Advertencia contra la deriva espiritual


Hebreos 2.1-4


1 Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos.

Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución,

¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron,

testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad.


Dejarse llevar en un flotador por un río lento es una forma relajante de pasar un día caluroso, pero no es una buena práctica para nuestra vida espiritual. Nadie deriva hacia la vida de santidad, aunque es muy fácil flotar en la dirección opuesta. La corriente del mundo nos llevará a las aguas contaminadas del pecado.


A pesar de eso, muchos cristianos no le prestan atención a su vida espiritual, y se alejan del Señor. Esto sucede de manera tan silenciosa y gradual, que a menudo no son conscientes de su condición, hasta que comienzan a sentir las consecuencias negativas mientras el Señor trata de atraerlos hacia Él.


¿Cuáles son las señales de la deriva espiritual?


El descuido de la Palabra de Dios, la oración, la adoración colectiva y la comunión fraternal. Estos son los medios que Cristo ha provisto para que su Iglesia esté cimentada en la verdad y crezca en madurez espiritual (Hch 2.42). Si los descuidamos, seremos presa de todo tipo de engaños y tentaciones.


La influencia de otras personas. El versículo: “Las malas compañías corrompen las buenas costumbres”, es muy verdadero (1 Co 15.33 NVI). Si buscamos agradar a la gente más de lo que deseamos conocer y obedecer a Dios, nos desviaremos. Debemos tener especial cuidado de no imitar las actitudes y las prácticas de quienes no conocen a Cristo (Ef 4.17-20).


La influencia del mundo. La preocupación por el materialismo y el nivel social nos alejan de buscar las cosas de valor eterno (1 Ti 6.8-10).


Si usted detecta que está alejándose del Señor, vuelva a Él con arrepentimiento, pidiéndole su gracia para seguir a Cristo con diligencia

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© 2018 por JOSUÉ SÁNCHEZ CONESA

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