El trabajo del Espíritu Santo


Juan 16:7-15 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré.

Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.

De pecado, por cuanto no creen en mí;

10 de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más;

11 y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado.

12 Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar.

13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.

14 El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.

15 Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.


Si alguien le preguntara qué hace el Espíritu Santo, ¿cómo respondería? Es posible que algunos cristianos no estén conscientes de lo que hace en sus vidas, pero la obra del Espíritu no es un misterio; la Biblia nos dice cuál es su papel.


NOS CONVENCE DE PECADO (Jn 16.8). Este es el primer paso para reconocer nuestra necesidad de salvación. Pero aun después, el Espíritu nos sigue mostrando nuestro pecado para que podamos confesárselo a Dios y ser perdonados (1 Jn 1.9).


NOS GUÍA A TODA VERDAD (Jn 16.13, 14). El Espíritu Santo enseña acerca de Cristo y de la Palabra de Dios, y nos ayuda a discernir la diferencia entre la verdad y la mentira.


NOS LLENA (Ef 5.18). Ser lleno del Espíritu significa que nuestro camino es dirigido por Él, como un barco que es conducido por el viento. Lo cual requiere que nos entreguemos y reconozcamos que somos suyos y que tiene el derecho de dirigirnos.


PRODUCE FRUTO EN NOSOTROS (Ga 5.22, 23). El Espíritu produce cualidades como amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio propio.


Aunque el Espíritu Santo habita en nosotros y nos sella en el momento de la salvación, su actividad en cada creyente toma toda la vida. Él es nuestro Ayudador constante, que nos transforma a la imagen de Cristo y nos capacita para nuestros desafíos diarios, de modo que no tengamos que batallar por la vida. En todas nuestras dificultades, conflictos y angustias, guía nuestro camino, guarda nuestros corazones y nos da su sabiduría.

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© 2018 por JOSUÉ SÁNCHEZ CONESA

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