¿De verdad importan los padres?


Deuteronomio 6.1-9

1 Estos, pues, son los mandamientos, estatutos y decretos que Jehová vuestro Dios mandó que os enseñase, para que los pongáis por obra en la tierra a la cual pasáis vosotros para tomarla;

para que temas a Jehová tu Dios, guardando todos sus estatutos y sus mandamientos que yo te mando, tú, tu hijo, y el hijo de tu hijo, todos los días de tu vida, para que tus días sean prolongados.

Oye, pues, oh Israel, y cuida de ponerlos por obra, para que te vaya bien en la tierra que fluye leche y miel, y os multipliquéis, como te ha dicho Jehová el Dios de tus padres.

Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.

Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.

Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón;

y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.

Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos;

y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.


Las familias luchan con problemas hoy en día, lo cual siempre ha sido así. Aunque hay muchas teorías del porqué, la mejor respuesta se encuentra en la Palabra de Dios. Después de todo, Él diseñó a la familia para ser la unidad fundamental de la sociedad, y sabe mejor cómo debe funcionar. Ninguna familia está exenta de dificultades, pero los preceptos de Dios pueden ayudar a las personas a conducirse por los altibajos de la vida de una manera que lo glorifique.


La Biblia enseña que el Señor ha confiado el liderazgo en el hogar al esposo y padre (1 Co 11.3). Esto no significa que los hombres sean superiores o más espirituales que las mujeres (Ga 3.27, 28); solo enseña que Dios, en su soberana sabiduría, les ha dado roles distintos. Aunque nuestro mundo puede encontrar esto ofensivo, no cambia la norma ordenada por Dios, ni tampoco justifica a ningún padre a desentenderse del rol.


Según la Biblia, la responsabilidad del padre es dirigir a su familia física, emocional y espiritualmente. La mayoría de los padres trabajan duro para satisfacer las necesidades materiales, y muchos les dedican a sus familias tiempo y amor. Pero ¿cuántos son diligentes para liderar espiritualmente?


Los padres son responsables de enseñar a sus hijos a leer la Biblia y a orar, y a ser modelos de rectitud. Las madres y la iglesia también contribuyen a la capacitación espiritual de los hijos, pero los padres son responsables ante el Señor por el liderazgo espiritual de la familia.


Aunque esta tarea sea intimidante, Dios ha provisto tanto a su Espíritu como su Palabra para guiar y capacitar a los padres para llevarla a cabo. Si ocupan el lugar que les corresponde, las relaciones familiares mejorarán.

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© 2018 por JOSUÉ SÁNCHEZ CONESA

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