Confíe y obedezca




Josué 6.1-14


1 Ahora, Jericó estaba cerrada, bien cerrada, a causa de los hijos de Israel; nadie entraba ni salía.

2 Mas Jehová dijo a Josué: Mira, yo he entregado en tu mano a Jericó y a su rey, con sus varones de guerra.

3 Rodearéis, pues, la ciudad todos los hombres de guerra, yendo alrededor de la ciudad una vez; y esto haréis durante seis días.

4 Y siete sacerdotes llevarán siete bocinas de cuernos de carnero delante del arca; y al séptimo día daréis siete vueltas a la ciudad, y los sacerdotes tocarán las bocinas.

5 Y cuando toquen prolongadamente el cuerno de carnero, así que oigáis el sonido de la bocina, todo el pueblo gritará a gran voz, y el muro de la ciudad caerá; entonces subirá el pueblo, cada uno derecho hacia adelante.

6 Llamando, pues, Josué hijo de Nun a los sacerdotes, les dijo: Llevad el arca del pacto, y siete sacerdotes lleven bocinas de cuerno de carnero delante del arca de Jehová.

7 Y dijo al pueblo: Pasad, y rodead la ciudad; y los que están armados pasarán delante del arca de Jehová.

8 Y así que Josué hubo hablado al pueblo, los siete sacerdotes, llevando las siete bocinas de cuerno de carnero, pasaron delante del arca de Jehová, y tocaron las bocinas; y el arca del pacto de Jehová los seguía.

9 Y los hombres armados iban delante de los sacerdotes que tocaban las bocinas, y la retaguardia iba tras el arca, mientras las bocinas sonaban continuamente.

10 Y Josué mandó al pueblo, diciendo: Vosotros no gritaréis, ni se oirá vuestra voz, ni saldrá palabra de vuestra boca, hasta el día que yo os diga: Gritad; entonces gritaréis.

11 Así que él hizo que el arca de Jehová diera una vuelta alrededor de la ciudad, y volvieron luego al campamento, y allí pasaron la noche.

12 Y Josué se levantó de mañana, y los sacerdotes tomaron el arca de Jehová.

13 Y los siete sacerdotes, llevando las siete bocinas de cuerno de carnero, fueron delante del arca de Jehová, andando siempre y tocando las bocinas; y los hombres armados iban delante de ellos, y la retaguardia iba tras el arca de Jehová, mientras las bocinas tocaban continuamente.

14 Así dieron otra vuelta a la ciudad el segundo día, y volvieron al campamento; y de esta manera hicieron durante seis días.


Uno de mis himnos favoritos  es “Para Andar con Jesús”, sobre la confianza y la obediencia, porque resume el propósito de Dios para nuestra vida. Cuando practicamos estos dos mandamientos, comienza un ciclo hermoso. Confiar en el Señor hace que la obediencia sea más fácil, y la obediencia produce una confianza cada vez mayor. ¿Recuerda haber enfrentado un desafío difícil o desconcertante? Si es así, sabe lo importantes que son estos dos mandamientos.


Cuando el Señor le llame a una tarea que parezca sin sentido, tiene dos opciones: puede obedecerlo, aunque no entienda lo que sucederá o puede atemorizarse y tratar de encontrar una salida. Josué eligió la primera opción. Porque confió en el Señor, hizo caso omiso de toda su experiencia militar y adoptó el extraño plan de batalla de Dios. Él había aprendido con los años que el Señor era digno de confianza por completo.


La manera en que reaccionamos ante las tareas desafiantes de Dios, revela lo que creemos acerca de Él. Podemos sentir que estamos en sintonía con el Señor, hasta que nos propone un cambio de dirección. Es entonces cuando nuestra resistencia se activa, junto con la comprensión de que no estamos tan cerca de Él como pensamos. En ese momento, nuestra decisión determina si el Señor podrá usarnos como desea. Josué decidió que el camino del Señor era mejor que el suyo, y le sirvió por el resto de su vida.


A veces, nos resulta difícil obedecer, ya que la mente considera todas las razones por las que el camino de Dios no es lógico. Pero la obediencia es siempre la mejor opción, porque podemos confiar en nuestro amoroso y omnisciente Padre celestial.

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© 2018 por JOSUÉ SÁNCHEZ CONESA

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