Cómo interpretar la Biblia (Parte 1)


Una de las cosas que ocurre de forma muy habitual entre los cristianos y que debemos evitar, es hacer una mala interpretación de los textos bíblicos.


La palabra de Dios es sublime y de tal seriedad que deberíamos de tener temor santo al interpretarla, es mejor callarse antes de atribuirle a Dios algo que nosotros hemos deducido rápidamente y sin contrastar o estudiar correctamente. Cuando hacemos esto, aunque no lo hagamos de forma mal intencionada, estamos faltándole el respeto a Dios.


Por algo Dios advierte en su Palabra, en Apocalipsis 22:18-19 la seriedad de agregar o quitar palabras a la Biblia, eso incluye obviamente el interpretarlas de forma errada. Y también encontramos otro texto que advierte en este sentido en Santiago 3:1 dice: “Amados hermanos, no muchos deberían llegar a ser maestros en la iglesia, porque los que enseñamos seremos juzgados de una manera más estricta.” La tarea de alguien que enseña la Palabra es cosa seria.


Quiero ejemplificar esto con Falcao (un famoso futbolista cristiano), que nos va a servir como ejemplo para entender este asunto (sin ánimo de criticarlo). En el pasado mundial de fútbol en Rusia, en el tercer partido de la fase de grupos, la selección de Colombia se jugaba el pase a octavos contra Senegal. Colombia ganó 1-0 y consiguió el pase. Posterior al partido, Falcao publicó en Instagram lo siguiente, acompañado de una imagen suya de rodillas con las manos señalando al cielo, dándole la gloria a Dios, escribió: “Jesús le dijo: ¿No te dije que si creías ibas a ver la grandeza de Dios?”. Obviamente con este texto bíblico estaba apelando a que había sido Dios el que los había llevado a la victoria por encima de Senegal. Le honra el gesto de agradecerle a Dios y de no avergonzarse de su fe, en eso es digno de alabar. Pero el uso de ese texto bíblico no fue adecuado. Falcao estaba interpretando y queriendo decir con este texto que el poder de Dios fue quien hizo que Colombia ganara y Senegal perdiera y que eso se debió a que Falcao creyó en fe que Dios les daría la victoria y el pase a octavos, porque como dice el versículo bíblico de Juan 11:40, “si crees verás la gloria de Dios o la grandeza de Dios”.


Hay varios errores acá. En primer lugar, a Dios el fútbol ni le va ni le viene. Dios no va con Colombia y tampoco le gusta que pierda Senegal (pobres cristianos de Senegal, por lo visto a Dios le caen mejor los cristianos de Colombia), esto es absurdo.


En segundo lugar, rebajar la grandeza o gloria de Dios a 22 hombres pegándole pataditas a una pelota… La gloria de Dios se ve en cosas de mayor relevancia que en algo tan vano como el fútbol.


En tercer lugar, por mucho que creamos en fe algo, no tiene que suceder si no es la voluntad de Dios. Dios sólo lleva a cabo aquello que es su voluntad. Ya puedo yo creer que Dios me dará una bonita casa con jardín, que, si no es la voluntad de Dios, no ocurrirá. Por lo visto la fórmula no le funcionó a Falcao en el siguiente partido porque los eliminaron, quizás ya no tenía tanta fe en la victoria… (bromas aparte), no es un asunto de fe en cosas vanas como esta, la fe sólo funciona con aquello que Dios determina, con su voluntad, por eso nos enseña la Palabra a pedir conforme a su voluntad, porque no sabemos lo que pedir. Y en aquello que es su voluntad, Dios nos insta a que no dudemos de Él, ni de su poder, Él lo hará.


En último lugar y aquí es donde quería llegar hoy: No puedo usar un texto fuera de su contexto. Este texto utilizado por Falcao es Juan 11:40 en donde se narra la resurrección de Lázaro que hizo que muchos creyeran en Jesús para salvación. Marta la hermana de Lázaro dudaba de que Jesús pudiera resucitar a su hermano, siendo que anteriormente ya había resucitado a otros. Si leemos bien la historia encontramos que ya estaba determinado por Dios de que Lázaro muriera, por eso Jesús no se apresuró a ir a verlo cuando estaba enfermo, porque sabía que la voluntad de Dios era que muriera para que después fuera resucitado y la gente pudiera ver el poder de Dios a través de Cristo, imagínese la escena, debió de haber sido espectacular. Usar este versículo para un partido de fútbol no tiene sentido ninguno. Por tanto, no debemos caer en el error de recortar versículos y usarlos en cualquier contexto que se nos antoje.


A continuación, te voy a dar de forma breve unos principios básicos para interpretar correctamente la Biblia:


1. La interpretación de la Biblia es una tarea espiritual. Conviene una actitud de reverencia, humildad y fe. Y conviene orar antes, durante y después del trabajo de interpretar la Biblia para que el Espíritu Santo nos guíe.


2. Cada parte de la Biblia debe ser interpretada a la luz de toda la Biblia. La Biblia es un todo y no se puede contradecir así misma. Si de repente un texto aislado parece contradecir al resto de la Biblia, es porque no lo estamos interpretando bien.


3. Hay que interpretar cada texto dentro de su contexto histórico. Cada libro de la Biblia fue escrito por un autor humano o varios, en un lugar en particular, en un momento de la historia en particular, con una cultura en particular, unas circunstancias particulares y con un propósito en particular. Por lo tanto, sería irresponsable pretender interpretar un pasaje bíblico sin tener en cuenta todos estos factores.


4. Hay que interpretar cada texto dentro de su contexto literario. Si conoces el programa de ordenador Google Earth y si sabes cómo funciona, sabrás que de ver el planeta en su totalidad te puedes ir acercando a tu continente, a tu país, a tu ciudad, a tu barrio, a tu calle ¡y hasta a tu casa! Ahora, imagínate que lo hicieras al revés; que empezaras fijándote en tu casa, luego en tu calle, luego en tu barrio, luego en tu ciudad, etc. Pues, eso sería como analizar un texto bíblico en su contexto literario. No puedes leer el texto aislado y ya darle una interpretación, sino mirar el contexto inmediato, el contexto del libro y el contexto de toda la Biblia.


5. Hay que interpretar los textos menos claros a la luz de otros más claros. Hay ocasiones donde los textos resultan difíciles de interpretar, para ello deberemos de usar otros versículos que hablen el mismo tema para poder darle una interpretación correcta.


6. Hay que tener en cuenta la versión original de cada texto. Las Biblias que usamos son traducciones de las lenguas originales, ¡y a veces son traducciones de otras traducciones! Hay muchas versiones de la Biblia que son muy fiables, pero creemos sólo en la inspiración de los documentos originales. Por ello es bueno comparar varias traducciones, no sólo usar una, e incluso recomendamos usar diccionarios, comentarios y diversos recursos que nos puedan acercar más al lenguaje original.


7. No des por sentado que un texto significa algo porque se lo escuchaste a alguien o porque toda la vida lo creíste así. Quizás estuviste toda la vida equivocado, y también la persona a la que se lo escuchaste, independientemente de la experiencia que tenga. Dice en Hechos que cuando Pablo les predicó a los de Berea, ellos examinaban las Escrituras para ver si lo que les decía era cierto o no. Esta debe ser siempre nuestra actitud, no una actitud de sospecha en todo tiempo, pero sí de máximo respeto y reverencia a la Palabra de Dios y para ello nos toca estudiarla concienzudamente.


En próximos artículos estaremos llevando esto a la práctica y viendo errores que cometemos directamente analizando algunos versículos que con frecuencia se mal interpretan por un mal uso de estos principios básicos y otros principios que no hemos tratado en este artículo.


Autor: Josué Sánchez

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© 2018 por JOSUÉ SÁNCHEZ CONESA

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