¡Cultiva el gozo en tu vida!


Hoy, vamos a hablar sobre un hábito imprescindible: cultivar el gozo. Me inspiré de un experto en este asunto, el apóstol Pablo, quien escribió una epístola completa acerca de la importancia del gozo y el contentamiento, aun cuando se encontraba en prisión. Esto es lo que nos recuerda: “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!” (Filipenses 4:4).


¿Crees que esto es “siempre” posible, querido(a) amigo(a)? Es seguramente más fácil de decir que de hacer, sobre todo en momentos en los que: Las cosas no salen como esperábamos, atravesamos por una prueba dolorosa, el cumplimiento de la promesa se retrasa, tenemos dolores en nuestro cuerpo…


Sin embargo, el apóstol Pablo no “nadaba” en riquezas ni en salud cuando escribió esta carta a los Filipenses. ¡De hecho, se encontraba en prisión a causa de su fe, y su visión era probablemente ya escasa!


¿Cómo podía estar gozoso en tales circunstancias? El mismo versículo que hemos visto antes nos da la clave: Él se regocijaba “en el Señor”. Pablo comprendió que su gozo no reposaba ni en los placeres efímeros del mundo, ni en la riqueza, ni en la fama, sino solamente en Jesús.


Nosotros igualmente nos llenamos de un gozo profundo cuando conocemos al Señor, somos fieles a Él, y dependemos totalmente de Su Presencia. Cuando amamos a Dios y hacemos de Él nuestra prioridad, empezamos a experimentar aquello para lo que hemos sido creados (mira Colosenses 3:1).


Analiza conmigo las características del gozo que el apóstol Pablo muestra en este capítulo del libro de Filipenses. El apóstol:


No se inquieta, pues sabe que Dios provee para sus necesidades (Filipenses 4:6).

Está en paz, pues fija su mirada en Jesús y no en la situación presente (Filipenses 4:7).

Vive en contentamiento, está satisfecho con lo que tiene (Filipenses 4:11).

Sabe de dónde sacar nuevas fuerzas, incluso cuando está encadenado (Filipenses 4:13).

Sabe que Dios provee para sus necesidades, que nunca le abandonará (Filipenses 4:19).


Querido(a) amigo(a), ¿quieres tener un gozo completo en tu vida? ¿Un gozo que no dependa de las circunstancias, ni de cómo te encuentres? Entonces, te invito a que decidas cultivarlo en tu vida a partir de hoy, fundamentándote en los hábitos que hemos ido analizando esta semana.


Esto no ocurrirá de la noche a la mañana, las cosas no cambiarán en un abrir y cerrar de ojos, pero sin duda irás experimentando un cambio progresivo en tu vida. Te animo a que perseveres y tengas tus ojos puestos en Jesús, el autor del gozo.


¡Qué tengas un buen día!

© 2018 por JOSUÉ SÁNCHEZ CONESA

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