Invita al Espíritu Santo en tu día a día


Una mañana, durante mi tiempo de oración y meditación, mientras todo estaba en calma, una paloma vino a posarse cerca de mí. Esta experiencia me hizo reflexionar una vez más sobre la importancia de la meditación. ¿Por qué? Porque es ahí donde TODO puede pasar.


Es en nuestros tiempos de meditación donde Dios se reúne con nosotros para hablarnos. A veces, sin embargo, no prestamos la suficiente atención, como Job dice: “En una o en dos maneras habla Dios; pero el hombre no entiende” (Job 33:14).


Esa mañana, Dios utilizó algo totalmente inesperado como esa paloma para hablarme.

En la Palabra de Dios, la paloma es un símbolo que representa claramente al Espíritu Santo. Cuando Jesús fue bautizado, el Espíritu de Dios se manifestó en forma de paloma. El Espíritu Santo es la persona de la Trinidad que está constantemente contigo, a tu lado. Es Dios que te acompaña, que te habla y te reconforta.


Cuando el Espíritu Santo desciende sobre ti, puedes oír lo que Él quiere decirte, para guardar preciosamente Sus Palabras y anotarlas sobre tu diario de oración (vuelve a leer el mensaje de ayer para entender mejor a qué se refiere esto).


En este día, querido(a) amigo(a), te animo a que:

Invites al Espíritu Santo a que se revele a ti, dejes que la paloma del Espíritu se pose en tu vida, le des todo lo que te parece pesado, le pidas que te invada con Su paz sobrenatural.

Que este sea un hábito diario en tu vida.


Te invito ahora a orar conmigo: “Señor, quiero pedirte que tu Espíritu Santo me guíe cada día en Tu camino y que me transforme cada vez más, para que sea más y más parecido a Ti. Te agradezco por haberme hecho tu hijo(a) bien amado(a). En el Nombre de Jesús, ¡Amén!”.


¡Que el Espíritu de Dios te acompañe cada día de tu vida!

4 vistas

© 2018 por JOSUÉ SÁNCHEZ CONESA

  • Facebook Clean
  • Twitter limpio
  • YouTube Clean