¡Detente y escucha a Dios!


Por la mañana, todos tenemos nuestros pequeños hábitos. Podemos igualmente llamarlos rutinas. Son las primeras cosas que hacemos en el día. Durante los próximos 7 días, te propongo que reflexionemos juntos sobre estos primeros instantes del día, y sobre cómo nos afectan.


El primer día del año es un poco como el primer día de colegio: todos estamos motivados, dispuestos a hacer lo que el maestro nos pida. Estamos llenos de buenos propósitos, tanto en lo espiritual como en lo natural. Hacer deporte 3 veces por semana, comer más equilibradamente, frenar las adicciones, cambiar de actitud… son solo unos pocos ejemplos de las resoluciones más típicas.


Tomar buenas resoluciones está bien, pero perseverar en ellas es aún mejor. En efecto, fíjate: ¡el 80% de la gente abandona sus buenas resoluciones de año nuevo solamente a las dos semanas!


Es por esto que los hábitos, más que las resoluciones, tienen un gran poder sobre nosotros, porque crean un modelo, una guía que determinará en gran parte cómo vamos a vivir nuestra vida.


De esta manera, desarrollar buenos hábitos es la forma en la que podemos llegar a cumplir esas buenas resoluciones. Por ejemplo, yo personalmente (Eric Celerier; el escritor de este devocional), hace algún tiempo empecé a desarrollar una serie de buenos hábitos que me permitieron escribir “Un Milagro Cada Día” (un email alentador que escribo y envío diariamente a miles de personas). Hace ya más de 1.000 días que empecé con estos mensajes, y gracias a estos hábitos he sido capaz de seguir creándolos y enviándolos ininterrumpidamente (¡y gracias también, claro está, a la preciosa ayuda de mi equipo, al cual agradezco su esfuerzo de todo corazón!).


Lo que me motiva a seguir escribiendo estos mensajes es ver el buen fruto que producen en la vida de los lectores. ¡Cuando leo los testimonios que nos mandan, esto me anima a seguir adelante! Escribo, busco contenidos, veo vídeos, les recomiendo libros que podrían interesarles… pero, sobre todo, guardo la visión de las vidas cambiadas y transformadas ante mis ojos. Todo ello como dice Habacuc 2:2, “Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella”.


Por tanto, querido(a) amigo(a), el primer hábito a desarrollar podría ser: “¡Guarda la visión frente a tus ojos!”


Anota tus buenas resoluciones y consúltalas regularmente. Esto te motivará a seguir adelante y a estar enfocado en lo que haces.


¡Deseo profundamente que tengas éxito en tu vida cristiana y que disfrutes de un excelente tiempo de meditación a lo largo de estos días, en la medida en la que avanzas en esta serie de mensajes! Que seas ricamente bendecido(a), más allá de lo que puedas incluso imaginar.

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© 2018 por JOSUÉ SÁNCHEZ CONESA

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