anteriores, pidió la protección divina en su situación (vv. 10-12).


Josafat no miró al ejército que se aproximaba sino a su Dios. Este es un modelo maravilloso que debemos imitar cada vez que sintamos que nuestra fe se tambalea. Cuanto más contemplemos las dificultades a las que nos enfrentemos, más grandes nos parecerán. Pero si dirigimos nuestra atención a Dios Todopoderoso, será magnificado y nuestra fe crecerá.

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© 2018 por JOSUÉ SÁNCHEZ CONESA

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